Física para bebés: la experimentación en la temprana infancia

El chupete que el bebé lanza repetidamente al suelo desde su silla de comer supone un ensayo vivencial previo de adquisición de conocimiento.  Desde la experiencia motriz y sensorial, que son las herramientas “inteligentes” de los bebés para explorar al mundo, unidas a la emoción de la observación repetida del fenómeno, se instalan en el chiquitín datos de conocimiento tan reales, como los que los adultos podemos adquirir leyendo un libro sobre la materia.

Estos datos, vividos y conocidos a traves del uso del cuerpo, donde el niño siente y percibe, no solo el objeto que toma, sino la vivencia interna y múltiple de su mano: asiendo, cerrándose alrededor del mismo; tomando y apropiándose del objeto, blando, sólido, consistente o maleable. Su mano, tibia, móvil, viva  y dotada de insólitos tentaculos que se abren, cierran, doblan, tocan y sienten. Asi sucesivamente la fuerza del brazo y sus articulaciones maravillosas, para lanzar, dirigir, dejar caer…

Todas experiencias inéditas, en tan solo uno de los tantos actos cotidianos del amplio repertorio de un bebé ante el enorme placer de descubrir. Estas acciones voluntarias de experiencia concreta ligada a los sentidos y al movimiento constituyen los esquemas previos e imprescindibles para la estructuración sucesiva del pensamiento formal adulto.

Los niños no son definitivamente, adultos en miniatura. Los mueve su instinto hacia la autonomía comenzando por la exploración de la compleja maquinaria de su propio cuerpo a traves de los sentidos.

Descubrirse separados de mamá. Esas manitas que pasan y se mueven por delante del campo visual, son mías. Los sé, porque un dia casualmente llegaron a mi boca. Y esa sensación desde dos puntos diferentes de mí mismo, se funden en la experiencia de su encuentro para ir integrando un sentido interno de que soy UNO, soy YO. De ahí en adelante, la emprendemos con el mundo que esta alli rodeándome.

Siempre que esté alimentado, atendido, aireado o cobijado, confortable y confortado, existiré presente en el mundo porque otro me responde. Mi iniciativa estará a la entera disposición de mi instinto por avanzar, conocer y evolucionar. Requiero de la confianza amorosa de mis padres, de su observación atenta a admirar las novedades de un pensamiento de bebé, ¡tan lógico como el que más!, pero completamente distinto y  de un mecanismo olvidado para los adultos.

Necesito que me contemplen y me conozcan.

Contemplar sin intervenir, es respetar. Se sorprenderán de lo que ya saben sin sospecharlo y de lo fácil que resulta dejarse llevar por su propio instinto amoroso.

Libertad de movimientos pero tambien contención de los espacios porque vengo de un nido mullido. Paz y confort para explorar. Entender que ensayo permanentemente y la repetición es una señal de mi persistencia para entender y conocer. Vía libre a esos ensayos.

Estoy coleccionando datos, construyendo con los bloques de mi experiencia diaria, los archivos ocultos de mi pensamiento futuro. Mi impresión de si el mundo es amable, o huraño, si hay apertura, permiso y compañía para celebrar mi ingreso a la experiencia. Fortalecerme para librar las batallas de llamar, insistir, esperar, desahogarme con cada mecanismo a mano: grito, llanto, risa, agitación, balbuceo. Todo forma parte de mi ser y de mi equipamiento.

Solo requiero de una atenta disposición a este primer tiempo que es el de las huellas decisivas, mias y vuestras. Tiempo y espacio propicios para florecer.

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