Donald Trump contra la economía: una crisis en ciernes
De una manera cada vez más desesperada y patética Donald Trump está intensificando sus ataques personales contra el presidente del banco Federal Jerome Powell.
Un intento de condensar esos verdaderos insultos y hallarles un hilo conductor revela lo que tantas veces nos ha mostrado el Presidente: cuando causas una crisis, culpa de todo a otros.
La economía ahora corre el riesgo de desacelerarse, escribió el lunes Trump en sus medios sociales, “a menos que el Sr. Demasiado Tarde, un gran perdedor, baje las tasas de interés, AHORA”.
“Muchos piden recortes preventivos en los tipos de interés. Con los costes energéticos muy bajos, los precios de los alimentos (¡incluido el desastre de los huevos de Biden!) sustancialmente más bajos, y la mayoría de las demás cosas con tendencia a la baja, prácticamente no hay inflación. Con estos costes en una tendencia a la baja tan favorable, justo como predije, casi no puede haber inflación, pero sí puede haber una desaceleración de la economía a menos que el Sr. Demasiado Tarde, un gran perdedor, baje los tipos de interés AHORA. Europa ya los ha bajado siete veces. Powell siempre ha llegado demasiado tarde, excepto en época electoral, cuando los bajó para ayudar a que Joe Biden, el soñoliento, fuera elegido. Así le fue.
Por años, Trump ha apoyado con entusiasmo bajas tasas de interés, que permitirían a empresarios como él trabajar con el dinero del erario con mínimos riesgos y máximas tasas de lucro, en desmedro de otros sectores de la economía.
Esto emana especialmente de la advertencia de Powell de que los aranceles que Trump está imponiendo al comercio exterior tendrán un efecto negativo sobre nuestra economía.
Para que Powell, a quien Trump extendió su posición por cuatro años más, se atreviera a contradecirlo, la situación debe ser grave. Y en efecto, son más y más los actores económicos que advierten contra las aventuras financieras del magnate que está en el poder, incluyendo a los principales bancos.
En particular, Jamie Dimon, el director ejecutivo de JPMorgan-Chase.
En cualquier momento, Trump puede intentar despedir a Powell. El ejercicio de los presidentes del Fed, el banco central, dura 14 años, un período pensado precisamente para evitar injerencia del gobierno en este tipo de decisiones monetarias. Además, la independencia de la Fed está asegurada por las leyes y él mismo aseguró que Trump no puede, legalmente, despedirlo. Efectivamente, el 8 de noviembre, al día siguiente de la victoria electoral de Trump, Powell le recordó públicamente esa limitación, diciendo que incluso si Trump le pide la renuncia no lo obedecerá.
Pero la realidad es que parecería que el Presidente ha perdido el timón de nuestra economía y que, menos de 100 días después de asumir la presidencia, no tiene más respuestas que insistir con lo mismo para evitar que se lo catalogue como un fracaso. Se recordará que al comienzo de la crisis (innecesaria y artificial) de los aranceles, con la caída de 500 puntos en Wall Street, Trump se jactó de su poder y trató de afirmar que ese había sido realmente su propósito.
Pero el hecho es que estos nuevos ataques han llevado el lunes a una caída adicional en la Bolsa de Valores de más de mil puntos.
Nos acercamos a una crisis económica, una recesión y quizás una depresión, sin otro motivo que las ideas erróneas y poco informadas del Presidente, y su enfermiza necesidad de ejercer el poder, sin saber muy bien qué hacer con él.



