Inmigración: La doble cara del partido Republicano 

“¿Creen los funcionarios del Partido Republicano que los inmigrantes latinos vienen a ‘reemplazar’ a los estadounidenses, o creen que los latinos son el futuro del partido? La respuesta afecta si habrá una solución legislativa para los jóvenes traídos a Estados Unidos por sus padres”.

Necesitan a los latinos

Con esta introducción a su análisis en la revista Forbes, Stuart Anderson, director ejecutivo de la Fundación Nacional para la Política Estadounidense presenta en una palabra la disyuntiva por la que atraviesa el partido Republicano en lo que concierne a la comunidad latina en general y los indocumentados en particular. 

El que fue el partido de Lincoln y ahora es el partido privado de Donald Trump está partido en dos. O quizás no en dos, ya que la absoluta mayoría se arrastra detrás de Trump. Está roto.  Políticamente, se convirtió en una organización militante de extrema derecha con alas fascistas. 

Pero el partido tiene una segunda preocupación; también utiliza la crisis económica y las dificultades por las que atraviesa el liderazgo nacional de Joe Biden para ganar las elecciones nacionales de noviembre de 2022 y luego las presidenciales dentro de dos años. Para eso necesita a los latinos.

Los republicanos son conscientes de que en 2020 inició un vuelco de los votantes latinos hacia Donald Trump. No solo en Miami, no solo en la comunidad cubano americana como ha sido tradicionalmente, sino en las otras y hasta en poblados en la frontera con México. 

Más que nunca, los republicanos tienen la esperanza de conseguir suficientes votos latinos como para ganar sus respectivas contiendas. 

Esto es lo que hace el partido republicano:  busca el voto latino mientras afila los cuchillos para lanzar una ofensiva anti inmigrante en 2023

Esto se refleja en las páginas del New York Times, que tituló el artículo de su corresponsal de inmigración Jennifer Medina: “Promoviendo una teoría de la conspiración de inmigración, mientras corteja a los latinos” al referirse al partido republicano. 

La  teoría del reemplazo

En agosto de 2017, una turba de neonazis marchó por las calles de Charlottesville, Virginia, coreando “los judíos no nos reemplazarán”. En aquel entonces, casi todos los portavoces del GOP condenaron la expresión de odio. 

Ya no. Desde entonces, las ideas del reemplazo, así como el antisemitismo, se asentaron en el partido, cobraron legitimidad y se expandieron peligrosamente en sus filas.

Las elecciones del 8 de noviembre nos dirán qué proporción del partido ha caído a este nivel.  

En vísperas de los comicios, se repite el ciclo de publicidad de guerra y generación de odio, que tanto éxito dio a los republicanos en elecciones pasadas. Así, en las últimas semanas las cadenas televisivas bombardean con “ecos de mensajes de hace una década, que apuntan a encuentros crecientes en la frontera sur, yuxtaponiendo imágenes de pandilleros tatuados junto a políticos rivales”.

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“Los legisladores republicanos que afirman que los inmigrantes son parte de un «gran reemplazo» de los votantes blancos han estado en las noticias durante meses”, escribe Anderson. 

Las claves del odio 

“El gran reemplazo” es parte de la teoría conspirativa del “genocidio blanco” a nivel global, que fue adoptada por los neonazis estadounidenses  y adaptada a las condiciones del país. Pretende que el gobierno demócrata, bajo control de los judíos y con el apoyo de los principales medios de comunicación, llevan a cabo una política destinada a reemplazar a los blancos en el poder.

Para lograrlo promueven la inmigración legal o ilegal de latinos, árabes y orientales, los matrimonios mixtos, garantizan derechos e influencia a los afroamericanos, otorgan ciudadanía a los indocumentados para que puedan votar contra los blancos, legalizan el aborto para disminuir la población blanca, y promueven el uso de métodos para reducir la natalidad en esta comunidad. 

Según ellos, su objetivo final sería: eliminar a la población blanca. 

Esta idea lunática es aún más aceptada en partes de Europa y es la posición oficial del gobierno de Víktor Orban en Hungría. 

Aplicación en Estados Unidos

Las acusaciones dan también una idea de cuáles serían las medidas que adoptaría un gobierno liderado por Trump y partidario de la teoría, de la misma manera que sus acusaciones de fraude electoral son solamente justificaciones del fraude que emprenderán (o tratarán de emprender) en solo unos días.

«Reps. Elise Stefanik (R-NY), la republicana número 3 en la Cámara de Representantes y otros legisladores republicanos fueron objeto de escrutinio. . . por hacerse eco previamente de la teoría racista del ‘gran reemplazo’...” dice el Washington Post.

Otro portavoz extremista ha sido el senador Ron Johnson de Wisconsin, quien en un reciente debate dijo: ““En primer lugar, desearía que el presidente Biden estuviera más preocupado por defender cada centímetro del territorio estadounidense contra la invasión en nuestra frontera sur”.

Y por supuesto, la adalid del movimiento, la congresista de Georgia Marjorie Taylor Greene, cuyo discurso público frecuentemente toca el tema: “Los cinco millones de inmigrantes ilegales de Biden están a punto de reemplazarte. Reemplazo de tus puestos de trabajo. Y reemplazar a tus hijos en la escuela. Provenientes de todo el mundo, también están reemplazando tu cultura”.

