Tiroteos masivos y violencia armada en Estados Unidos
Los tiroteos masivos y la violencia con armas de fuego se han convertido en una característica sombría y recurrente de la vida en Estados Unidos. Este fue el tema de la conferencia semanal de American Community Media (ACoM), cuya moderadora, en este caso, fue Sunita Sorabji. Ella introdujo la temática: “Si bien el número de tiroteos masivos ha disminuido a sus niveles más bajos en dos décadas, Estados Unidos aún registra el mayor número de muertes relacionadas con armas de fuego entre sus países vecinos. Sin embargo, a pesar de la indignación nacional que sigue a cada tiroteo masivo, las respuestas políticas siguen siendo desiguales y polarizadas, limitadas por los debates constitucionales y la cultura estadounidense de las armas”.
Menos prohibir libros, más prohibir armas
La primera invitada que tomó la palabra fue Sarah Lerner, cofundadora de Teachers Unify to End Gun Violence. Esta profesora y periodista sobrevivió al tiroteo en la escuela Marjory Stoneman Douglas, de Parkland, el 14 de febrero de 2018, y esa tragedia transformó su vida en una misión de activismo y apoyo.
Primero, contó cómo ocurrió todo, cuando se encontraba impartiendo una clase de inglés y sonó la alarma de incendios. Al salir, escuchó disparos y, siguiendo su instinto, regresó a su aula donde protegió a 15 estudiantes durante tres horas hasta que el equipo SWAT los rescató. Durante el evento, tuvo que comunicarse con su propio hijo, quien estaba en la escuela secundaria contigua, para informarle que estaba a salvo. Lamentablemente, perdió a dos de sus alumnas aquel día.
En cuanto a lo que vino después, Lerner dijo: “Tras la tragedia, utilicé mi rol como asesora del anuario y periódico escolar para documentar las secuelas del tiroteo, rindiendo homenaje a las víctimas y cubriendo el naciente activismo estudiantil. Esto culminó en la edición de Parkland Speaks en 2019, una antología de testimonios directos de sobrevivientes. Era vital que la historia fuera contada por quienes la vivieron, sin interpretaciones externas”.
Y continuó contando: “Indignada por la repetición constante de tiroteos, desde Sandy Hook hasta Oxford, me uní a otras dos docentes para fundar en 2021 la organización Teachers Unify to End Gun Violence. Su objetivo es amplificar la voz de los educadores en el debate sobre la violencia armada, servir de recurso para comunidades afectadas, visibilizar que la violencia armada no solo son los tiroteos masivos, sino también la violencia doméstica y los incidentes diarios en las comunidades que los profesores deben gestionar emocionalmente”.
En cuanto a la salud mental y el ciclo del trauma, Lerner remarcó: “La terapia Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR, por su sigla en inglés) fue crucial para mi recuperación. Sin embargo, el trauma es recurrente. En realidad, los docentes vivimos una dualidad: la necesidad de cuidar nuestra propia salud mental frente al trauma, mientras actuamos como el principal pilar de apoyo y seguridad para nuestros alumnos en un país donde la violencia con armas se ha vuelto una presencia constante”.
La moderadora agradeció a la invitada y le preguntó: “Después del tiroteo, ¿cómo fue para sus estudiantes y sus compañeros docentes regresar al aula?”
Lerner: “La escuela estuvo cerrada unas dos semanas. El director de entonces insistió en que no volviéramos a la escuela hasta que se hubieran celebrado los 17 funerales, y fue muy inflexible. Así que volvimos unas dos semanas después. Yo pensaba, y sé que el 90% de los profesores de la escuela pensaban lo mismo. ¿Cómo podía esperar que mis alumnos terminaran de leer 1984? ¿Cómo podía esperar que leyeran Macbeth cuando todos mueren en la obra? Así que hubo mucho aprendizaje socioemocional, la generosidad de todo el país y del extranjero con donaciones, comida, juegos, libros para colorear y todo eso”.
Hispanic LA, preguntó: “En 2024, Tennessee aprobó una ley que permite a los maestros portar armas. ¿Cree que esto mejora la seguridad escolar o existen posibles riesgos o consecuencias imprevistas al aprobar este tipo de política?”
