El 2 de abril, el presidente Donald Trump anunció el «Día de la Liberación», lo que indica su intención de imponer aranceles a al menos 90 países. Este fue el tema de la conferencia semanal de American Community Media (ACoM) y su moderadora, Sunita Sorabji, introdujo el tema: “Trump ha afirmado que su amplio plan arancelario generará ingresos, además de contrarrestar prácticas comerciales presuntamente desleales. Esta semana, los oradores debatirán si el presidente puede negociar con éxito su plan arancelario, especialmente en las economías clave de China, India, Brasil y México. También analizarán el impacto de los aranceles en los consumidores estadounidenses, la fuerza laboral y las pequeñas empresas”.
La Incertidumbre como factor paralizante
El primer invitado en hablar fue el doctor Neale Mahoney, profesor de economía y director del Stanford Institute for Economic Policy Research (SIEPR), quien empezó diciendo: “El impacto de los aranceles impuestos por la administración de Trump, aunque más lento de lo esperado, ya se está haciendo evidente en los datos. Actualmente, los aranceles son los más altos desde la década de 1930”.
En cuanto al impacto en empresas y consumidores, dijo: “La transferencia de los aranceles a los precios ha sido lenta por varias razones, como las importaciones anticipadas, los altos márgenes de beneficio postpandemia y la baja demanda del consumidor”.
Sin embargo, consignó: “Los datos recientes demuestran un impacto creciente en dos grupos principales: empresas, en particular, las pequeñas empresas que dependen de importaciones para sus insumos. A pesar de la política de Trump de apoyar a las empresas estadounidenses, los altos aranceles aumentan los costos de producción y dificultan las operaciones. Y consumidores, los aranceles funcionan como un impuesto sobre bienes de consumo como ropa, electrónicos y muebles, lo que provoca un aumento de precios que se intensificará, especialmente de cara a la temporada navideña”.
A nivel general, Mahoney consideró que el impacto de los aranceles es significativo, pero no catastrófico, con un aumento de precios de alrededor del 1.5 por ciento. Sin embargo, destacó: “Estos aranceles han frenado una economía que antes era la envidia del mundo. El crecimiento económico y el gasto del consumidor se han desacelerado, y la inflación ha repuntado. Aunque aún no se han visto despidos masivos, el mercado laboral se está enfriando”.
También expresó: “La incertidumbre generada por los aranceles es uno de los mayores problemas. Las empresas, al no saber cuáles serán sus costos, son reacias a contratar e invertir, mientras que los consumidores evitan gastos importantes por temor a futuros despidos”.
Finalmente, el experto concluyó: “Aunque ciertas industrias se benefician de los aranceles (principalmente aquellas que negocian directamente con la administración), la mayoría de las pequeñas empresas y los consumidores se ven perjudicados. La situación se agrava por el aumento de precios, las peores perspectivas laborales y los recortes en la red de seguridad social”.
Hubo una pregunta de Henrietta Burrows de East Palo Alto: “¿Qué opina de que las grandes corporaciones empiecen a dar al gobierno estadounidense un porcentaje de sus ganancias?
Neale Mahoney respondió: “Mire, creo que hay razones para que el gobierno apoye a empresas en sectores clave o a las que impulsan nuestra economía. Pero me preocupa que esta administración no lo esté haciendo por las razones correctas: que el presidente quiera tener el control, que quiera poder dirigir a las empresas para que hagan cosas que lo beneficien a él o a su administración”.
Se fortalecerán los BRICS
El doctor Anil Deolalikar, profesor de economía de la University of California Riverside, se centró en el probable impacto de los aranceles estadounidenses en las economías emergentes de China, Brasil e India: “Es difícil prever el impacto exacto, ya que los aranceles cambian constantemente. Actualmente, Estados Unidos aplica aranceles del 30 por ciento a China, 25 por ciento a India y 10 por ciento a Brasil, aunque estos porcentajes podrían aumentar drásticamente en el futuro. Por ejemplo, los aranceles sobre China podrían alcanzar el 145 por ciento en noviembre”.
