El credo evangelista de Cambiemos

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El credo evangelista de cambiemos
El Presidente Mauricio Macri lidera la coalición Cambiemos. Foto: T.

A lo largo de la corta historia argentina, apenas bicentenaria, es dable advertir el ascendiente que por caminos casi siempre indirectos, semi-secretos y de sotto voce, han tenido las instituciones religiosas en los asuntos políticos del país. La decisiva importancia de este peso puede acreditarse en el hecho de que intelectuales y periodistas pueden, y lo han hecho, hacer comprensible el devenir histórico por la acción e influjo de las iglesias cristianas. Éstas han logrado teñir con su marca mandatos políticos cruciales en salud, educación y cultura al menos, pero también en la propia orientación político-ideológica de los gobiernos.

Sin embargo, en los últimos tiempos un fenómeno nuevo ha venido a reforzar esta visible influencia que anotábamos. Nos estamos refiriendo al modo de organizar procesos electorales, la vida interna de un partido, el tipo de vínculo que establecen con lo religioso y los recursos que se utilizan en el curso de una gestión de gobierno.

Ideología de un ´gobierno-religión´

En Argentina, el partido de gobierno, Cambiemos, ha nacido y se ha ido desarrollando en base a criterios que abrevan en plataformas ideológicas y corpus organizativos de las iglesias cristianas evangélicas,de franco crecimiento en el país y Latinoamérica en los últimos 30 años. Esa decisión organizativa ha elevado la importancia de los aspectos subjetivos y dogmáticos a unas alturas antes desconocidas cuando se trata de decidir rumbos (los de la sociedad en este caso) y sostenerlos en el tiempo.

Lo subjetivo remite a lo individual, a lo que “es así si me lo parece” y que cuenta con una justificación identificada con la libertad: “lo que pienso es subjetivo y nadie tiene por qué compartirlo, que cada uno piense como quiera”. La estructura individual del subjetivismo nos separa del otro -en tanto individuos libres- y nos priva de los logros sociales, de todo aquello que pueda conseguirse con la fuerza colectiva. Por el contrario, será el esfuerzo individual el que nos llevará a conseguir nuestra meta; los éxitos y fracasos se deberán entonces a la capacidad y voluntad, a la perseverancia, a lo que este gobierno-religión llama “mérito”. El pregón oficial de que “lo lograremos todos juntos” es solo un recurso propagandístico, ya que las decisiones son siempre tomadas en última instancia por un reducido claustro de funcionarios, empresarios y banqueros.

Piden que tengamos fe

De manera que para la consecución del éxito deseado es clave adosar a la capacidad y voluntad individual, el indispensable ingrediente de la fe, sentimiento profundo que nos mantendrá en pie ante todas las dificultades. Nótese que con frecuencia diaria el gobierno pide a la población que refuerce su fe,porque ello hará posible los logros; bienes que están en el futuro luminoso que nos espera. Como cualquiera sabe el futuro está delante, hay que perseguirlo. No sabemos bien a qué distancia temporal se encuentra. Y siempre es posible correrlo más lejos, al segundo semestre del año, a comienzos del año próximo o al quinquenio siguiente. Y llegará el día en que beatíficamente le veremos la cara a Dios.

La estructura jerárquica del nuevo partido consulta naturalmente con el modelo religioso: un Dios verdadero, omnipotente y único: el Mercado. Un profeta máximo que interpreta, sigue y aplica con firmeza monacal los mandatos de la Ley de Dios: el Presidente. Está rodeado de sus apóstoles, los ministros, secretarios y dirigentes principales, encargados de difundir la fe.

El ingrediente que hará finalmente liga en esta argamasa, que es el credo Cambiemos, es el concepto de la inevitabilidad del rumbo. No hay otra receta que nos lleve a buen puerto. Aunque sea pedregoso, cruel y árido, éste el el único camino posible. No hay otro remedio para llegar al ideal, la sociedad que soñamos. Esa que está más adelante, en un futuro que se parece mucho a la eternidad.

El diablo(a) como símbolo de la administración anterior

Y como reaseguro del rumbo a seguir y de la permanencia en el esfuerzo y la decisión, nuestro Credo cuenta con su contrafigura perfecta:el diablo (diabla)fuente y causa de todos los males.

Un diablo (diabla) cuyo nombre significa para colmo “seguidora de Cristo”.

Un diablo (diabla) embozado/a entre los desfallecientesrestos del corrupto pasado argentino, que aún vive alimentándose de sus manipulaciones y engaños: hacerle creer a los ciudadanos que era una presidenta honesta, a los empleados que podían vivir bien, tener auto y vacacionar, a los viejos que podían lograr todos una pensión de retiro, a los científicos que podrían trabajar por el progreso de la patria, a los alumnos que podían acceder a los bienes de la tecnología, a las minorías de género que serían equiparadas en derechos y que podían gozar de la identidad sexual autopercibida. Y a las potencias imperialistas mundiales que Argentina era un país que proclamaba en muchos sentidos soberanía.

No importa si no hay pruebas

A un diablo (diabla) de esta calaña sólo cabe el infierno de la cárcel. Haya o no pruebas de tales o cuales delitos, no importa. Importa que es el diablo (diabla) y el diablo (diabla) es el mal absoluto, sin dudas ni cortapisas. Faltaba que tuviéramos que comprobar judicialmente, con jueces probos y honestos, los delitos que ya sabemos que cometió.

El Marqués Tomás de Torquemada, quien fuera en vida Inquisidor General de España, murió hace más de 5 siglos. Si hoy viviera y fuera ciudadano argentino, sabría perfectamente con qué credo político-religioso simpatizar.

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David Metral
Nació en Villa María, Córdoba, Argentina, en 1953. Es profesor de Historia recibido en la Universidad Nacional de Córdoba. Alterna sus vocaciones entre los estudios históricos, el teatro y la literatura. Es actor desde los 17 años. Protagonizó más de cuarenta obras teatrales y la miniserie televisiva EDÉN. Obtuvo el Premio Trinidad Guevara (1981) y participó en festivales nacionales e internacionales, entre ellos: El Festival Cervantino (Guanajuato, México, 1983) y el Festival de Caracas (Caracas, Venezuela,1983). Sus notas de análisis político e investigación histórica han aparecido en diversos medios. En 2010 publicó, en colaboración con Jorge Piva, el ensayo epistolar "De Kirchner a Perón, ida y vuelta".