Poesía
Algunos poemas indeseables y más… de Maythé Ruffino
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- Bar Codes / Branding America
- Guillermo Bert y su Código de Barras
- Los pedazos del corazón
- La Bodeguita del Medio, hija de La Confronta
- Regresar al Paraíso
- El otro sueño de Sísifo
- El lector potencial y el lector virtual
- Interpretación sobre ‘La mujer en Martí. En su pensamiento, obra y vida’, de Onilda A. Jiménez
- El trago (de Oro Verde)
- Uno
- La oscuridad de la nada
- La montaña, de Enrique Anderson Imbert
- Dos cuentos de Eileen Truax
- Algunos poemas indeseables y más… de Maythé Ruffino
ráfagas de fuego negro
*****
Hay un ruido especial que hacen los pobres al morir
Liliam Jiménez
de chiapas del municipio de chenalhó
sangra una abeja de estas tierras
de por acá de tzajalucum de cerca de mis hermanos de chilmix y quextic
nos venimos huyendo del fuego negro para acteal
somos de muchos tamaños los que nos quedamos sin rostro
*
me llamaba alonso
poco antes de las once comencé a oír las ráfagas de fuego negro
sobre las delicadas alas de abeja de mi niña
desde el monte alto para abajo
donde estábamos los del corazón hundido
desde el monte alto ráfagas de fuego negro
mi niña de poco tamaño
abeja breve sin colmenar
con los ojos del silencio
con el cuerpecito reventado por horror
negra rosa nacida del dolor de la tierra
*
lorenzo me llamaban en esa lengua distante
a ese nombre respondía mi carne y mi voz
me sacaron el silencio con el fuego negro
y a la hija mía carne y sangre de lorenzo
se le vino lo negro con un solo llanto
apretado en los ojos y en el pecho
de tan poco que sabía llorar mi niña de tamaño flor
de tan poco que sabía llorar sobre la tierra oscura
cuando lloró era la muerte azul la que lloraba
*
lleven un camión grande a recoger nuestros cuerpos
donde quepan cuarenta y cinco ovejas derrotadas
nuestros cuerpos quizás ajusten el espacio
pues nuestros espíritus no caben más en el tamaño de la madretierra
se abrieron de adentro para afuera
por las enrojecidas ráfagas de veneno
reventaron como el algodón urgido
para afuera de la cáscara vencida por el tormento
expandidos están expandidos
respiro su muerte
sus espíritus expandidos como la noche en el silencio
aquí los respiramos todos
los cargamos adentro cenizas azules sobre muerte negra
se hicieron como el agua al río en nuestras venas
*
vayan a recoger sus cascarones frágiles y oscuros
están encajados en el fondo del peñasco
están hundidos en la fisura negra de la noche
en que reencarnó la mudez
*
vayan a recoger sus cascarones secos
señales de la tierra oscura que anduvieron
el aire agitó su pena incontenible
las ráfagas de fuego negro los acribillaron
*
yo la que habla soy juana
la de los labios de noche soy todos los nombres
la que grita con los ojos heridos
soy la vena verde del indio
soy todos los adentros y los amaneceres
soy todos los pies desnudos y las manos anudadas en súplica
nos quedamos con los ojos condenados al espanto
nos morimos mujeres hombres esposos hermanas niños
la mujer sola el hombre solo
hubo niño que se murió su papá su mamá
por favor vayan a recoger nuestros cuerpos muertos cáscaras de silencio
por favor vayan a recoger nuestros cuerpos muertos cáscaras de silencio
*
***
**
***
una campana se dobla
por los niños de beslan
***
julieta gutieva derramó pétalos de sus ojos de venado
sobre sonrisas de estudiantes
nadie imaginó
la roja resonancia de los lamentos del gimnasio
traspasando la frágil piel del cielo
*
los recién llegados guardaron sus buenas posturas
dieron flores a los que partían
sellaron con su aroma la premonición de su muerte
todos esperaron la foto abrieron los ojos devorando memorias para sus nietos