Lerner: “Tras el tiroteo en mi escuela, el presidente Trump, durante su primer mandato, sugirió armar a los profesores. Personalmente, para mí es la sugerencia más escandalosa y no tiene ningún sentido. Están añadiendo más armas a un campus. Si estoy armado, ¿qué pasa si un estudiante me quita el arma? ¿Qué pasa si creo que alguien es el intruso y le disparo a la persona equivocada? ¿Quién paga esta arma? ¿Quién paga mi capacitación? ¿De dónde sale todo este dinero? Están añadiendo más armas a las escuelas con una cantidad significativa de estudiantes de color, y eso será incómodo y aún más traumático para ellos. Me parece impráctico e ilógico que armar a los profesores sea la forma de proteger a nuestros estudiantes. Fui a la universidad para estudiar inglés, no para ser policía ni guardia de seguridad”.
Ante otra pregunta sobre qué debería hacer el gobierno para prevenir la violencia con armas de fuego en las escuelas, Lerner respondió: “Creo que todos sabemos que las armas de fuego son la principal causa de muerte infantil en Estados Unidos. Cada día, se producen un promedio de 57 tiroteos cerca de una escuela en Estados Unidos. Es necesario que implementemos leyes y regulaciones de armas. Debemos preocuparnos menos por prohibir libros y más por prohibir armas de guerra. Cuatro millones y medio de niños viven en hogares con armas de fuego cargadas y sin seguro. Si los políticos se preocuparan más por sus electores que por una calificación de sobresaliente y el dinero, podríamos salvar millones de vidas”.
Sin riesgo de cárcel, una de cada 100 personas mataría
En segundo lugar, tomó la palabra Ragy Girgis, psiquiatra y directora de The Center of Prevention and Evaluation (COPE) at Columbia University. Ella trabaja desde hace seis años en una investigación científica basada en la mayor base de datos de asesinatos en masa desde 1900 hasta la actualidad. En base a esos estudios, Girgis dijo: “El estudio busca desmantelar la idea de que los tiroteos masivos son causados principalmente por enfermedades mentales. Es una causalidad mínima: solo el 5% de los tiroteos masivos en Estados Unidos están directamente causados por una enfermedad psicótica, entre ellos, delirios o alucinaciones. Además, la tasa de enfermedades mentales entre los perpetradores (45-50%) es casi idéntica a la de la población general (40-45%), lo que demuestra que correlación no es causalidad. Las personas con trastornos psicóticos graves tienden a usar métodos distintos a las armas de fuego para cometer asesinatos en masa con más frecuencia que los tiradores masivos”.
En cambio, Girgis remarcó: “El suicidio como el factor determinante en la elección de armas, más del 50% de los tiradores se quitan la vida. Eligen armas de fuego precisamente porque es el método que planean usar para suicidarse. Al decidir morir, el perpetrador pierde el miedo a las consecuencias legales o sociales, lo que elimina la última barrera para cometer la masacre”.
Y continuó haciendo un perfil psicológico del tirador masivo: “A diferencia de los asesinos en serie, que suelen ser psicópatas que matan por placer, el tirador masivo público presenta un perfil de tres puntos: fascinación por las armas de fuego, un vacío profundo y falta de sentido vital que conduce al deseo de morir, y una autoestima extremadamente baja que se traduce en una descarga de odio hacia los demás”.
En cuanto a la prevención, Girgis detalló: “El estudio afirma que los medicamentos psiquiátricos como los antidepresivos no causan tiroteos ni suicidios; por el contrario, ayudan a prevenirlos. Pero lo que más ayudaría a la prevención es más control y restricción de armas. A leyes más laxas, más masacres. La gran mayoría de las armas utilizadas se adquieren legalmente. Por lo que, para reducir los tiroteos masivos, la solución no reside en estigmatizar las enfermedades mentales, sino en fortalecer las políticas de control de armas”.
Henrietta Burrows preguntó: “Si un tirador masivo se quita la vida, ¿quiere llevarse a otros con él? Entonces, ¿qué es lo primero, la idea del tiroteo masivo y luego la idea del suicidio, o la idea del suicidio y luego la idea de disparar a otros?”
