Un año de Trump: balance incompleto del caos, la sinrazón y el miedo

Un año atrás al asumir por segunda vez la presidencia de la nación Donald J. Trump juró defender la Constitución. Un año después esta incompleta lista de sus acciones muestra como se dedicó a destruirla

Un año atrás al asumir por segunda vez la presidencia de la nación Donald J. Trump juró defender la Constitución. Un año después esta incompleta lista de sus acciones muestra como se dedicó a destruirla.

Características intimidantes

La crueldad, el elogio de la brutalidad y el extremismo, el trato despectivo y la violencia contra quien piensa distinto, quien está en minoría, quien sufre son las características de este régimen que con velocidad pasmosa asumió las riendas del poder absoluto con la convicción de quien no las devolverá jamás.

Una conclusión triste para quien, como en esta página, advirtió durante 2024 que esa sería nuestra realidad que Trump impondría de ganar las elecciones.

Del extremismo calculado, la corrupción no disimulada – según el New York Times en un año se enriqueció en casi 1,500 millones de dólares, en su mayoría a través de emisiones de emisiones de crypto – , ha incurrido cada vez más a los confines de la sanidad. Su metamorfosis llevó a una situación que el estratega chino Sun Tzu llamó “del caos surge la oportunidad”. Y es el caos, la sinrazón y el miedo lo que este gobierno estimula.

Tanto, que el análisis que atribuye sus más recientes actos – la demanda de propiedad de Groenlandia como un ejemplo – a un intento de desviar la atención pública de las relaciones del Presidente con el pederasta Jeffrey Epstein ya parece insuficiente para explicarlo.

Sin el menor atisbo de vergüenza Trump y sus servidores en el gobierno ensalzan su figura y la promueven como el gran portento. Así, agregó su nombre al Centro Kennedy y asumió la jefatura de su directorio, lo que redundó en el abandono de sus principales artistas musicales. También lleva su nombre el Instituto de la Paz Donald J. Trump y los programas federales «Cuenta Trump», un plan de ahorro para niños, y «TrumpRx», un operativo que ya tiene nombre y se promete para este mes para vender medicinas a precio de descuento, así como la visa para millonarios «Tarjeta Dorada Trump«, que por un millón de donación y 15,000 de tarifa obtendrían la inmigración legalizada. La tarjeta Corporativa Trump cuesta dos millones. Una futura tarjeta de Platino Trump costaría 15 millones de dólares. .

De sus acciones reales, ninguna más relevante a nuestra comunidad que la ola de deportaciones de inmigrantes, en su gran mayoría latinos, acompañada por el despliegue de efectivos paramilitares de las agencias del Departamento de Seguridad Interna. De las más de 70,000 personas en prisiones de la agencia fronteriza ICE, el 74% no tienen condenas penales, contra la promesa electoral en sentido contrario.

Encapuchados, armados, no dudan en ejercer la violencia y en al menos un caso a matar, el de la activista Renee Good, en donde el Departamento de Justicia se niega a investigar al causante de su muerte. La reacción de Trump fue de justificarlo y de tener la esperanza de que el padre de la víctima seguiría siendo su «fan».

Actúan abiertamente, a la luz del día, con la seguridad de quien tiene impunidad absoluta, con la determinación propia de regímenes totalitarios. La administración, invocando la Ley de Enemigos Extranjeros deportó -desafiando un dictamen judicial- indocumentados a terceros países donde muchos aún permanecen presos. Es notable el caso de Kilmar Abrego García, una historia de venganza y tozudez más que otra cosa.

La mayoría de los jueces de la Suprema Corte parece haber adoptado a Trump como su cliente y visto a sí mismos como sus abogados, según la teoría del poder unitario. A su amparo, el magnate comenzó despidiendo sumariamente a miembros de agencias federales independientes, funcionarios públicos, especialmente los inspectores generales, encargados de asegurar el cumplimiento de la ley, y disolvió organizaciones guardianes del gobierno y agencias como la de Desarrollo Internacional USAID – que dejó a más de 11 millones de personas necesitadas sin asistencia directa, la Junta de Protección Financiera del Consumidor, cuya labor recuperó 21,000 millones de dólares de los consumidores, y según lo anunciado, en breve el Ministerio de Educación.

