Elon Musk, el hombre más rico del mundo, anunció el sábado 5 de julio que formaba un nuevo partido político que competirá en todos los estados en 2026 y 2028: el Partido América.
A través de una encuesta anecdótica en su plataforma privada X (antes Twitter), Musk había deducido que el 80% del público favorece un tercer partido. Así justificó su nueva aventura.
El sistema político estadounidense se basa en la existencia de dos y solo dos partidos políticos que se alternan el poder. Numerosas leyes y prácticas a nivel estatal y nacional minan las probabilidades de éxito de una tercera fuerza. Un tercer partido casi jamás llegó a mayores logros a pesar de decenas de intentos.
En 1912, prosperó el del entonces presidente Teddy Roosevelt, que creó el Partido Progresista luego de perder la nominación presidencial republicana. Después de perder las presidenciales de aquel año en las que recibió el 30% de los votos, el partido languideció para finalmente desaparecer sin pena ni gloria en 1920.
En 1992, el magnate H. Ross Perot, con una plataforma populista recibió 19 millones de votos en apoyo de su candidatura presidencial. En 1995 creó el partido de la Reforma, que se desinfló rápidamente después de que en las elecciones presidenciales del año siguiente su caudal electoral se redujo a menos de la mitad.
Un común denominador entre estos intentos y el de Elon Musk es que su existencia emanaba de la decisión momentánea de un solo fundador. No contenían corrientes ideológicas con arraigo y tradición, como lo son las pequeñas agrupaciones actuales como el Partido Verde, creado en 2001, o el Partido Libertario, fundado en 1971.
Pero si bien no ganaron elecciones, los partidos de Roosevelt y Ross Perot dividieron el voto republicano, en virtud de lo cual de hecho entregaron la presidencia en manos demócratas: a Herbert Hoover en 1912 y a Bill Clinton en 1992.
Musk entonces baraja la posibilidad de repetir este resultado y privar una victoria republicana. De ahí la hostilidad contra Musk del presidente Trump, que en 2024 se benefició con una donación de $250 millones por parte del sudafricano. Un nuevo partido, escribió Trump, solo sirve para «la creación de caos completo y total».
Más que nada, la nueva agrupación es una extensión de Musk y sus aspiraciones, y un acto de venganza por la aprobación la semana pasada de la ley recortes de impuestos, que perjudica seriamente sus negocios.
En lo ideológico, representaría una corriente neoliberal alineada con los valores tradicionales republicanos.
De lo poco conocido se entiende que representará otra arista de la derecha estadounidense.Musk señaló que para su partido la Segunda Enmienda de la Constitución – que confiere el derecho a portar armas de fuego – es “sacrosanta”.
Y también postula una reducción drástica del gobierno, tal como la iba conduciendo como jefe de la Oficina DOGE en las primeras semanas del segundo gobierno de Trump.
Pero por ahora, Musk no se apresura a desarrollar una plataforma, ni a generar una infraestructura que le permita postular seriamente a sus candidatos.
Al día de hoy, el Partido América ni siquiera ha presentado sus credenciales nacionales, y mucho menos iniciado su establecimiento en los 50 estados. Se limitó a crear un PAC – comité de acción política – básicamente para poder recaudar fondos. No se sabe quienes serán sus candidatos o líderes.
¿Qué perspectivas de éxito podría tener el Partido América?
Haciendo uso de su enorme fortuna, Musk puede disminuir seriamente el voto republicano. Al mismo tiempo, acelerará la conversión del Partido Republicano en el Partido Trump.
Sin embargo, Musk puede eliminar su nuevo partido en cualquier momento. Su disputa con Trump es particularmente costosa, y sus empresas dependen de miles de millones de dólares en contratos gubernamentales. Quizás ni siquiera llegue a probar suerte en los comicios.
En cuanto a la comunidad latina, el Partido América no tiene nada que ofrecer. Musk es responsable de destruir entidades gubernamentales que luchaban contra la pobreza, el hambre, la ignorancia y las enfermedades. Ha tratado – y sus sucesores siguen haciéndolo – de desmantelar el Seguro Social. Apoya abiertamente la mano dura contra inmigrantes y las deportaciones en masa. Su partido merece ser considerado.
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