recuerdos no dichos como vírgenes sin tocar muriendo en el crepúsculo del deseo
*
los niños de beslan cantaron la única canción posible el primero de septiembre
la melodía que anunció el año nuevo bajo la cruz
la canción ingenua del conocimiento bajo la cuerda podrida que nos vincula
abran las puertas de todos los colores
saludamos a los lápices y las plumas libros y cuadernos
queremos la llave de la tierra del conocimiento
*
es el día de la campana
es el día del conocimiento
es el día de los mil doscientos en beslan
*
el sol era un globo borroso
desgastado a las nueve y media de la mañana
desdeñoso su fuego quemaba diferente ese día
como una aguja a través del ojo de la memoria
sobre los cráneos inocentes de los sacrificados
navajeó huesos tiernos
carne de niños y madres de la escuela número uno
*
nadie imaginó que no habría sombra que siguiera sus pasos en algún destino
becerros malditos ahogándose en un charco de sangre
después de beslan
respiro un aire de espinas que corroe siempre en silencio a todo el que sabe
y duerme eterizado cada noche en sus ásperos perímetros
*
los niños de beslan nuestros niños apedreados por esencias suicidas
inocentes antes quizás
ojos masacrados por fuego corrupto
*
es el día de la campana
es el día del conocimiento
es el día de los mil doscientos en beslan
*
el agudo latido atraviesa paredes bosques
mientras las campanas del conocimiento se despedazan
aplastando los corazones de los niños de beslan
murieron deletreando d e c a d e n c i a
sobre el pizarrón de nuestras pesadillas
*
*
Toska
a Ana Akhmatova
Sumida en la almohada del insomnio
que calienta los dos lados del horror
sostienes la nocturna queja del cuervo
que aún revela sobre las yertas lunas de tsarskoye selo
más nostalgia que angustia osa de lirios
más angustia que nostalgia luna de amapolas negras
*
extiendes sobre la memoria de las cigüeñas enmudecidas
tu perfil de navaja tallo de sangre y niebla
toska ana toska mujer águila
heredad de tártaras princesas y ocasos inescrutables
afiladas tus manos por el dolor blanquísimo
aletean el murmullo sigiloso de las cenizas
mientras la sierpe del espanto devora eterna
la intragable sierpe del amor
en el desierto de hielo prolongado por los ciegos caballos desbocados
*
la garra dorada de voraz vuelo
lo mismo que el ejército de gusanos
machacan el pico de la paloma
degüellan su lengua de florecillas salvajes
disminuye el murmullo de las venas de fuego
al temblor de tus tuberculosos huesos enflaquecidos
por el interminable invierno que tragaron tus huellas
*
el sauce de llanto fecundo solo
en la extensión de sus raíces
es madre e hijo de sí mismo en la agonía
más allá del goce y de la paz
*
también tiembla tu boca amoratada
por fin sin cerrojos atrapada por el puño del silencio
germinando parvadas de golondrinas transparentes
migrante lluvia de caricias
verde incendiario en las lágrimas
de los ojos humildes que jamás te apuntaron con el dedo
ni rodaron la piedra de espinas
contra la cristalina tela de tus labios
*
en el hocico espumoso de leningrado
se sacude preludio de la temporada de los deshielos
indetenible un río de mariposas de fuego
atragantadas de la cruz de incienso
derraman el frágil vuelo de su lanza
en el gemido de las rígidas torres de san nicolás
que dolidas cantan tu nombre
toska ana toska.
*
*
***
tiempo maduro
A Rosa Parks
a Claudette Colvin y Mary Louise Smith por su primer intento y a los miles que se mantuvieron firmes el 20 de Junio de 1953 en la primera protesta masiva en contra de la discriminación racial en Baton Rouge, Louisiana
How she sat there,
The time right inside a place
So wrong it was ready.