Eliminó la independencia del Ministerio de Justicia, donde su Secretaria Pam Bondi despidió a más de 600 fiscales. La puso a investigar y demandar a quien ose contradecirlo.

En el inicio de la avalancha de decisiones este gobierno atacó los más prestigiosos bufetes de abogados por haber representado a gente que a él no le gusta y universidades – de las que canceló presupuestos aprobados por el Congreso – por políticas que él desaprueba. De ellos demandó y recibió miles de millones de dólares. Así abrió el camino a la extorsión y la corrupción como nunca jamás en nuestro país.

Impuso tarifas y aranceles como método de negociación contra países aliados y rivales, lo que contribuirá a aumentos de precios a partir de este año y aunque la Constitución dice que el Congreso regula el comercio (Artículo I, sección 8, cláusula 3: El Congreso tendrá facultades… Para reglamentar el Comercio con naciones extranjeras, así como entre los diversos estados y con las tribus indígenasversión del departamento de Estado).

Usurpó el poder del Congreso, entre otros, al declarar sin siquiera consultar leyes como nulas – como la HR 7521 o Ley de Protección de la Infraestructura Crítica y el Ciberespacio (PAFACA),  que prohíbe a TikTok operar aquí. Al destruir navíos de civiles en aguas internacionales, algo ilegal en tiempos de paz. Al bombardear Venezuela y secuestrar a su presidente, en una operación de cambio de régimen. Al bombardear asimismo Irán sin amenaza inminente, o por otro lado al ignorar el proceso de confirmación de funcionarios federales, algo que comete incluso contra el dictamen judicial.

Puso al frente del Departamento de Defensa a un absurdo comentarista político sin experiencia o capacidad que lo rebautizó Departamento de Guerra y envió tropas – incluyendo Marines – al suelo nacional supuestamente para proteger a agentes migratorios y contra la ley Posse Comitatus con el aval del Departamento de Justicia. Federalizó para ello la Guardia Nacional ignorando el poder de los gobernadores y utiliza leyes de tiempos de guerra para ralentizar las deportaciones.

Canceló o suspendió siete programas que favorecen a refugiados y solicitantes de asilo. Son el Programa de Admisión de Refugiados (USRAP); la Aplicación CBP One; el Parole Humanitario (CHNV); el Estatus de Protección Temporal (TPS) para Haití, Venezuela, Afganistán, Camerún, Nepal, Honduras, Nicaragua, Siria, Sudán del Sur y Myanmar; la Programa de Diversidad de Visas (lotería de visas); el Programa de Patrocinio Privado de refugiados, mientras que restauró la Política Quédate en México y canceló visas de sospechosos de protestas políticas, violando la Primera Enmienda. De esta manera puso a 2.5 millones de personas en la vía de la deportación.

Declaró nula la ciudadanía estadounidense para quien nació en el país de padres extranjeros indocumentados, en violación de la Enmienda 14 de la Constitución, una de muchas decisiones aún varada en tribunales.

Y para deleite de muchos de sus partidarios sigue avanzando la operación de deportación más grande de la historia de la humanidad.

A esta altura azuzó el miedo, al punto que ya nadie se siente seguro. Y aisló a Estados Unidos en el mundo como nunca.

En todo el país millones de personas han protestado activamente y su número sigue creciendo.

Trump parece concebir las leyes y la Constitución como obstáculos para hacerse del poder absoluto. Lo contrario de lo que había prometido cuando juró hacer cumplir la Constitución y velar por los intereses de la población.

Hace tan solo un año.

Autor

  • Fundador y co-editor de HispanicLA. Editor en jefe del diario La Opinión en Los Ángeles hasta enero de 2021 y su actual Editor Emérito.
    Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y editor de noticias, también para La Opinión. Anteriormente, corresponsal de radio.
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    Founder and co-editor of HispanicLA. Editor-in-chief of the newspaper La Opinión in Los Angeles until January 2021 and Editor Emeritus since then.
    Born in Buenos Aires, Argentina, lived in Israel and resides in Los Angeles, California. Journalist, blogger, poet, novelist and short story writer. He was editorial director of Huffington Post Voces between 2011 and 2014 and news editor, also for La Opinión. Previously, he was a radio correspondent.

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