El declive poblacional de Estados Unidos

Estados Unidos se encamina hacia un declive poblacional a medida que disminuyen las tasas de natalidad, la población envejece y la inmigración se desacelera, eliminando así la válvula de escape demográfica a largo plazo del país. Este fue el tema principal de la conferencia semanal de American Community Media (ACoM).

La moderadora fue su editora de Salud, Sunita Sorabji, quien introdujo el tema así: “En un escenario de menor inmigración, la población estadounidense podría reducirse a tan solo 226 millones para el año 2100, según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos. Esta tendencia refleja un cambio global que ya está transformando Europa y Asia Oriental. Dos tercios de la humanidad viven en países con tasas de fertilidad inferiores a la tasa de reemplazo de 2.1 hijos por familia. Para 2100, la población de algunas de las principales economías se reducirá entre un 20% y un 50%, según las proyecciones de las Naciones Unidas”.

Solo África crece demográficamente

La primera invitada en tomar la palabra fue Ana Langer, directora de the Women and Health Initiative at the Harvard T.H. Chan School of Public Health y profesora emerita del Department of Global Health and Population. Ella definió el cambio demográfico como “uno de los más fascinantes de la historia reciente”.

En cuanto a la tendencia global, Langer dijo: “El crecimiento de la población mundial está disminuyendo significativamente. Aunque intervienen factores como la mortalidad y la migración, la tasa de fertilidad es el determinante central. En 1970, el promedio mundial era de 5 hijos por mujer; en 2024, ha caído a 2.2. Casi todas las regiones están cerca o por debajo del nivel de reemplazo, que es 2.1. Incluso en el África subsahariana, la tasa ha bajado de 6.7 a 4.5. En América Latina y el Caribe, el cambio fue de 4.5 hijos por mujer en la década de 1970 a 1.9 por debajo de la tasa de reemplazo en 2024. En los Estados Unidos, ha pasado de 3.5 en la década de 1960 a 1.6 actualmente en 2024”.

En cuanto a las causas de la disminución, explicó: “El descenso se debe a una red de factores complejos. El alto costo de la vivienda y el cuidado infantil, en Estados Unidos, este último consume hasta el 16% de los ingresos familiares. También influyen los mayores niveles educativos en mujeres y su integración al mercado laboral, lo que retrasa la formación de familias. Un mejor acceso a anticonceptivos y educación sexual, lo que ha reducido drásticamente el embarazo adolescente. Y también la incertidumbre por el cambio climático y la superpoblación influyen en la decisión de no tener hijos”.

Sobre las dos potencias mundiales de la actualidad, Langer comparó: “En Estados Unidoslos ciudadanos priorizan la estabilidad económica y la salud materna y existe una tendencia creciente a elegir no tener hijos. En China, a pesar de pasar de la política del hijo único a permitir hasta tres, la fertilidad sigue cayendo y está en 1.09. Las presiones laborales, el costo de vida y el matrimonio tardío han neutralizado los intentos del gobierno por aumentar la natalidad”.

En cuanto a las políticas pronatalistas nombró incentivos gubernamentales como bonos,beneficios fiscales, licencias, pero agregó que han tenido un éxito muy limitado: “Países como Suecia mantienen niveles aceptables gracias a paquetes generosos. En regiones como América Latina, la tasa ya es de 1.9, y en África, el enfoque sigue siendo la salud materna más que el fomento de nacimientos. Por consiguiente, el descenso de la fertilidad es una tendencia innegable impulsada por cambios culturales, económicos y de derechos reproductivos que difícilmente se revierten solo con incentivos económicos”.

Sobrevino una pregunta de Sunita Sorabji: “A medida que el acceso a la anticoncepción para las mujeres en Estados Unidos se vuelve más incierto, ¿veremos un crecimiento poblacional?”

Langer respondió: “Ceo que habrá más embarazos no deseados, pero definitivamente no habrá un aumento significativo en el crecimiento poblacional. Podría haber un repunte breve”.

Hubo otra pregunta: “Corea tiene la tasa de población más baja. ¿Qué nos dicen los países con bajas tasas de natalidad sobre las relaciones de género?”

