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Gaza: ¿Quién ganó la guerra?

La policía israelí circuló videos de los barcos de la flotilla de Hamas donde se ven bodegas vacías. Los provocadores circularon videos dónde tiran sus celulares al mar y botellas de plástico con no más capacidad de un galón, donde se ve papel; ellos esperan que esas botellas lleguen a la costa de Gaza, a ver que jugada hacen las corrientes, en una de esas llegan a Marruecos, o se salen al Atlántico y aparecen en Nueva Zelanda.

Varios países, entre ellos Italia, ofrecieron apoyo para llevar la ayuda “humanitaria” a Gaza, Israel ofreció que la recibiría en el puerto de Ashdod, pero los marineros de agua dulce se negaron, ahora se entiende que no tenían nada que entregar.

Me imagino que si lograban romper el bloqueo y llegar a Gaza, Hamas hubiera organizado una recepción tumultuosa, los hubieran festejado como héroes y hasta a los queer les hubieran perdonado la vida, mientras que nadie se preocuparía por la ayuda, o Hamas podría poner la que se robaron.

La intención no era humanitaria, sino política. No fue por casualidad que llegaron al límite geográfico impuesto por Israel, que es zona de guerra y que según los pactos de Oslo está bajo jurisdicción israelí, justo en Yom Kipur. Una estrategia de Hamas de atacar a Israel durante las fiestas religiosas. Tal vez la flotilla pensaba que las tropas israelíes estarían distraídas ayunando y nadie se daría cuenta de ellos. Tremenda sorpresa.

Si la intención de la flotilla hubiera sido ayudar a terminar el conflicto, hubiera manejado como bandera la liberación de los secuestrados, primera y definitiva condición para terminar la guerra. Pero eso no se mencionaba ni por casualidad

Una investigadora sueca se coló a la flotilla y grabó donde estaba la mano que mecía la cuna y se encontró a la Hermandad Musulmana y a Hamas, por eso le llamo la flotilla Hamas, los periodistas españoles le dicen muy feo.

El aparato de propaganda de Hamas es bueno y tiene bolsillos muy profundos llenos de dinero, originado en Catar, Irán, Autoridad Palestina y las mezquitas en Holanda entre otras fuentes. Han sido muy efectivos para globalizar la acusación de genocidio, al grado que hay comentaristas que hablan de exterminio en Gaza.

Hamas ha sido hábil al grado de que hay gobiernos que repiten como loros sus demandas, como el de Claudia Sheinbaum, que ha ido radicalizando su discurso contra Israel.

Hamas convenció a muchos judeofobos y a muchos ilusos que la flotilla era para los luchadores de la libertad. La UNAM se enfureció porque una estudiante iba entre ellos y demandó su liberación, pero ignoró a los otros detenidos. Solo falta que los judeofobos de la UNAM exijan que se rompa relaciones con la Universidad Hebrea, con lo que una universidad plagada de paros y huelgas opta por no recibir conocimiento científico por una de las mejores universidades del mundo.

Cada quién pierde lo que pierde.

Pero ahora la estudiante le exige al gobierno mexicano que la rescate, que la lleve de regreso al país. Ahí me surge una duda. ¿Quién pagó sus gastos para ir hacia el lugar de partida y sostenerse en la flotilla? Que esa misma fuente la repatrie del destino a donde la deportará el gobierno israelí. Me niego a que lo hagan mis impuestos.

Los gobiernos no tienen por qué “salvar” a personas que voluntariamente se prestaron a retar a un país en guerra, invadiendo una zona en guerra que está limitada. Esa fue la situación del barco español que el judeofobo Sánchez envió ilegalmente, y que lo hizo para crear un escándalo para tapar los muchos escándalos que tiene en su país. Lo mismo hizo Petro: expulsa a la legación israelí de Colombia justo cuando su hijo es juzgado por enriquecimiento (in)explicable, aunque sus ligas con criminales son conocidas.

El hecho de que Hamas tenga una propaganda efectiva no la hace ni correcta ni legítima.

Un lado muy importante de todo este proceso consiste en entender por qué esta guerra ha despertado los peores sentimientos y liberado el odio anti judío en muchas partes del mundo.

Es un “humanismo” selectivo que no se ha manifestado ante la guerra de Ucrania (cientos de miles de muertos), Sudán (150,000 muertos), Yemen (227,000 muertos) y bombardeo a barcos para afectar el comercio mundial), ni ante el genocidio de los Uygur en China. Alguien bien decía, es que ahí no hay judíos.

He tratado de informar y debatir con los anti-israelíes pero es un diálogo de sordos. Abrazan las banderas de Hamas pero se dicen luchadores por la libertad.

Siguiendo una oferta de Michael Rapoport, puse en un chat que se ofrecía un viaje gratis a Israel con la condición que se quedaran cinco días en Ramalah, uno me pidió respeto y otras se dijeron agraviadas. Si son tan pro-palestinos, ¿por qué se agravian por una oferta para pasar unos días con sus apoyados? Porque no se trata de apoyarlos, se trata de atacar al único Estado judío.

Esta es una premisa que hay que tener presente en el proceso que tendremos por lo menos durante la próxima década.


Nota: las opiniones expresadas en este artículo pertenecen al autor y no reflejan de ninguna manera la posición de Hispanic LA, sus editores y otros contribuidores. 

Autor

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    SAMUEL SCHMIDT. Research Fellow en LLILAS, University of Texas, Austin. Miembro fundador del Instituto para Estudios del Futuro. Pos doctorado en Historia Latinoamericana por la Universidad de California en Los Angeles, Dr. En Ciencia política por la UNAM. Maestría en Ciencias Sociales, Universidad Hebrea de Jerusalén. Autor de 52 libros, más de 1,000 artículos. Creador de los conceptos crimen autorizado, tejido político, estado suplantado. Experto en humor político, análisis de redes políticas y crimen autorizado o la relación entre crimen y política.

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