Venezuela después del ataque de Estados Unidos
"Para Estados Unidos la democracia no es la prioridad, sino que el enfoque principal es el control de recursos, como el petróleo, y la hegemonía regional..."
Tras meses de creciente presión militar estadounidense contra Venezuela, la situación dio un giro radical con el ataque bélico de Estados Unidos. Este fue el tema de la primera conferencia semanal del año de American Community Media (ACoM), cuya moderadora y presentadora fue Pilar Marrero. Ella introdujo el tema: “La acción militar directa y la destitución del gobernante del país, Nicolás Maduro, pusieron fin abruptamente a una fase de la larga crisis política venezolana. Venezuela enfrenta ahora interrogantes urgentes sobre la gobernanza, la legitimidad y la recuperación democrática. ¿Quién ejercerá la autoridad a continuación, cómo se reconstruirán las instituciones y si los venezolanos podrán avanzar hacia una transición política estable e inclusiva siguen sin resolverse en un país ya debilitado por años de colapso económico y erosión institucional?”
Y continuó Marrero: “Las consecuencias se extienden más allá de Venezuela. El uso de la fuerza militar para derrocar a un gobierno plantea interrogantes fundamentales sobre la dirección de la política exterior estadounidense y si este momento señala un retorno más amplio a estrategias intervencionistas agresivas, con implicaciones para las normas internacionales y la estabilidad global”.
A Donald Trump no le interesa la democracia
El primer invitado en tomar la palabra fue Alejandro Velasco, Gallatin School and the Department of History at New York University y exeditor ejecutivo del NACLA Report on the Americas. Él empezó describiendo tres sentimientos principales que definen el clima social actual en Venezuela: “Hay ansiedad, generada por un futuro incierto y la posibilidad de una intervención o presión externa de Estados Unidos, que altera la vida cotidiana. También hay confusión, que surge de la paradoja de vivir eventos dramáticos mientras los actores de poder subyacentes permanecen prácticamente iguales, a excepción de Maduro. Y también expectativa, que no se define como esperanza, sino como la sensación de que el juego político anterior se ha roto, dando paso a hechos antes impensables, como la liberación de presos o diálogos con la administración Trump”.
En cuando a la geopolítica de Estados Unidos, Velasco opinó: “Para Estados Unidos la democracia no es la prioridad, sino que el enfoque principal es el control de recursos, como el petróleo, y la hegemonía regional. Venezuela es vista como una pieza en una maniobra geopolítica mayor, similar a otros intereses estratégicos de la administración estadounidense actual”.
En relación al Estado y la situación actual, dijo: “Aunque las instituciones democráticas están erosionadas y no representan el pluralismo, el aparato del Estado y su capacidad de control siguen cohesionados. Figuras como los hermanos Rodríguez, Diosdado Cabello o Vladimir Padrino López ofrecen a Estados Unidos una estabilidad que una oposición en el exilio no podría garantizar sin caer en el caos institucional o la violencia callejera”.
Consultado por la transición y la economía, Velasco respondió: “La prioridad de la población es la supervivencia económica y conseguir alimentos, medicinas y servicios. Si el nuevo gobierno logra negociar con Estados Unidos y traer una recuperación económica rápida, podrían transformar ese éxito en capital político. Esto permitiría a los actores actuales buscar una victoria electoral legítima en el futuro, aprovechando el debilitamiento de la oposición, principalmente la liderada por María Corina Machado, debido a su apoyo a la intervención extranjera”.
Pilar Marrero preguntó: “Hasta ahora, lo que vemos es que Trump parece estar centrado en el petróleo. ¿Él busca una Venezuela democrática o útil a sus intereses?”
Velasco: “¿Es sorprendente que a Donald Trump no le importe la democracia? A mí no me sorprende. ¿Me sorprende que su principal interés sea lo material? No, creo que lo sorprendente es la explicitud y el descaro con el que se articula. Aquí recibimos un mensaje muy claro sobre cuáles son realmente los intereses. Así que, si lo vemos de una manera muy fría, María Corina Machado no tiene un apoyo popular significativo, tanto dentro como fuera de Venezuela. Esto es una cuestión de política burda, y tiene sentido que María Corina haya sido dejada de lado”.
