PoesÃa
Admonición al peregrino
- Juego en el laberinto de los espejos: identificación y diversidad
- Las pinturas de MatÃas Montero Lacasa
- Los nombres de la guerra
- La migración en MatÃas Montero Lacasa: contexto e imagen
- Del ajiaco de los genes a la utopÃa de la imperfección
- Literatura e Internet, diversidad del mensaje
- Doce poemas de Esteban Moore
- Dos breves reseñas de Jorge Muzam
- Radio Puente
- Nadie encendÃa las lámparas
- Ya no hay decencia
- El festÃn de los olores
- La máquina Singer de mamá
- Las sensuales capuchonas
- El último bolero que baile contigo
- Gardelianas
- Admonición al peregrino
- Oración del retorno, un poema de Esther Seligson
- LejanÃas (In Memoriam Esther Seligson)
*** A la memoria de mi madre,Celia González González ***
Imprecación para fundar imperios
***
Dijo:
“Ésta no es mi casa;
Ustedes no son mi familia…
No soy bienvenidoâ€.
Salió entonces;
Ya no regresó.
Sorteó cadáveres secos;
En los páramos,
Los perros ofrecieron
Sonrisas como despedida.
Asà es como se gana un imperio, y se pierden otras cosas.
***
Herencia II
(fragmento)
II
De su madre fue la tristeza en los hombros.
El fardo,
La vida
Una bestia con el peso del mundo
Enroscándose en la espalda.
El precio al conocer el inventario de lo perdido…
Las palabras con presencia constante de muertos,
Sin invitación para arrasar habitaciones.
Apenas el habla de la penumbra
No menciona nombres…
Y evita hacer más extensas las regiones de la melancolÃa.
***
Admonición al peregrino
Ya que puedas ver de nuevo
Tus torres devastadas
Y cada vez sientas el frÃo,
La carroña que recorre tus páramos
Ya que tu pulso lata al compás
De una música desapercibida,
Una tonada jamás interpretada
Para que todo vuelva a ocurrir,
Una y otra vez, sin tener consumación
Cuando tus manos suelten
Las últimas briznas de niebla,
La que pobló el jardÃn que levantamos
Volverá el viento a tu casa
Y recordarás el invierno que cayó entre nosotros.
***
Mira tus palabras
Incendian el orden del mundo.
Mira cómo la ciudad se abre a tu paso desvanecido,
Te preceden las tempestades.
Y allá, la higuera que dejaste plantada
En el medio del patio, resiste el vendaval;
Tu casa es una ruina…
Y todavÃa te esperan como si fuera ayer,
Tus asuntos inconclusos…
Ventanas que se abren
Ante el desorden que has sido.
Todo esto es tuyo:
El no saber donde has estado;
Las lágrimas endurecidas,
Un jardÃn hecho de sal,
Que mide el peso del mundo.
Y un reloj que no marca la hora,
Detenido en la mañana que saliste.
Mira tus palabras:
De alguna forma son mi rostro.
***
Oración de un hogar en el aire
Esta casa es nuestra.
Flota en un instante,
Apartado del tiempo.
Si alguno falta
La casa desaparece.
Hasta que alguien, murmura de nuevo
Nuestros nombres.
***
Ramón de la Cruz. Nacà en Ciudad de México, un 24 de abril. He vivido en ella toda mi vida. Aquà murieron mis padres. Egresé de la carrera de Comunicación Social en la Universidad Autónoma Metropolitana. Laboré en distintos medios, principalmente impresos, y actualmente me dedico a editar una revista de la industria de la pintura. Fundé, junto a mis socios, Editorial Junco, proyecto que busca editar libros para niños y adolescentes, abarcando cuento, novela, poesÃa y teatro. Escribir es para mà una tabla de salvación, a la cual llegué por causalidad, y el credo fundamental de mi vida. No he ganado ningún premio, ni he gozado de algún tipo de beca, pero disfruto mi quehacer en la escritura cada dÃa, como si fuera la primera vez que tomo la pluma. Comparto la máxima de Joyce: “Escribe, escrÃbelo… ¡maldita sea!, ¿acaso sirves para algo más?â€.
© 2010, Ramon de la Cruz Gonzalez. All rights reserved.


Encantada con sus palabros… un balsámico sabor en los labios, y en la memoria….
Gracias por compartir, Gaviero….
Me gustan tus palabras; tus letras, me han hecho padecer de cierta sensación que no recordaba.., pese a lo que digas me gusta como sientes.
Chido. No conocÃa nada tuyo; ojalá que llegues, si acaso no has llegado, al fondo del asunto (“Herencia”, mmh).
Evidentemente, un viejo amigo del hermano del autor.
Güero:
Gracias por tus palabras, espero que pronto puedas ver el resto del material. Un abrazo, y me encantó la semblanza que hiciste del maestro Montemayor.
Me gusta lo que escribes,
Un abrazo grande
El último poema, es vida….. Aún tengo el primer borrador, que pegaste en el refrigerador hace ya más de tres años, en nuestra casa de la Roma…. :O)