En cuanto a China, dijo: “Las exportaciones a Estados Unidos son significativas en términos absolutos ($450 mil millones), aunque representan solo el 3 por ciento del PIB de China. No obstante, un arancel del 100 por ciento o más podría tener un impacto grave en el empleo de sectores específicos, como la producción de iPhones. Apple consiguió una exención especial, lo que demuestra que las negociaciones y excepciones hacen que el panorama sea incierto. Sin embargo, debido a la interdependencia económica, es muy probable que ambas naciones lleguen a un acuerdo para evitar un impacto catastrófico”.
Con respecto a India, opinó: “Sus exportaciones a Estados Unidos ($80 mil millones) son menores y una gran parte corresponde a servicios de tecnología y software, que están exentos de aranceles. El arancel punitivo del 25 por ciento se debe a la compra de petróleo ruso por parte de India. Será difícil para India ceder a esta exigencia de Estados Unidos, por lo que las negociaciones podrían ser menos probables”.
Y en cuanto a Brasil, expresó: “Sus exportaciones a Estados Unidos ($40 mil millones) son las más bajas. Su principal socio comercial es China, no Estados Unidos. Por esta razón, la probabilidad de que Brasil negocie una tregua es aún menor”.
En conclusión, Deolalikar remató: “Si bien las exportaciones a Estados Unidos son un porcentaje relativamente pequeño del PIB de estos países, pueden tener un gran impacto en industrias y empleos específicos. También hay una obsesión de la administración estadounidense con el comercio de bienes, y la incertidumbre generada por estos aranceles intermitentes crea un ambiente de inestabilidad que afecta no solo a Estados Unidos, sino también a la economía mundial”.
Hispanic LA preguntó: “Esta semana, el presidente Lula se reunió con Xi Jinping y, obviamente, Brasil sigue acercándose cada vez más a China como socio económico, y probablemente más que un socio económico. ¿No es este un problema grave para Estados Unidos en la región, en Latinoamérica? Y, por supuesto, la animosidad de la administración Trump hacia Brasil, ¿es solo económica o tiene un componente ideológico debido a los problemas legales que enfrenta Bolsonaro?
Anil Deolalikar respondió: “Sí, absolutamente. Han dicho claramente que el arancel punitivo del 40 por ciento que se aplicará a Brasil se debe enteramente al procesamiento del expresidente Bolsonaro. Así que es completamente político y el gobierno estadounidense lo admite. Lamentablemente, Brasil no puede hacer mucho al respecto, ya que el caso se está juzgando en los tribunales, y estos tienen un historial de férrea independencia del gobierno. Por lo tanto, no está claro si el gobierno brasileño puede hacer mucho al respecto. Son sanciones que Estados Unidos impone a estos países por acciones específicas, políticas globales y de relaciones exteriores que están tomando. Y este no es el propósito de los aranceles en primer lugar. Es bastante inusual que se utilicen como estrategia de negociación y presión para cambiar las políticas de los países. En cuanto a la primera parte de su pregunta, Sr. Fantini, estoy totalmente de acuerdo. De hecho, lo que Estados Unidos está haciendo con estos aranceles es acercar a las grandes economías emergentes. El primer ministro indio, Modi, visitará China por primera vez en siete años el próximo mes y acaba de mantener una larga reunión con el presidente Lula. Así que creo que veremos a todos estos países, los BRICS, acercarse aún más, lo cual va en contra de los intereses a largo plazo de Estados Unidos. De hecho, recientemente se emitió un comunicado sobre cómo India, China y Brasil planean una reunión tripartita de sus líderes en los próximos dos meses. Así que esto ocurrirá. Los BRICS se acercarán y tratarán de aumentar el comercio entre ellos”.
Los aranceles no hacen más competitivo a Estados Unidos
Dilawar Syed, ex administrador adjunto de la US Small Business Administration, dijo respecto a las pequeñas empresas: “Los aranceles generan una incertidumbre y los cambios erráticos en esas políticas dificultan la planificación y la gestión de estos negocios”.