La operación militar de Estados Unidos no tiene justificación legal
El segundo orador fue Mariano de Alba, abogado venezolano, experto en geopolítica, derecho internacional y diplomacia quien analizó la operación militar de Estados Unidos para extraer a Nicolás Maduro desde tres perspectivas: la legalidad internacional, las motivaciones de la administración Trump, y las consecuencias geopolíticas regionales.
En cuanto al primer punto, dijo: “La operación no tiene justificación legal, se hizo con una violación de la Carta de la ONU, se ignoró la prohibición del uso de la fuerza y no hubo autorización del Consejo de Seguridad ni se cumplió el criterio de legítima defensa. Aunque Maduro carecía de legitimidad democrática tras las elecciones de 2024, el derecho internacional reconoce el control de facto que ejercía sobre el Estado”.
En cuanto a los argumentos de la administración Trump para justificar la operación ante sus militares y el Congreso, De Alba puntualizó: “Usó acusaciones formales contra Maduro y la designación del Cártel de los Soles como organización terrorista. También usó un discurso falso que vincula la migración venezolana con la exportación de criminales y pacientes psiquiátricos, mencionando también al supuesto Tren de Aragua. Y, por último, tenemos el interés explícito en el petróleo venezolano”.
Hacia el futuro, visualizó: “El éxito de la extracción de Maduro marca un cambio en la política exterior estadounidense hacia una lógica de esferas de influencia, también el uso de la fuerza como mensaje, la operación sirve para coaccionar a otros líderes regionales comolos de México o Colombia, demostrando que las amenazas de Trump son reales. Y en todo esto se percibe un alejamiento de la promoción de la democracia y los derechos humanos en favor de la dominación mediante amenazas”.
Por último, el invitado habló sobre el futuro económico: “Dudo que el plan de Trump para recuperar el petróleo funcione a largo plazo, veo falta de incentivos, las empresas petroleras privadas necesitan Estado de derecho y seguridad jurídica para invertir, algo que no existe actualmente. Existe una paradoja autoritaria, Trump prefiere negociar con un gobierno autoritario en Venezuela, un chavismo sin Maduro, porque éste no tiene que rendir cuentas al pueblo y puede ceder recursos más fácilmente”.
El objetivo es controlar todo el petróleo venezolano
La última invitada fue Roxanna Vigil, investigadora de asuntos internacionales del Council on Foreign Relations, quien enfocó su análisis en la viabilidad técnica y económica de los planes de la administración Trump respecto al petróleo venezolano. Empezó señalando: “Mientras el secretario Marco Rubio habla de fases, el presidente Trump no ha mencionado una transición democrática. El plan parece centrarse exclusivamente en el control del recurso, excluyendo la restauración institucional como prioridad”
En relación a la cuestión técnica y de mercado, Vigil opinó: “Trump estima una inversión de 100,000 millones de dólares, pero ningún inversor privado arriesgará tal cantidad sin un marco legal sólido y un gobierno democrático que garantice la seguridad jurídica. Por otro lado, el mundo no necesita urgentemente más petróleo. El llamado Quinteto de las Américas, formado por Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina y Guyana, ya está cubriendo la demanda actual. Además, el petróleo venezolano es pesado y agrio, lo que requiere refinerías muy específicas y costosas que no abundan en el mercado global. Para que la industria funcione, Estados Unidos debería emitir señales claras de exención de sanciones a largo plazo, algo que aún no ha ocurrido de forma generalizada. Por primera vez, se está utilizando a la Marina para aplicar sanciones y perseguir a la flota fantasma de barcos que venden crudo en el mercado negro. El objetivo aparente es que el 100% del petróleo venezolano termine en Estados Unidos, desplazando a otros socios comerciales de Venezuela. Pero existe una gran incertidumbre sobre qué pasará con el dinero de las ventas, los ingresos no irán al Tesoro de Estados Unidos, sino a cuentas, posiblemente en el extranjero, con escasa supervisión. Inevitablemente, parte del dinero deberá entregarse a figuras como Delcy Rodríguez para mantener la operatividad del país, lo cual es contradictorio con el discurso de sanciones. Aunque Trump afirma que el dinero beneficiará a los venezolanos, el pueblo no tiene un representante real en estas negociaciones; solo están sentados a la mesa el gobierno de Estados Unidos y el entorno de Rodríguez”.