Rita Dove
***
después de las 6 de la tarde en el centro
las puertas pesadas de Montgomery Fair se cerraron
era el atardecer de otra ordinaria costurera
un viaje donde la quieta fortuna
dejó descansar tus manos agujas negras anudadas en tu lecho
zurciendo los ásperos perímetros de tierra y cielo
en una finísima línea invisible
la oscuridad dejó a la piel descansar sin ser identificada sin vergüenza
bajo la fría luna blanca de Montgomery
*
no protestes no luches no grites no tires el bolso no odies
no te dobles sólo vuela
*
y eran los ojos negros perforando el vidrio translúcido
alcanzando un vuelo más allá
en el atardecer de otro jueves ordinario
navegando la avenida Cleveland camino a casa
en decadente autobús amarillo
*
cualquier sitio detrás de la quinta fila paloma negra
aplastando lágrimas contra las ventanas cerradas
tus ojos heridos Rosa Rosa Rosa Parks
*
no protestes no luches no grites no tires el bolso no odies
no te dobles sólo vuela
*
el cansancio alcanzó la herida interna
ese asiento de autobús
esa vista del atardecer a través de la ventana
el murmullo de las cenizas en la ciudad te pertenecían
*
unas cuantas palabras para afirmar el reclamo del frágil cuerpo
no no lo creo debo mantenerme en pie
cobija de terciopelo negro en la noche invernal
sólo tu propio cuerpo para protegerte
suficiente elocuente en el silencio
***
no protestes no luches no grites no tires el bolso
no odies no te dobles sólo vuela
***
alas negras como manos de costurera sosteniendo el número de presa 7053
alas negras como manos temerosas temblando en los fríos barrotes de la celda
alas negras como tiernas manos que acarician el rostro del esposo al amanecer
alas negras como manos determinadas levantando la mirada suspendiendo el tiempo
alas negras como manos de niña rosa navegando en primera fila el autobús amarillo
alas negras como manos maduras como alas negras
quemaron su vuelo contra azul cielo
***
***
si dejara de llover sangre
si tuvieras que seguir matando
*
Aquella noche oscura tuvo estrellas:
las estrellas humanas, las lámparas del pueblo.
Pablo Neruda
A Ramona, Esther y las demás
*
Isidora
restregas los dedos de tu mano derecha
contra la pulida superficie del hierro que escupe muerte
y los dedos de tu mano izquierda
contra la tierra oscura y densa
enterrándose buscando su humedad
su abismo prediciendo el fin
*
dices que haber matado
comandante de la selva húmeda y lodosa
alivia tu espíritu
porque los que han muerto de tu lado
han sido ríos de pena
inacabables sombras de horror y hambre
restregas los dedos de tu mano derecha
contra la pulida superficie del hierro que escupe muerte
y los dedos de tu mano izquierda
contra la tierra oscura y densa
enterrándose buscando su humedad
su abismo prediciendo el fin
*
dices que haber matado
comandante de la selva húmeda y lodosa
alivia tu espíritu
porque los que han muerto de tu lado
han sido ríos de pena
inacabables sombras de horror y hambre
*
pero es tu cuerpo el que me habla
encajando los dedos de su mano izquierda
en la tierra oscura
sibila que en lengua india vislumbra muerte
con los pies hundidos en lo fértil
y los ojos de agua
nubes negras reventando el llanto de los siglos
*
india tzotzil desposeída de tu tierra
del verde de tu vientre
de tu cama tibia
*
qué pueden las carnes
reventando de desesperación y rabia
con los puños erizados
arremetiendo contra los tanques de hierro
*
qué pueden los pies desnudos
los corazones tiernos
bajo las cadenas de los tanques
que trituran los cuerpos todos
*
qué pueden los pasos lentos
sobre los intersticios lodosos de nuestra historia
*
qué puedes tú
Isidora verde Isidora agua Isidora pena
con tu rifle de palo
y tu cuerpo de mujer guardado
para el día de la séptima luna
*
retrato perpetuo
de la sangre que no cesa herida
dentro de tus venas pálpito en miseria
en tu vientre estéril
a fuerza de expandirte más allá de ti misma
para que todos puedan
*
pero
qué puedes tú
isidora comandante niña
con el terror en las carnes
el dolor de la noche en el pecho
y los dedos de tu mano izquierda
ingenua tzotzil
enterrados en la negra tierra
húmeda fértil
barro y vida que te arrebataron
que reclamas ahora
con el espasmo atragantado en una lengua
que no alcanza a definir
lo denso de tu horror
lo indecible de tu pena.
