La amiscuscracia en México: el gobierno de los amigos
Mañana será verdad lo que hoy es mentira y el enemigo de hoy es el amigo de mañana
A lo largo de la vida pocos pueden decir que tienen verdaderos amigos, o sea, alguien a quien se le puede confiar la vida, la familia, los secretos más íntimos, sin temor a ser traicionado.
Cualquiera que sea honesto dirá que puede contar a sus amigos con los dedos de una mano. Aunque manejado con liberalidad se considera que alguien con quién se tiene un contacto estrecho y una cierta dosis de lealtad, es considerado amigo.
El amor a la traición
Cuando esto se traslada al gobierno, resulta que los gobernantes tienen muchos amigos, seguidores, colaboradores y por supuesto muchos enemigos. Pero como la lealtad es relativa y el gobierno carga una elevada carga de ambición, esta se presta fácilmente para la traición, es por eso que en México se considera que el presidente(a) es El Gran Solitario en Palacio. Casi me traigo el título de una buena novela.
Muchos gobernantes optan por gobernar con sus familiares, a éstos creen que si les pueden confiar. Le pregunté a un político de alto nivel que cual fue su mayor error en su gobierno y respondió que hacerle caso a su esposa.
Los políticos(as) también cargan secretos, malas decisiones, tal vez algunas corruptelas y posiblemente conflictos de interés que no les conviene se sepan. Es por ejemplo el llamado escándalo de la casa de Tlalpan donde la Secretaria de Ciencia ayudó en su momento a la Presidenta a hacerse de un terreno de forma ilegal. ¿Consolidó eso la amistad? O la consolidó el que compartieran su divorcio y lloraran (metáfora) su desgracia, aunque ambas se quitaron de encima verdaderas rémoras.
Después de los familiares vienen los amigos y cuando esto pasa los resultados pueden ser malos, porque se pone el afecto por encima de las necesidades de lo colectivo. El periódico El Independiente publicó una interesante serie de cuatro artículos sobre el tema con el actual gobierno.
En contra de la noción común de que el paso de Díaz Ordaz a Echeverría fue un rompimiento, consideremos el furioso anti comunismo de ambos, que con Echeverría se mezcla con la vieja consigna católica y de la ultraderecha de anti judaísmo, y en esa postura político-ideológica coincide con su predecesor.
Cuando viene la sucesión de Echeverría, él prefiere al amigo en lugar del político sagaz y hábil (Moya Palencia), sabiendo que su amigo era frívolo y que pondría el apetito personal por encima de la nación. JLP resulta ser un gran corrupto.
Salinas rompe con la tentación de la amicuscracia. Prefirió a su hijo por encima de su amigo, Manuel Camacho, un hombre inteligente, culto y hábil, tal vez porque pensó que controlaría mejor al hijo que al hombre que le conocía muchos secretos y que volaría por sus propios méritos. Se atravesó el crimen de Estado y la opción resultó ruinosa.
Entre el misticismo y el poder
Me cuesta trabajo pensar que AMLO maniobró para poner a su amiga. Claudia es más bien su hija, su colaboradora.
Pero al contrario de lo que pasaba con el PRI donde los grupos políticos se formaban a lo largo de las décadas, la lealtad se mostraba y probaba, y las recompensas aseguraban carreras largas; con Morena se crea una dinámica de toma de cascajo.
Se recibe políticos descartados por sus partidos, desgastados por sus extremismos, camaleones a la vieja escuela de Porfirio Muñoz Ledo, y otras alimañas políticas, como el líder del Yunque que odia a todo lo que huela a Morena, pero que ejerció el principio de que “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.
Una buena parte del gabinete de Claudia Sheinbaum carece del misticismo de la vida partidista, del entrenamiento en las maniobras de la política, de los golpes bajos, de las caricias políticas. Y entonces buscan a los familiares (López Obrador, Monreal, Alcalde, Batres, Tadei, Godoy, Meyer), y por supuesto que las familias brincan ante la oportunidad para extenderse en el gobierno (Batres, Martí director del ISSSTE, Lenia Batres, ministra de la Suprema Corte, Valentina con cargos legislativos y en la administración local y habrá que rascarle para descubrir más.
Enseguida pasan a los amigos, ahí destaca la Secretaria de Ciencia que gobierna como si fuera la rectora que nunca logró ser.
La falta de congruencia política y grupos de poder, lleva al camino titubeante para posicionarse hacia el futuro, que los lleva inclusive a asociarse a enemigos del régimen pero que piensan los ayudan a posicionarse por si acaso la amistad no les garantiza el futuro, propio o de sus intereses.
La política es veleidosa. Mañana será verdad lo que hoy es mentira y el enemigo de hoy es el amigo de mañana. Nada dura para siempre, pero una de las cosas que se pierden dolorosamente es el poder y para eso se echa mano, primero de familiares y luego de amigos y esa es la esencia de la amicucracia.



