Aranceles de 50%: las alternativas de Brasil después del anuncio de Trump
El mandatario ha reiterado que las medidas serían un castigo por la conducción del caso legal del expresidente brasileño Jair Bolsonaro
A partir de las sorprendentes disposiciones de aranceles de 50% que Trump impone a Brasil, es evidente que se requiere una respuesta clara por parte de Brasilia. La motivación es indiscutible, el actual mandatario desde Washington ha reiterado que las medidas que se imponen serían un castigo por la conducción del caso legal del expresidente brasileño Jair Bolsonaro. Aquí se tiende a ignorar la separación de poderes, la distancia de vínculo entre economía y circuitos de comercio global actual.
El fortalecimiento de un nuevo orden mundial
Uno de los resultados que está propiciando Washington es el fortalecimiento de los nexos de Brasil con otras potencias, tal el caso de Rusia, India, y esencialmente China. De manera integral, los espacios de vacíos que va dejando Trump con toda su política aislacionista, van siendo cerrados por China, en segmentos específicos por países emergentes y desde luego por el grupo BRICS –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, a los que se han agregado, para mediados de 2025, nuevos integrantes.
Las sorpresas no se hacen esperar. Washington parece ignorar que Brasil es un socio comercial con el cual la potencia del norte efectivamente tiene superávit. Esto es crucial, con la nueva carga arancelaria, la medida golpea inicialmente la ventaja comercial de Estados Unidos. Esto nos ilustra que razonar implica una apreciación un poco más completa. Formas y métodos de pensamiento que no se basen exclusivamente en pensar en cajones o en surcos. Se requiere más que de un pensamiento lineal, un pensamiento sistémico, más estructural funcionalista, más complejo en sus lógicas internas al estudiar factores y consecuencias.
Sin embargo, algo de coherencia y de perspectiva tienen que tener las medidas de Washington. De entrada, es posible percibir cómo las medidas tratan de golpear la conformación de estructuras productivas y competitivas internas en Brasil. De esa cuenta los golpes a lo interno de la economía de la potencia latinoamericana van dirigidos a agronegocios, a debilitar en la medida de lo posible las operaciones de los BRICS.
Castigar a la potencia económica de Latinoamericana
Sin embargo, el peso económico internacional de Brasil es indiscutible. La potencia económica de Latinoamérica contribuye con un 32% del total de producción regional, tiene un producto interno bruto (PIB) de unos 2.2 billones –millones de millones de dólares- mantiene fronteras con 10 de los 12 países de Sudamérica. Enfrentársele puede conllevar costos significativos.
Como parte de las repercusiones o resultados no deseados por las medidas de Washington, los golpes pueden afectar a la industria de Sao Paolo, en importantes sectores que han estado a favor de Estados Unidos. Todo esto con marcado contraste de los agronegocios que tienden a favorecer más a China. Y por supuesto que otra repercusión sería desalentar la conformación del BRICS y con ello tratar de debilitar las posiciones que abogarían, dentro de este grupo, como alternativas monetarias al dólar.
La lógica especialmente en lo recurrente de las medidas de los aranceles de Estados Unidos a Brasil presenta problemas de sostenibilidad. Al respecto, Washington tiene superávit comercial, se insiste, con la potencia sudamericana. Se estima que, en 2024, las exportaciones de Estados Unidos a Brasil ascendieron a casi 50,000 millones de dólares. Véanse algunos renglones específicos que sería afectados en ese comercio binacional, afectando negativamente ventas desde Washington.
Las aeronaves de Boeing llegaron a un total de ventas de 10,000 millones de dólares. Esto es de tomarlo en cuenta reconociendo la altamente competitiva industria de aviones medianos y pequeños que tiene Brasil. Boeing resentiría estas medidas que le estarían entorpeciendo el mercado directo de Brasil y el acceso al Mercado Común del Sur (MERCOSUR) que conforman Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay (Tratado de Asunción firmado el 26 de marzo de 1991).
Consecuencias de los aranceles en Estados Unidos
En términos del crudo y derivados de petróleo, el total de intercambio llegó a 8,500 millones de dólares en 2024. Refinerías estadounidenses como Marathon y Valero dependen de aprovisionamientos y cadenas de suministros del crudo de Brasil. En cuanto a maquinaria y tecnología -dos mercados de alto valor agregado- los montos señalan que el intercambio en materia de equipos electrónicos llegó a 4,400 millones de dólares. Aquí se estima que el golpe sería para empresas estadounidenses como GE y Texas Instruments. Estas organizaciones se verían notablemente afectadas en sus cadenas de suministros.
Finalmente, en términos de la industria farmacéutica, los laboratorios de Estados Unidos importan muchos de sus principales activos de Brasil. Esta industria reporta un intercambio de 2,400 millones de dólares para 2024. La industria de medicinas respecto a las condicionantes de Estados Unidos debe complementar sus cadenas productivas con las de Puerto Rico, por ejemplo. Además, en esta industria la dependencia tiende a disminuir en función de los costos de transporte, toda vez que existe un notable valor agregado en función de reducidos pesos de productos.
Se sabe que las medidas arancelarias inesperadas por parte de Washington pueden ser utilizadas como mecanismos de impacto fiscal, como elementos que tratan de forzar negociaciones y -hasta cierto punto- de compensar competitividades.
El caso de Brasil es peligroso para Estados Unidos, es la potencia económica de América Latina, tiene mayor diversificación de comercio con Asia y Europa. Se trata de un país interdependiente con Estados Unidos. El Presidente Lula lo ha declarado: “Debemos negociar con todos, disminuyendo altas dependencias en las relaciones bi-laterales; Brasil debe velar por soluciones de manera sostenida”



