Trump lleva a Davos su metamorfosis, la crisis y el caos

Su presencia es un catalizador de la metamorfosis que paraliza y anquilosa al FEM y tergiversa la imagen que sus creadores le quisieron dar

Este miércoles 21 de enero inicia en Davos, Suiza, la reunión anual del Foro Económico Mundial que desde 1971 reúne a la élite mundial: jefes de gobierno y ministros, parlamentarios y distinguidos profesores, inversores y jefes empresariales; economistas, celebridades, líderes religiosos y escritores y finalmente, periodistas, unos 500 de los cuales reportarán desde Suiza. Se esperan tres mil delegados de 130 países. 

El lema histórico de los organizadores es “Comprometidos con mejorar el estado del mundo”. El tema de la reunión este año es ilusorio: “El espíritu del diálogo”, señalando una esperanza y no una realidad. Y el énfasis declarado serán la Inteligencia Artificial y la “cryptoeconomics”, un engrendro hasta hace poco despreciado y ahora favorito de los adeptos a una ganancia rápida basada en burbujas de aire. 

El foro es financiado por las mil compañías internacionales que conforman el FEM, una organización privada y sin fines de lucro, que responde a los multimillonarios que controlan los mayores bancos del mundo y sirve sus intereses. 

En sus cinco días de duración se celebrarán 500 reuniones de intercambio informativo, de donde emanarían a través de sendos informes, algunos de los principios que regirán las políticas nacionales e internacionales en el futuro. Eso sin contar con la miríada de acuerdos, contratos, memorándums y proyectos que se firmarán fuera del foro.  

Pese al evidente sesgo en favor de los grandes negocios, durante esas reuniones se obtuvieron compromisos y acuerdos históricos: entre Grecia y Turquía (1988); los dirigentes blancos y de color de Sudáfrica (1992); los líderes israelíes y palestinos (1994); o los de Rusia luego de la caída de la Unión Soviética (de 1991 a 1996). El foro medió también con Corea del Norte, invitando y luego cancelando la invitación (2016), invitó a su vez a China a participar (2017), reconoció el cambio climático al año siguiente, se pronunció por la protección del Amazonas aunque bajo la máscara de apoyo a su destructor, el entonces presidente de Brasil Bolsonaro (2019), y reconoció la crisis migratoria mundial, obviamente sin darle soluciones.

Estos logros favorecidos con la estabilidad global como hilo conductor podrían convertirse en meras reliquias del pasado. 

Este año, la reunión se celebra en el contexto de la peor crisis diplomática y militar de las últimas décadas, que emana mayormente de los dramáticos cambios instaurados por el Presidente Donald  Trump en la política de Estados Unidos hacia el resto del mundo. 

El caos que favorece Trump agrega leña al fuego donde se están quemando los principios democráticos y las tradiciones de colaboración y apoyo mutuo. Sus acciones debilitan las alianzas posteriores a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y la división geopolítica existente desde el fin de la Guerra Fría (1946-1991). Su presencia es un catalizador de la metamorfosis que paraliza y anquilosa al FEM y tergiversa la imagen que sus creadores le quisieran dar. 

Su política exterior es un reflejo – o continuación – de su inaceptable política doméstica simbolizada por la presencia de miles de agentes federales armados y encapuchados que atormentan a la población de Minnesota y concentrada en aumentar su propio poder y fortuna

Trump reemplaza la retórica tradicional del FEM: la protección del planeta del cambio climático, la integración global, la cooperación internacional e incluso el avance de los intereses financieros de sus participantes, todos ellos piedras fundamentales del pasado cercano, con un nuevo lenguaje: el de la adulación y el servilismo hacia suu propia figura. Eso, a pesar de que sus acciones están desatando una guerra comercial global que favorece solo a unos pocos. 

Esta crisis está negando la posibilidad de que “Davos”, pueda contribuir a la recuperación del equilibrio global en el futuro visible. 

La importancia del foro recae a medida que se evidencia el intento de Trump de apropiarse de la institución y convertirla en otro organismo internacional a su servicio personal. Un ejemplo de ello es la desaparición del concepto “cambio climático” en sus documentos oficiales. 

Trump encabeza una delegación de alrededor de 200 miembros, la mayor en la historia, con el discurso de apertura a su cargo, seguido por una recepción en su honor. El que no quiera, al que no le guste, advirtió la Casa Blanca, se ausenta a su propio riesgo. 

Sin embargo, los jefes de gobierno de China y la India anunciaron que no asistirán a la reunión. Incluso el primer ministro israelí Biniamin Netanyahu al parecer se ausentará y envía en su lugar al presidente (un cargo simbólico) Itzjak Herzog. También se ausenta el primer ministro de Dinamarca, consciente de que Trump se propone utilizar el evento para catapultar su pretensión de obtener Groenlandia. Una pretensión rayana en lo ridículo y que ayer ligó con el hecho que no recibió el Premio Nobel de la Paz. Se ofendió, y dijo que desde ahora dejará de obrar por la paz mundial… 

La reunión 56 de Davos, pese a sus 65 jefes de estado y 800 ejecutivos participantes, es una  sombra de lo que sus organizadores percibían hasta ahora, una muestra más de la ruptura del orden mundial preferida por Trump, un presidente  supuestamente en favor de los intereses de nuestro país pero en realidad contra nuestro liderazgo tradicional. Y contra las bases democráticas en las que se deben basar las relaciones internacionales y los derechos de la ciudadanía. 

 

Autor

  • Fundador y co-editor de HispanicLA. Editor en jefe del diario La Opinión en Los Ángeles hasta enero de 2021 y su actual Editor Emérito.
    Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y editor de noticias, también para La Opinión. Anteriormente, corresponsal de radio.
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    Founder and co-editor of HispanicLA. Editor-in-chief of the newspaper La Opinión in Los Angeles until January 2021 and Editor Emeritus since then.
    Born in Buenos Aires, Argentina, lived in Israel and resides in Los Angeles, California. Journalist, blogger, poet, novelist and short story writer. He was editorial director of Huffington Post Voces between 2011 and 2014 and news editor, also for La Opinión. Previously, he was a radio correspondent.

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