Concretamente, mencionó las consecuencias: “Falta de certeza y papeleo adicional, la constante fluctuación de los aranceles crea un ambiente de inestabilidad que impide a las pequeñas empresas planificar. Además, el papeleo adicional y las facturas inesperadas, como el ejemplo de la tienda de comida étnica que recibió una factura de $19,500 de la Patrulla Fronteriza, añaden una carga operativa y financiera; el aumento de los costos, porque el 97 por ciento de los importadores son pequeñas empresas y la mitad de los productos importados son insumos necesarios para la producción. Esto significa que los aranceles aumentan los costos de operación, desde los aguacates en un restaurante hasta la tela para una fábrica textil; la caída de confianza, porque según datos de la Asociación Nacional de Pequeñas Empresas, la confianza de los empresarios está en su punto más bajo en 15 años, superando incluso los niveles de la Gran Recesión de 2008 y la pandemia. El 58 por ciento de los dueños de pequeñas empresas se sienten peor que hace un año; y finalmente, la falta de apoyo gubernamental, porque en lugar de ayudar, la actual administración ha cerrado oficinas de la Administración de Pequeñas Empresas (SBA) y ha despedido al 43 por ciento de su personal, eliminando una red de apoyo crucial para los empresarios”.
En conclusión, Syed sentenció: “Estos aranceles no están diseñados para hacer a Estados Unidos más competitivo, sino que son herramientas políticas que no consideran la realidad operativa de las empresas. El impacto es significativo: aumento de costos, dificultad para fijar precios y el riesgo de cierres de negocios. Por ello, hago un llamado a los dueños de pequeñas empresas para que hagan oír su voz, compartiendo sus historias y enviando sus facturas a los miembros del Congreso y a la Casa Blanca para exigir alivio financiero y un proceso de toma de decisiones más reflexivo”.
Adaptación y diversificación para sobrevivir
El último invitado en hablar fue Marcus Bowers, cofundador de She’s Happy Hair, en Houston. Él contó la historia de su empresa: “La mía es una empresa que fue pionera en la industria de las extensiones de cabello en Estados Unidos desde 2012, innovó al cerrar la brecha entre las ventas en línea y las físicas, facilitando el acceso a los productos y promoviendo ofertas especiales como el Black Friday.
Bowers es un veterano militar que viajó por el mundo, y su experiencia global le permitió establecer relaciones sólidas con proveedores en diferentes países, como China, India y Brasil. Él explicó: “La mayor parte de la materia prima (cabello humano) proviene de la India, donde se obtiene en templos, y luego se envía a China, donde se fabrica la mayor parte de las extensiones, porque las fábricas chinas son las más eficientes y difíciles de replicar en otros lugares”.
En cuanto a los aranceles impuestos por la administración de Trump y el aumento de precios por parte de los proveedores, dijo: “Han sido un desafío constante, y para mitigar el impacto de los aranceles, la empresa ha diversificado su cadena de suministro, reduciendo la dependencia de países con altos aranceles”.
Y agregó: “Soy escéptico sobre la posibilidad de que la fabricación de extensiones de cabello regrese a Estados Unidos. La materia prima (cabello humano) no se puede obtener en aquí y los trabajadores estadounidenses no están dispuestos a realizar el laborioso y sucio trabajo de limpieza y procesamiento del cabello”.
En definitiva, según el empresario, tuvo que subir sus precios, pero para no perder clientes, han implementado ventas flash y promociones espontáneas. “La estrategia se basa en ofrecer a los clientes incentivos para seguir comprando, fomentando la lealtad a través de una comunicación digital efectiva”, agregó Bowers. Pero remarcó que no todas las empresas podrán hacer lo que él y su empresa hacen: “Es necesaria la capacidad de adaptación y la diversificación de la cadena de suministro para la supervivencia y el éxito del negocio”.