***
en cuanto a las chicas felices
a Gustavo Ruffino
al final
después de que el cuervo recoja sus oscuras alas de tu isla
podrás murmurar —a uno de esos extraños que tienes como amigo—
que nunca te quise como nunca sino como ahora
que fuiste toda ternura posible de boina color tierra
protegiéndome de los vulgares descalabros de un intruso
en el instante quebradizo de mi intento por respirar sin púas en los párpados
*
podrás murmurar que fuiste la porosa bondad que tragó
lo mismo salitre de mi entrepierna que siete madrugadas irascibles
remedo de sombra azul y turbia en la incertidumbre de tus ojos
que no quieren ser azules
azules como venas que trasuntan sangre consumida
ni verdes como deseo de labios
ni grises como el temblor constante del asedio
*
urdida la superficie del celo que aprende a escucharse
con su llanto de pequeña bestia
se hilvana a contrapunto desde tu lengua y mi sed
desde mi oscuridad y tu temor de pájaro nocturno
para tocarte así
desde atrás
donde la memoria habita el suave flujo de la encrucijada
en el quiebre del fuego previo a las cenizas
y la circularidad de mi ombligo
ondulando en tu lengua húmeda y brutal
*
y es que las chicas felices
no cuentan los cadáveres de los girasoles cuando se quiebra el silencio
ni sacuden sus manos huidizas en el cuarto de los espejos
para liberar a las mariposas que quedaron ensartadas entre los hilos de su vientre destrozado
ni rondan a las arañas entregándoles pequeñas hormigas de luz en sus telarañas de ensueño
ni caminan a escondidas escabulléndose de sus sombras aguantando la respiración
entre la crecida de los matorrales salvajes de la débil primavera
para escaparse y rescatar sus carnes a hurtadillas
y entregárselas en el instante en el que se hincha el mar
a un Tristán cualquiera con suficiente sal en la lengua para curtir con oficio sin saberlo
*
como te decía
las chicas felices
con las que alguna vez conjeturaste tus sueños
me miran de reojo desde los escaparates de su doctrina
y sacuden sus faldas y sus joyas con alegría domesticada
en el manjar calculado de cada día feliz exactamente feliz
como el bocado equilibrado de sus mascotas que jamás tendrán que ir de cacería
***
nominos me ergo sum
Nada existe excepto a través del lenguaje…
El verdadero ser del lenguaje
es aquél dentro del cual quedamos atrapados
cuando lo escuchamos,
lo que se ha dicho…
Hans-Georg Gadamer
*
cuando callas sucumbo
por eso susurro al oído de esta noche
—que se asperja líquida en tormenta—
que arrastre mis ecos hasta tu piel
para que me nombres suave
como mantra
para que devanes mi oscuridad
*
sigiloso piélago y periplo
enjambre de sal sangre y ceniza
emana de ancianos sonidos
te reclamo artesano de mi carne
de lo que sólo puedo ser cuando
me oigo en tus labios grises y lejanos
*
cada gota de piel
resonancia insomne que cae
sobre tu lengua tierna de presencia
me construyes torpe
*
existir esta madrugada
desde breves intersticios lenitivos
cuando nombro ave aparece su vuelo cristalino
vuelcos atropellados como relámpagos
agitan el tiempo invertido de la torre blanca
me vigila descontando un destino
en cuentos que no quiero escuchar
*
soy esos relámpagos brumal
demiurgo encantada por mi ausencia
pero mi lengua es midas en su fábula
no puedo nombrarme
en el intento escapa sangre
*
soy sólo lo que soy en tu dialecto
que juega a desvestirse y naufragar
donde aciertas devenirme
en cuanto nunca he sido
*
somos sólo cuanto escuchamos en ardentía de otredad
sucumbimos cuando callamos
nada puede herirme mas hondamente que tu silencio
sonidos de lengua seducen
en ti me dejo ser criatura
madeja líquida intocable yo misma
la que se te escurre en largos silencios que goteas
Nominos me ergo sum: me nombras, luego existo
***
@ CAFECITO Anastasia’s Asylum
*
********i invierno
*
