Los condicionantes del mercado petrolero para enero 2026
La tendencia en los precios del petróleo mundial, para estas primeras semanas de enero de 2026, se caracteriza por un descenso de más de 4%; teniendo como factor principal la tensa relación entre Estados Unidos e Irán.
El precio del crudo retrocede
En las dos primeras semanas del mes, el crudo Brent, de referencia internacional, en particular en Europa, retrocedió hasta alrededor de $63,76 por barril, evaporando la mayor parte de las ganancias acumuladas desde la última semana de diciembre de 2025. Previamente, los precios habían superado los $66 por barril impulsados por el temor a un posible conflicto militar con Irán, alimentado por protestas internas, nuevas sanciones estadounidenses a compradores de crudo iraní y rumores de una eventual intervención militar de Washington en Irán.
En este escenario y con referencia a estos dos actores mundiales, se debe reconocer que Irán produce cerca del 3% del petróleo del mundo y exporta aproximadamente dos millones de barriles diarios —principalmente a China. Irán ocupa un lugar estratégico clave al controlar el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 30% del petróleo transportado por vía marítima en el mundo.
Este factor convierte cualquier tensión en la región del Golfo Pérsico en un detonante inmediato de volatilidad en los mercados energéticos. Impactando, como se puede esperar, tanto los mercados y cotizaciones coyunturales como las tendencias de materias primas -commodities- en las transacciones de opciones y futuros.
En este sentido el mecanismo de futuros es más directo y fácil de evidenciar, pero conlleva mayores riesgos. Por otro lado, las opciones ofrecen mayor flexibilidad para gestionar el riesgo, pero conllevan mayores complejidades con los elementos de criterio para la toma de decisiones.
No obstante la situación volátil en las tensas relaciones Washington-Irán, los últimos comentarios conciliadores tanto del mandatario Trump como del canciller iraní Abbas Araghchi redujeron rápidamente la prima de riesgo geopolítico. A ello se sumaron intensos esfuerzos diplomáticos de gobiernos árabes para evitar una escalada militar. Como resultado, la atención del mercado se desplazó desde el riesgo geopolítico hacia fundamentos más estructurales, en particular relacionados con la abundancia de oferta del crudo.
Los actores internacionales y sus implicaciones
Es en esta dinámica de relaciones internacionales en donde se ubica el contenido del Informe Semanal de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA); el cual mostró un aumento inesperado de 3,4 millones de barriles en los inventarios de crudo, casi el doble de lo anticipado por los analistas.
Además, la tendencia del mercado mundial del crudo anticipa la reanudación de exportaciones venezolanas tras el levantamiento de un bloqueo naval estadounidense impuesto en diciembre. Analistas coinciden en que el mercado petrolero enfrenta un escenario de sobreoferta a corto plazo, lo que limita cualquier repunte sostenido de precios, incluso ante eventuales episodios de la tensión geopolítica que se impone en las actuales condiciones internacionales.
En la coyuntura actual se subraya el hecho de que Irán continúa siendo un actor muy importante en el contexto mundial, no tanto por su volumen de producción, sino por su posición estratégica en el Estrecho de Ormuz. En las condiciones actuales, el mercado ha demostrado una creciente capacidad para “descontar” rápidamente los riesgos geopolíticos cuando no se traducen en interrupciones físicas del suministro.
La situación del mercado actual
Uno de los elementos más relevantes de la evidencia actual y la tendencia del mercado petróleo, es la noción de “prima geopolítica”. Durante episodios de tensión, los precios incorporan anticipadamente escenarios extremos -en el cálculo de reposición de inventarios- como bloqueos marítimos o ataques a infraestructura energética.
Sin embargo, cuando dichos escenarios y dinámicas confrontativas no se materializan, los precios tienden a corregirse con rapidez. La referencia es a un fenómeno de “venta de hechos” (“selling the facts”), como elemento de percepción. Incluso es muy posible advertir que incluso una acción militar limitada podría no sostener los precios si las exportaciones iraníes permanecen intactas. Este es un dato crucial para tomar en cuenta.
Por otra parte, es importante advertir la importancia creciente de los datos de inventarios y de la producción no OPEP, especialmente la estadounidense. El aumento inesperado de inventarios refuerza la percepción de un mercado bien abastecido, donde la capacidad de respuesta actúa como una efectiva ancla para los precios.
Este factor ha reducido estructuralmente el poder de los shocks geopolíticos para generar alzas prolongadas, en contraste con décadas anteriores. Al respecto véase lo ocurrido con notables cambios en los precios del crudo: 6 de octubre de 1973, 4 de octubre de 1979, volatilidad pronunciada de 1999, derrumbe de precios en 2014.
Con todo, el mercado petrolero actual evidencia estar dominado por la abundancia relativa, donde la geopolítica sigue siendo relevante, pero ya no es determinante por sí sola.
Mientras no se produzcan interrupciones físicas significativas del suministro —especialmente relacionadas con la operatividad del Estrecho de Ormuz—, los precios parecen restringidos a moverse dentro de un rango limitado, con repuntes efímeros y correcciones rápidas.
Esta realidad plantea desafíos tanto para los países productores, que dependen de precios más altos, como para los consumidores e inversionistas, que deben navegar en entornos de alta volatilidad.