Girgis: “Probablemente la idea sea primero el asesinato y luego el suicidio. Si no hubiera riesgo de ser atrapado, una de cada 100 personas cometería un asesinato. Actualmente, la prevalencia del asesinato es de aproximadamente una de cada 10 mil personas en Estados Unidos. Si no hubiera la preocupación por el encarcelamiento o la captura, una de cada 100 personas en Estados Unidos cometería un asesinato. Por eso, el suicidio rompe la barrera para cometer asesinato”.
Es algo evitable con leyes más restrictivas
Por último, tomó la palabra Daniel Webster, profesor Bloomberg American Health, Johns Hopkins University, experto en salud pública con más de 30 años de experiencia.
Él empezó haciendo énfasis en una tendencia positiva poco difundida por los medios: “Aunque Estados Unidos sigue siendo un caso atípico con tasas de homicidios por armas 25 veces superiores a otros países desarrollados, los datos recientes muestran una reducción histórica: los homicidios han disminuido aproximadamente un 40% desde el pico de 2021-2022. En ciudades críticas como Detroit, la caída ha sido del 76%; en Baltimore y Filadelfia, del 60%. Se predice que 2024 o 2025 podrían registrar las tasas de homicidios más bajas desde 1960”.
Sin embargo, esta baja actual se podría explicar con el crecimiento anterior, respecto a eso, Webter dijo: “La pandemia de COVID-19 debilitó los sistemas de control de la policía y los tribunales, y de apoyo en educación y salud. También hubo en esa época tensiones sociales, y un aumento en la compra de armas, un volumen histórico de nuevas armas entró en circulación”.
Por contrapartida, para la reducción actual, Webster subrayó: “Hay una combinación de políticas públicas, fondos inyectados por la administración Biden para programas comunitarios de intervención contra la violencia, una ley bipartidista para una Comunidad Más Segura, que es del 2022, y que más que como una ley de control, funcionó como un motor de financiamiento para salud mental y programas de riesgo extremo, y esa ley frenó el flujo de armas de fabricación privada sin número de serie”.
En cuanto a factores sociales, Webster mencionó: “Se ve una reducción en el consumo de alcohol, factor de riesgo clave en incidentes violentos, una actitud de rechazo a la violencia entre los jóvenes y un contagio a la inversa. En salud pública, la violencia es contagiosa, pero la prevención también lo es. Creo que hay un optimismo cauteloso, Estados Unidos está en una excelente trayectoria descendente”.
La moderadora hizo una pregunta en ese momento: “¿Podrías abordar la correlación entre la violencia doméstica y la violencia armada?”
Webster: “Sin duda, un segmento importante de la violencia con armas de fuego es la violencia doméstica. Es algo que he estudiado, el factor principal para la violencia doméstica era el acceso del abusador a un arma de fuego. Este factor elevaba las tasas o el riesgo de consecuencias fatales aproximadamente cinco veces en comparación con los abusadores que no tenían armas de fuego. Y, básicamente, cuanto más estrictas sean estas leyes, más fuerte será la prevención, lo que significa que se previenen más homicidios domésticos”.
Por último, Sorabji hizo una pregunta para los tres invitados: “¿Qué nos aconsejarían para cubrir correctamente el tema de la violencia armada y los tiroteos masivos?”
Webster: “Lo más importante que quiero recalcar es que se pueden prevenir. Cuando estas cosas suceden en nuestras noticias con tanta frecuencia, es fácil que la gente diga: Dios mío, esto nunca va a parar. No hay nada que podamos hacer al respecto. Pero la investigación indica lo contrario. Leyes de armas más estrictas conducen a menos tiroteos masivos”.
Girgis: “Estoy de acuerdo. Esto se puede prevenir. Y creo que eso es lo más importante”.
Lerner: “También diré que el periodismo con enfoque en el trauma es algo muy importante. Y cómo se habla con un sobreviviente, cómo se habla con las familias de las víctimas. Puedo decirles que hubo periodistas y medios de comunicación con los que estuve muy dispuesta a hablar después del tiroteo, y otros con los que no estuve ni lo estaré por lo poco profesionales e inapropiados que fueron al hablar conmigo y con mis alumnos”.