las nubes se hacen densas
la tarde no despierta
una primera gota de lluvia evoca
*
puedo respirar de nuevo
cuando tu mano quema mi tímida rodilla
el mar evoluciona su nueva furia
*
********ii primavera
*
luna de vidrio en labios secos
la luz roja desfasa rostros a pesar
de miradas tristes y sombras perdidas
*
cómo serán tus manos
en asombro cuando el tiempo
sea esquinado por profundo silencio
*
********iii verano
*
destinos reverberan
candelabros sucumben
la aguja se derrite en el calor
*
lenguas orbitan en miedo
dispersa carne inocente
regresa incendiada al mar
*
********iv otoño
*
primera gota de lluvia en las calles
la caída aguda de las cenizas
define nuestra partida incierta
*
el silencio denso corroe intenciones
de amable retorno adiós
al aullido de perros en ansia
*
********v renga inestable
*
en el cuarto de fuego
pintado de profundo verde oscuro
siete ángeles miran
*
mi sexo tiembla por tus ansias
el abismo cierra sus persianas
*
la aguja del otoño reclama
sus primeras débiles hojas de sicamor
rendimos silencio
*
a las tres de la tarde no hay relámpago
sólo golondrinas en vuelo
*
es sólo la caída
del otoño vivida silenciosa
ahora la bruma crece persistente
*
atardeceres confundidos con madrugadas en
resurrección inestable
****
cuadrivio mondoo para breve
historia de amor
***
katauta i
tus ojos en el
umbral transparentes
y te desvaneces
***
***
***
*****katauta ii
***
*****mis ojos en el
*****umbral transparentes
*****y desaparezco
***
***
***
**********katauta iii
***
**********nuestros ojos ya
**********en el umbral dolidos
**********se desencuentran ciegos
***
***
***
***************katauta iv
***************la noche negra
***************ya en nuestros ojos cae
***************y sin fin nos perdemos
***
Katauta: Es una expresión lírica brevísima y antepasado lejano del Hai-ku. Esta estructura japonesa data del siglo VI. Contaba con una pauta poética de 19 ó 17 sílabas en triadas de versos 5-7-7 ó 5-7-5
Mondoo: es un conjunto de katautas, generalmente dispuestos en pares que solían cantarse juntos; como pequeños zafiros. Eran cantos en que los katautas de apertura establecían premisas o preguntas que intentaban darse respuestas o dialogar con los katautas consecutivos a partir de formas muy simples y de variaciones muy tenues las cuales en ese intersticio buscaban revelar
***
Maythé Ruffino: Poeta, escritora mexicana. Egresada de la Universidad de California de Los Ángeles donde cursó las Licenciaturas de Ciencias Políticas, Estudios Latinoamericanos y Literatura Hispanoamericana. Recibió su maestría de la Universidad California State Los Ángeles y actualmente cursa el doctorado en la Universidad de California de Santa Bárbara. Ha participado en la vida cultural, literaria y poética en México, España, Canadá y EEUU. Entre los eventos más destacados se encuentran: “L.A. Poetry Festival 1992″, en Los Ángeles; “Ciclo de poesía Joven de México, 1994″ y “III Encuentro de escritoras Rosario Castellanos 1994”. Ha publicado en varias revistas y diarios en las ciudades de México, Managua, Los Ángeles, Miami, San Francisco, Washington, Madrid y Montreal. Antologada por el Fondo de Cultura Económica en Anuario de poesía mexicana 2004. De su creación, los poemarios: Trenas de Bruma, Discrepancias, Singladuras de arena, Rasgando oscuridad, Poemas transitorios, Alas de Pájaro, De sal y ceniza, Dislocaciones y Closed blinds. Fue miembro del concejo editorial de las revistas Monóculo, La Hoja y La Luciérnaga. Ganadora del premio de poesía de la Casa de Cultura de Long Beach, California 1999, y Premio de poesía Cal State LA 2006. Fue cronista y crítica literaria del diario La Opinión de Los Ángeles, además de dirigir talleres de literatura.
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