Langer respondió: “El tema de género es un factor clave. En lugares como Corea, donde las mujeres son una parte importante de la fuerza laboral, pero al mismo tiempo, están a cargo de la mayoría de las responsabilidades domésticas, tener hijos se vuelve particularmente difícil. Los roles y las normas de género sin duda marcan la diferencia”.

Menos trabajadores que produzcan más

La segunda oradora fue Anu Madgavkar, socia del McKinsey Global Institute, quien encaró el tema desde el punto de vista económico: “Esta tendencia global transformará radicalmente la economía mundial hacia el año 2050”.

Y amplió: “Hemos construido nuestras economías basados en una población joven y en crecimiento. La nueva realidad de poblaciones envejecidas y reducidas obligará a cuestionar cómo trabajamos, crecemos, gastamos y ahorramos. Lo crucial no es solo cuántas personas hay, sino su composición por edades. Y en ese sentido, podemos identificar diferentes olas de envejecimiento según la región: China, Japón y Corea, donde la proporción de trabajadores ya cae rápidamente. América Latina, India y Asia en desarrollo alcanzarán su pico de personas en edad laboral en apenas 5 o 6 años, iniciando luego su descenso. Solo el África Subsahariana mantendrá su crecimiento de población joven hasta finales de siglo”.

En cuanto a la situación global, dijo: “Se estima que el crecimiento del PIB per cápita se reducirá en 0.5 puntos porcentuales. Aunque parezca poco, es una cifra masiva que impacta directamente en la prosperidad de países desarrollados. En regiones como Europa o Estados Unidos, pasaremos de tener 4 trabajadores por cada jubilado a tener solo 2. Esto genera una presión insostenible sobre los sistemas”.

En cuanto a posibles soluciones, Madgavkar dijo: “Para compensar la falta de trabajadores y mantener el excedente económico, habría que trabajar durante más tiempo o que trabajen más personas. Pero la Inteligencia Artificial y la automatización representan la oportunidad clave. Si se aprovechan para aumentar drásticamente la productividad, se podrá sostener a la población mayor y permitir una jubilación digna a pesar de tener menos jóvenes trabajando”.

Ante la pregunta sobre qué sectores de la economía estadounidense están mejor posicionados para adaptarse a un futuro con menos trabajadores, Madgavkar respondió: “Puedo afirmar que más de la mitad de las horas de trabajo que se realizan actualmente en la economía estadounidense tienen el potencial técnico de automatizarse mediante IA u otros medios. Ahora bien, esto podría ser IA en el ámbito digital o IA relacionada con software, lo que se denomina IA agéntica, o podría ser IA robótica para trabajos más físicos. Es mucho trabajo que podría automatizarse. Esto no significa que podamos hacerlo con un 50% menos de trabajadores. Diría que, en muchísimos sectores como finanzas, servicios administrativos, atención al cliente, ventas y marketing, hay trabajo relativamente predecibles y basados ​​en patrones que cada vez más herramientas basadas en IA podrían realizar. Pero también tenemos que capacitar a la gente para que trabaje con esas herramientas de IA. Así que es una oportunidad, pero no significa una pérdida masiva de empleos”.

Decrecer

El último invitado fue Philip Cafaro, profesor asociado de filosofía en la Colorado State University. Él planteó un punto de vista totalmente diferente, poniendo en duda el diagnóstico: “Las noticias sobre población publicadas últimamente son proyecciones; son noticias sobre el futuro. Por ahora, la población está creciendo en Estados Unidos y a nivel mundial. La ONU nos dice que el año pasado, la población mundial creció entre 60 y 70 millones de personas. Y proyectan que podría estabilizarse a principios de la década de 2080. Otros demógrafos tienen otras proyecciones, pero no tenemos un problema inmediato de desplome poblacional ni nada parecido. De igual manera, en Estados Unidos, en el año 2000, la población era de 281 millones. Hoy, es de 343 millones”.

