Aumentos masivos en los planes de salud

Ya hay 1.4 millones de personas que han cancelado su cobertura ACA y los analistas predicen que más de 4 millones la cancelarán por completo según las cifras de marzo

Veinte millones de estadounidenses inscritos en planes de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA) se han visto afectados por el aumento de las primas mensuales, ya que para muchos de ellos las primas se han duplicado.

Este fue el tema de la conferencia de America Community Media (ACoM), y su moderadora, Sunita Sorabji, introdujo el tema de esta manera: “Los consumidores se enfrentan a decisiones difíciles tras el cierre de la inscripción en la mayoría de los estados: contratar un plan de bajo costo con deducibles y copagos más altos o cancelar por completo su seguro médico. Ya hay 1.4 millones de personas que han cancelado su cobertura ACA y los analistas predicen que más de 4 millones la cancelarán por completo según las cifras de marzo. Las pequeñas empresas se esfuerzan por mantener la cobertura de sus empleados, incluso con el drástico aumento de sus primas. El Congreso ha librado una batalla para extender los créditos fiscales para las primas y, si bien la Cámara de Representantes aprobó una medida a principios de este año, es poco probable que el Senado la apruebe. En Estados Unidos, el gasto en salud ha superado a la vivienda y la alimentación como una proporción mayor de la economía y los presupuestos personales, convirtiéndose en la principal preocupación financiera del país. Uno de cada cinco dólares que se gastan en Estados Unidos se destina a costos de atención médica”.

Son decisiones deliberadas del presidente

El primer orador fue Anthony Wright, director ejecutivo de Families USA, una organización nacional sin fines de lucro dirigida para la defensa del consumidor de servicios de salud. Él anticipó “una crisis financiera inminente para millones de estadounidenses tras el fin de los créditos fiscales adicionales para los seguros médicos bajo la Ley ACA”.

Según Wright, el impacto económico se verá en: “Aumentos masivos, las primas de seguro han subido, en promedio, más de $1,000, llegando incluso a duplicarse, triplicarse o cuadruplicarse para quienes antes pagaban montos mínimos. Esto repercutirá sobre todo en la población vulnerable, por ejemplo, las parejas de entre 50 y 60 años enfrentan los golpes más duros, con aumentos de hasta $15,000 anuales. Además, el fin de las garantías eliminó el límite que establecía que nadie debía pagar más del 8% de sus ingresos por cobertura médica”.

En relación a las consecuencias sociales, Wright dijo: “Se estima que 1.4 millones de personas ya han abandonado sus seguros, y se prevé que esta cifra aumente drásticamente en los próximos meses cuando venzan los periodos de gracia”.

El especialista también apuntó: “Son decisiones deliberadas del presidente (Donald Trump) y de los líderes del Congreso por permitir que estos créditos expiraran. El Congreso haaprobado recortes de impuestos para corporaciones y personas ricas mientras bloquea la ayuda para la salud de las familias trabajadoras”.

Anjana Nagarajan Bhutani, de India Currents: “¿Tienen datos por estado sobre el número de personas afectadas, sobre todo de California?”

Wright: “Hay algunos estados con sus propios mercados estatales, como California, que podrían extenderse hasta fin de año. Los datos nacionales son muy preliminares, muchas personas podrían cancelar su cobertura dentro de uno o dos meses, al descubrir que no pueden pagar la prima”.

Araceli Martínez, de La Opinión: “¿Se puede hacer algo para mitigar el impacto, California está haciendo algo para reducir este flujo?”

Wright: “Lo primero es, en primer lugar, usar los sitios web oficiales: healthcare.gov, Covered California y otros. En segundo lugar, compara precios. Reconozca que los subsidios básicos de la ACA aún están disponibles. Y, en tercer lugar, se trata de reducir la cobertura. Significa que pagas más y recibes menos debido a un deducible alto, pero aún tienes cobertura”.

Rebecca Bartas: “¿Cuántos inmigrantes se espera que pierdan el acceso a la atención médica?”

Wright: “Hay cientos de miles. Lo que hizo ese proyecto de ley fue eliminar la cobertura de varias categorías de inmigrantes legales, personas con documentación”.