La organización mediática sin fines de lucro America ‘s Voice recopila expresiones de “gran reemplazo” entre los políticos y candidatos republicanos. Aquí está su conclusión: 

“Desafortunadamente, las conspiraciones nacionalistas blancas y el nativismo pregonado por J.D. Vance son parte del Partido Republicano de hoy. Desde Kari Lake y Blake Masters en Arizona hasta Ron Johnson en Wisconsin, Marjorie Taylor Greene en Georgia y Elise Stefanik en Nueva York, la adopción por parte del Partido Republicano de estas peligrosas falsedades y conspiraciones se ha extendido por todo el país”.

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También escribió Paul Waldman en el mismo Washington Post: “En este momento, el Partido Republicano está dominado por dos fuerzas que son distintas pero que operan en conjunto: un extremismo ideológico nacido de la reacción política y una oposición a la democracia que se manifiesta cada vez más en una absoluta locura”.

La ideología anti inmigrante

El ideario del político republicano anti inmigrante tiene en realidad, pocos puntos, básicamente: 

  1. Se opone a cualquier reforma migratoria.
  2. Apoya la construcción del muro, 
  3. Apoya la política de Permanecer en México para solicitantes de asilo político.
  4. Propone frenar la inmigración ilegal por todos los medios.
  5. Quiere dar fin a las ciudades santuario que le dan la bienvenida a los indocumentados.
  6. Y si es consecuente, avanza la idea de la deportación de todos los indocumentados del país.

Es posible dibujar una geografía del racismo dentro del GOP detectando a los candidatos más racistas, o más anti inmigrantes, en las contiendas que se decidirán el 8 de noviembre para el Senado. 

Esto hace Boundless, el sitio de un importante bufete de abogados de inmigración. 

Así explica cómo la existencia de estos candidatos expande, magnifica y coloca el sentimiento antiinmigrante en el centro del ideario del partido. 

“Ciertos candidatos al Congreso se han opuesto ferozmente a la inmigración y han obtenido un apoyo masivo. En los casos en que dichos candidatos se postulen para un cargo en estados específicos del campo de batalla, sus posturas sobre la inmigración podrían repercutir a nivel nacional e impactar la vida de millones”.

Estos candidatos han hecho de su rechazo a los inmigrantes la punta de lanza de sus campañas.

Y sin embargo, también en ellos existe la dualidad: algunos construyen una campaña de odio antilatina y al mismo tiempo tratan de conseguir el voto latino, que en muchos casos podría ser decisivo.  

Así, en Arizona, donde Blake Masters busca llegar al senado, los latinos son el 30% del electorado. Les habla. 

Dijo: “Es obvio para todos que los demócratas ven a los inmigrantes ilegales como futuros votantes. No se necesita ninguna ‘teoría’ para observar eso”. 

Otro caso: el de Katie Britt, quien ganará (99% de probabilidades, según el sitio especializado Five Thirty Eight), en su primer campaña para puesto electo, para quien los inmigrantes son culpables del aumento de “drogas mortales, delitos violentos y trata de personas” en Alabama y por alimentar la crisis de opiáceos y fentanilo de la nación”. 

Están el senador por Louisiana John Kennedy, autor de 14 leyes antiinmigrantes en el Senado; Herschel Walker de Georgia,  Donald C. Bolduc de New Hampshire, Ted Budd de Carolina del Norte, James Lankford de Oklahoma,  Tim Scott de Carolina del sur y J.D. Vance de Ohio.

Buscan el voto latino

Paralelamente, el partido ha intensificado exitosamente sus esfuerzos para aumentar el caudal de apoyo por parte de votantes latinos. 

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Existe una poderosa razón a la insistencia republicana en avanzar por las dos vías paralelas – racismo antihispano y acercamiento al voto hispano y es que funciona.

Dice el New York Times:  “Los republicanos han impulsado durante mucho tiempo políticas contra la inmigración, particularmente en la era Trump. Este año, los republicanos en Ohio, Alabama, Texas y otros estados enviaron tropas de la Guardia Nacional a la frontera sur, debatieron declarar una «invasión» fronteriza bajo los poderes de guerra de la Constitución y advirtieron que la avalancha de inmigrantes pronto obligaría a todos a hablar. Español. Esos mensajes no siempre han repelido a los votantes hispanos.

Particularmente en Texas y el sur de la Florida, los republicanos han logrado avances entre los latinos, a menudo al enfatizar sus puntos de vista similares sobre temas como el aborto, el patriotismo y el apoyo a la aplicación de la ley”.

En cierta medida, es un testimonio de que tambalea la solidaridad hispana, entre los que aquí nacieron, que son ciudadanos, que votan, y los inmigrantes, especialmente los indocumentados, que nada tienen salvo la esperanza. 

Lo cual da lugar a la pregunta de si esa solidaridad realmente existía, y si el latino, como concepto que engloba a todas las comunidades latinoamericanas, realmente existe como una unidad.

Y respecto al partido republicano, nos preguntamos si la disyuntiva de amor u odio hacia los latinos continuará después de los comicios. El deseo de complacer podría volver dentro de dos años o menos, para el próximo ciclo electoral. La retórica nativista y neonazi lamentablemente no ha sido repelida ni opuesta ni protestada por el partido, y mucho menos por el Líder omnipresente Donald Trump. Quedando dos semanas para las elecciones, falta ver si ese esfuerzo desaparecerá una vez cumplida la misión de recuperar el control de las cámaras – si es que efectivamente y en muchos casos gracias al voto latino, lo logran. 

 

Perfil del autor

Fundador y co-editor de HispanicLA. Editor en jefe del diario La Opinión en Los Ángeles hasta enero de 2021.
Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y editor de noticias, también para La Opinión. Anteriormente, corresponsal de radio. Tiene tres hijos adultos que son, dice, "la luz de mi vida".

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