Paul Alvarez, fotógrafo del área de Los Angeles, recuerda las temporadas que cubrió los juegos de la NBA y Los Lakers en el Staple Center de Los Angeles, durante las temporadas de 2005 a 2013. Comparte sus imágenes y pensamientos con los lectores de HispanicLA y los fans de los Lakers de Los Angeles.

Paul Alvarez, fotoperiodista del area de Los Angeles en los ultimos 20 años, fue uno del afortunado grupo de angelinos que guarda un recuerdo único e inolvidable con Kobe Bryant. Alvarez profundiza, describe y abunda en su sentir acerca de aquella trágica mañana de domingo:

“Cuando desperté ese veintiseis de enero, escuché la noticia sobre el accidente del helicóptero donde viajaban la estrella de los Lakers de Los Angeles Kobe Bryant, su hija y amigos. Mi corazon se estremeció al escuchar las palabras del presentador: “No hay sobrevivientes”

Photo by Paul Alvarez

Mientras pasaban las horas, me recordé fotografiando los partidos,  observando a Kobe jugar con una pasión increíble. ¡Qué personalidad tan vibrante e imparable!

Kobe fue siempre fiel a él mismo, siempre tan bien articulado, mesurado y educado mientras contestaba las preguntas nuestras, de los medios, durante sus entrevistas después de los partidos. No pude quitarme de la mente a Bryant en el área de los pasillos y vestidores del Staple Center antes del match. Algunas veces habiendo terminado el juego tambien.

Nunca asumía el comportamiento de atleta famoso o una actitud de superestrella. Era muy sencillo, muy humano. No le importaba que para los fans y durante el partido para todos los presentes, él era una entidad celestial.

Recuerdo hoy, mi momento con él, mis segundos de protagonismo con él. En su memoria, me gustaria compartirles el breve pero inesperado y divertido episodio que sucedió mientras como fotografo de deportes, cubria uno de sus partidos.

Photo by Paul Alvarez

Despues de haber disparado un tiro muy energetico, Kobe se siguio de frente, perdió el balance y cayó encima de mí. Yo me encontraba debajo de la canasta en el tiempo de calentamiento antes del juego. Todas las imagenes de lo sucedido pasan frente a mi cerebro como una pelicula en alta velocidad. Todo fue tan rápido…

Una vez que se levantó, a manera de expresarme sus disculpas, se agachó y me revolvió el cabello diciendome sorprendido… ¡Wow man! ¡Tienes muchisimo gel!, y ofreció su puño para chocarlo con el mío. Solo atiné a decir: “Todo bien”. ¿Qué más podía haber dicho, verdad? Entonces me mostró otra vez su gran sonrisa de Kobe Bryant. Movió la cabeza a modo de despedida y regresó ya a su practica antes del juego.

En estos días de duelo por la pérdida de Kobe, para mí en lo personal, podría ser agradable tener la esperanza de que Kobe y mi padre, que fue un ferviente seguidor de los Lakers, pudieran juntos disfrutar del cielo hablando de basketball.

Descanse en paz, Kobe Bryant.

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