Henrietta Burrows: “¿Qué opciones tienen quienes pierden su cobertura? ¿Tendrán que acudir a urgencias? ¿Aumentará eso los costos de salud para todos?”

Wright: Cuando la gente deja de pagar, el gran impacto del vencimiento de estos créditos fiscales para muchos es que pagarán más y recibirán menos. Algunos tendrán un seguro insuficiente, otros nada. Esto tiene un efecto dominó en el sistema de salud. Si las clínicas, los hospitales tienen más pacientes sin seguro, esto afecta su estabilidad financiera y los motiva a reducir los servicios. Si las personas dejan de tener cobertura, las aseguradoras cubren a un grupo más pequeño y con mayor riesgo de enfermedad, lo que también implica un aumento en las primas”.

La salud es cara por el precio de los medicamentos

En segundo término, tomó la palabra Neale Mahoney, profesor de Economía en Stanford University and George P. Shultz inaugural fellow at the Stanford Institute for EconomicPolicy Research. Él comenzó con un diagnóstico: “El gasto en salud en Estados Unidos ha pasado del 8% al 18% del PIB en dos generaciones, duplicando el promedio de países similares. Este aumento no se debe solo a las enfermedades, sino principalmente a que los precios son excesivamente altos. El factor principal, hasta un 90% del impacto, es el costo de medicamentos y servicios hospitalarios. El costo promedio de un seguro familiar es de $27,000 anuales, el precio de un auto, lo que asfixia a pequeñas empresas y desplaza otros gastos federales necesarios. Las primas y deducibles crecen más rápido que los salarios, obligando a las familias a elegir entre medicinas o alimentos”.

En cuanto a posibles soluciones, Mahoney propuso: “Hay que aumentar la oferta de profesionales, y para ello eliminar límites a la formación de médicos, y facilitar que profesionales extranjeros trabajen en zonas rurales para reducir las listas de espera.También hay que revertir las trabas administrativas en Medicaid, restaurar los créditos fiscales eliminados recientemente, permitir la inscripción a partir de los 50 años para aumentar la competencia, ampliar la cobertura a servicios dentales, de visión y audición y usar la eficiencia de Medicare para disciplinar al mercado privado”.

Con respecto al control de medicamentos, opinó: “Habría que ampliar la capacidad del gobierno para negociar precios de una gama más amplia de fármacos, asegurando que innovaciones lleguen a todos y no solo a unos pocos. Y sobre todo combatir monopolios, o sea, frenar el comportamiento de firmas de capital privado que compran consultas médicas locales para subir precios artificialmente, apoyando medidas antimonopolio más agresivas”.

Sunita Sorabji: “¿Los copagos impiden que las personas accedan a la atención médica que necesitan? ¿O están renunciando a otras cosas que podrían necesitar para poder pagar ese copago y ver a su médico?”

Mahoney: “Si nos remontamos 50 años atrás, existía la idea de que, si se les daba a los consumidores una participación, si se les obligaba a pagar parte de su atención médica, reducirían gastos innecesarios, superfluos y derrochadores, pero seguirían consumiendo la atención que necesitan para controlar enfermedades crónicas y detectarlas a tiempo. Pero lo que hemos visto a partir de una generación de evidencia es que, al exponer a las personas a los costos, no solo reducen su atención médica, sino también las necesidades básicas”.

Fatemeh Bucket: “¿Cómo afecta el aumento del costo del seguro a la capacidad de las pequeñas empresas para contratar, aumentar los salarios o mantenerse competitivas?”

Mahoney: “Cuando aumentan los costos de la atención médica para las empresas, éstas reducen los salarios de sus trabajadores. Otra cosa que hacen es despedir a los trabajadores o no contratarlos. Y ahora mismo, tenemos un mercado laboral congelado, donde si buscas trabajo, lo vas a pasar muy mal”.

Nafizo: “¿Y qué significa esto para la futura fuerza laboral?”

Mahoney: “La tercera opción para las pequeñas empresas es no ofrecer seguro médico a sus trabajadores. Entonces esas familias podrían quedarse sin seguro médico, lo que genera estrés y afecta la productividad y la capacidad de las personas para asistir y concentrarse en el trabajo”.