Carlos Roa preguntó: “¿Hay alguna manera de presentar a Maduro ante algún organismo de justicia que pueda trabajar en hacerlo rendir cuentas por violaciones a los derechos humanos cuando el operativo desde Estados Unidos no estuvo relacionado con esto?”
Mariano De Alba: “Es muy poco probable. El escenario más claro donde Nicolás Maduro podría ser juzgado en un tribunal internacional que investiga estas violaciones de derechos humanos y posibles crímenes de lesa humanidad es la Corte Penal Internacional. Esta Corte ha estado investigando la posible comisión de estos crímenes, indagando formalmente desde finales de 2021. Sin embargo, no ha emitido, al menos públicamente, una acusación formal contra ningún funcionario venezolano. Así que, a pesar de lo que dicen algunos medios, no hay acusación formal contra Maduro. Incluso si tuviéramos una orden de arresto de la CPI contra Maduro, no creo que, al menos, este gobierno estadounidense vaya a entregarlo a la Corte Penal Internacional porque ha sancionado a varios de sus miembros. Por lo tanto, creo que, a corto y mediano plazo, Maduro será juzgado ante tribunales estadounidenses y tendremos que ver qué sucede allí”.
Pilar Marrero: “¿Qué consecuencias legales podría enfrentar Estados Unidos por este ataque o secuestro o como quiera la gente llamarlo?”
Mariano De Alba: “Desde una perspectiva internacional, es muy improbable que enfrenten consecuencias legales. Existe la posibilidad de que la autorización de este ataque se juzgue en tribunales estadounidenses. Pero, como sabemos, el ataque fue ordenado por el presidente Trump. Conocemos la postura de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre la inmunidad de los presidentes en ejercicio y las decisiones que han tomado mientras ocupaban la Casa Blanca. Por lo tanto, creo que es muy improbable que Estados Unidos, Trump o cualquier otro funcionario enfrenten consecuencias legales por lo sucedido”.
Nancy Tran: “Trump intentó controlar el petróleo para cortar el suministro de petróleo a China. Pero he oído que el petróleo de Venezuela a China solo representa alrededor del 5% de su demanda. ¿Cuánto afecta al suministro de petróleo a China?”
Vigil: “En primer lugar, China es uno de los pocos países que puede refinar este crudo agrio y muy pesado que Venezuela posee. Por lo tanto, en un escenario donde se produce un aumento significativo de la producción y las exportaciones venezolanas, una parte terminará en China. Además, China es un acreedor bilateral muy importante de Venezuela.Venezuela le debe a China, según estimaciones, pero digamos que supera los 10.000 millones de dólares. Por lo tanto, en algún momento, ya sea que China participe en una reestructuración de la deuda venezolana, lo cual también debería ocurrir para reconstruir el sector petrolero venezolano, más a mediano plazo, China necesitará ser reembolsada. Por lo tanto, creo que los intereses generales de China están siendo reembolsados”.
Rebeca Bartos: “¿Qué se puede decir sobre la reacción de los venezolanos dentro y fuera?”
Alejandro Velazco: “Creo que hay muy poco apoyo por la salida de Maduro. Creo que el principal punto de discordia ahora mismo, al menos entre la gente con la que hablo, es la forma en que ocurrió. Un asalto armado en territorio venezolano, que, cabe destacar, cobró la vida de hasta 100 personas. En el extranjero, esa dinámica es ligeramente diferente. Creo que, en el extranjero, la sensación predominante es decepcionante. Es decepcionante que esto que muchos esperaban, que de hecho es una intervención estadounidense que lleve a la caída del gobierno de Maduro, haya llevado a la caída de Maduro, pero no del gobierno”.
Pilar Marrero: “¿Qué es lo más importante que Estados Unidos debería hacer en los próximos meses?”
Alejandro Velazco: “Creo que lo más importante es que el gobierno estadounidense deje de hablar como si Venezuela fuera suya”.
Mariano De Alba: “Estados Unidos debería priorizar los intereses de los venezolanos, pero lo que veo es que minimiza al máximo los intereses del pueblo venezolano, que es quien, en última instancia, puede realmente recuperar este país”.
Roxana Vigil: “Trump debería tener un plan para una transición a la democracia de Venezuela, y que el petróleo que el gobierno estadounidense está extrayendo de Venezuela, sea controlado por un tercero independiente”.