Hecho el diagnóstico, también marcó diferencias en cuanto al pronóstico: “Mi perspectiva es un poco diferente. Me centro en temas de sostenibilidad. Como saben, las noticias ambientales no son buenas: derretimiento de glaciares, acidificación de océanos, incendios de tamaño e intensidad sin precedentes, tormentas tropicales inusualmente numerosas y severas, sequías sin precedentes, y mucho más. Si bien los detalles varían, la causa es bastante clara: contamos con una inmensa economía en rápido crecimiento que atiende las necesidades y deseos de una cantidad sin precedentes de personas. En 1925, hace 100 años, había alrededor de 2 mil millones de personas en la Tierra. Hoy, somos más del cuádruple. Y contamos con tecnologías mucho más potentes. Somos mucho más ricos. Eso es lo que impulsa nuestros problemas ambientales. Estamos desplazando a los animales y vegetales, porque necesitamos su hábitat para nuestro uso. Y los hábitats menguantes, que dejamos, se fragmentan y se degradan por nuestra creciente actividad económica”.

Y continuó con su desarrollo: “Cuando leo sobre problemas ambientales, escucho sobre cómo podríamos hacer cosas de forma diferente. Lo que casi nunca escucho es una declaración honesta y directa de que los seres humanos estamos tomando demasiado, exigiendo demasiado y contaminando demasiado. Debemos empezar a ver esto de otra manera, centrarnos en las áreas donde sería más fácil empezar a reducir la demanda, intentar cambiar nuestra perspectiva económica y dejar de pensar en un crecimiento infinito. El único aspecto en el que parecemos estar progresando es en la disminución de la fertilidad. Así que aquí les presento una sugerencia radical: en lugar de buscar políticas para que más personas tengan más hijos o para que más personas vivan en nuestras fronteras, debemos centrarnos en la disminución de la población”.

Con este planteo, Cafaro cambió por completo el devenir de la conferencia, y agregó: “Las tasas de fertilidad están muy por debajo de la tasa de reemplazo. Si también estamos dispuestos a reducir la inmigración a Estados Unidos o la Unión Europea, podríamos empezar a reducir nuestra población. Y eso debe formar parte de la creación de sociedades sostenibles. Ocho mil millones de personas no son sostenibles en el planeta Tierra. Y ninguna cooperación internacional, ninguna tecnología inteligente, lo hará sostenible. Pero seis mil millones o cuatro mil millones podrían serlo”.

En el contexto estadounidense, dijo: “Hoy, en Estados Unidos, tenemos 343 millones de personas. Si combinamos eso con tasas de inmigración de un millón anual, la cifra actual, entonces en 2100, estamos hablando de 370 millones. Si, en cambio, aumentamos esa cifra a dos millones de migración anual, que era el promedio durante la administración Biden, estaríamos en una población de 493 millones de personas en 2100. No creo que sea ni remotamente sostenible”.

Henrietta Burrows, de East Palo Alto Hoy, preguntó: “Tus comentarios sobre restringir la inmigración encajan con la estrategia de Trump. Sin duda, reducir la población mundial parece ser mejor para el planeta. Pero, al mismo tiempo, ¿cómo se reduce la inmigración de forma ética, moral y humana? Además, eso afecta el derecho de los seres humanos a buscar una vida mejor. ¿Por qué no mejor decirles a los ricos que acepten menos sin negárselo a los pobres?”

Cafaro respondió: “Creo que sí tenemos que empezar a decirles a los ricos que acepten menos. Pero, con sobrepoblación, incluso si se reduce el número de ricos, se seguirá saturando el sistema”.

Por último, una reflexión final de cada expositor.

Ana Langer: “Muchos de los llamados incentivos son simplemente formas de garantizar los derechos de las personas. Y deberían implementarse no para aumentar el crecimiento demográfico, sino simplemente porque las personas necesitan poder costear la crianza de los hijos, la alimentación, la vivienda y el cuidado infantil”.

Philip Cafaro: La humanidad se encuentra en un estado de sobrecapacidad ecológica en la Tierra, y nuestro bienestar futuro y la existencia misma de muchas otras especies con las que compartimos el planeta se ven amenazados. Debemos reducir esa sobrecapacidad”.

Anu Madgavkar: “No creo que podamos resolver este problema con la inmigración ni con el crecimiento demográfico. Mitigar el cambio climático, sí, pero el crecimiento sigue siendo la mayor palanca para llevar a más de 4 mil millones de personas al nivel que todos tienen el derecho humano de alcanzar”.

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