Un tercio no puede pagar sus recetas

La última invitada fue Merith Basey, directora ejecutiva de Patients for Affordable Drugs, la única organización nacional de defensa de los pacientes que se centra exclusivamente en políticas que reducen los precios de los medicamentos. Ella se enfocó específicamente en la industria farmacéutica, explicando por qué los medicamentos son tan caros en Estados Unidos.

Empezó diciendo: “La realidad actual es crítica, uno de cada tres estadounidenses no puede pagar sus recetas, pagando entre 4 y 8 veces más que en otros países por los mismos medicamentos de marca. Esto sucede por el monopolio farmacéutico, por la fijación de precios unilateral, a diferencia de otros países, en Estados Unidos las corporaciones farmacéuticas fijan el precio de lanzamiento sin intervención del gobierno. También hay un abuso del sistema de patentes, las empresas manipulan las leyes para evitar que aparezcan medicamentos genéricos. La entrada de competencia genérica podría reducir los precios hasta en un 95%”.

Por otro lado, Basey denunció: “Durante 20 años, se prohibió por ley que Medicare negociara los precios, una restricción impuesta bajo tácticas políticas cuestionables. El sistema está diseñado para que aseguradoras, hospitales y administradores de beneficios obtengan ganancias en cada etapa, lo que eleva el costo final”.

Sin embargo, marcó algunas luces de esperanza: “Gracias a la presión social, la Ley de Reducción de la Inflación permite finalmente que Medicare negocie precios. El 1 de enero de 2026 marcaron un hito con los primeros 10 medicamentos (diabetes, cáncer, insulina), logrando rebajas de hasta el 63%. También se ha establecido un tope de $2,000 anuales en gastos de medicinas para beneficiarios de Medicare, aunque para personas de bajos ingresos esto sigue siendo una cifra alta”.

De todos modos, para Basey, el panorama es preocupante: “El 47% de la población teme no poder costear su atención médica en 2026, lo que mantiene la urgencia de estas reformas”.

Sunita Sorabji: “¿Es tan sencillo como limitar las patentes a, digamos, 15 años y luego pasar a los genéricos?”

Basey: “Se podría reducir el período de exclusividad. Eso sin duda ayudaría. Sin embargo, la industria tiene otros trucos. No solo están patentando el producto. Están patentando el bolígrafo. Están patentando la aguja, el dispositivo de administración, de modo que esta maraña de obstáculos dificulta enormemente la entrada de un competidor genérico al mercado. También emplean otras tácticas para sobornar a los genéricos, lo que se conoce como pago por demora. Les pagan para que retrasen la comercialización de su producto”.

Nafiso Ahmed: “¿Cómo debería el Congreso abordar los precios monopolísticos en las extensiones de patentes que mantienen altos los precios de los medicamentos?”

Basey: “Lo principal es eliminar el enorme poder que tiene la industria para fijar los precios. Por eso vemos precios de siete cifras asociados a algunas de las nuevas terapias celulares y génicas, especialmente para enfermedades como la anemia falciforme, por ejemplo, que están llegando al mercado. Pero aún queda mucho por hacer, y la buena noticia es que el 80 % de los estadounidenses apoya la reforma de patentes, y nueve de cada diez quieren que el Congreso haga más para reducir los precios de los medicamentos”.

Por último, cada orador dio su conclusión:

Basey: “Los medicamentos no funcionan si la gente no puede pagarlos. Sabemos que Estados Unidos paga los precios más altos del mundo porque a las empresas farmacéuticas se les permite bloquear la competencia y evitar la negociación. Pero por fin estamos cambiando eso”.

Mahoney: “La atención médica en Estados Unidos es demasiado cara, lo que afecta los presupuestos familiares, perjudica a las pequeñas y grandes empresas, y ejerce una gran presión sobre la deuda y el déficit de nuestro gobierno. La buena noticia es que existen programas que funcionan muy bien, desde Medicare hasta la negociación de precios de medicamentos”.

Wright: “La gente está pidiendo ayuda a gritos. Este es uno de los principales problemas que enfrenta la gente ahora mismo: la asequibilidad en general y la asequibilidad de la atención médica en particular. Ese no debería ser el final de la conversación. Debería ser el punto de partida para un debate más amplio sobre la asequibilidad de la atención médica”.

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