El Centro LGBTQ, una opción para denunciar crímenes de odio

Organizaciones y el condado de Orange trabajan unidos para contrarrestar el problema de  los crímenes y acoso de odio a personas que se perciben LGBTQ. Delitos que sigue creciendo y suceden a diario.

Miembros del Centro LGBTQ  del condado de Orange están convencidos de que un gran número de delitos de odio contra esta comunidad no son reportados. Es por eso que les urge dejarles saber a la comunidad que no están solos, que los delitos de odio afectan a todos y que hay recursos para aliviar ese problema.

“Muchos miembros de la comunidad latina o inmigrante que no se sienten muy seguros con la policía y deciden no reportar el crimen”, explicó Stephanie Camacho-Van Dyke (ella, ellos, they), directora en defensa de la educación del Centro LGBTQ.

Ante el odio no están solos

“Somos una alternativa para hacer un reporte policíaco y proveer apoyo inmediato a miembros de la comunidad”, explicó Camacho-Van Dyke. “Queremos documentar todos los incidentes y saber el verdadero tren de este delito en todo el condado. Sabemos que este tipo de crimen no es reportado como se debiera”.

De acuerdo al reporte anual (2020-2021) de la Comisión de Relaciones Humanas del condado de Orange, denominado «Tolerar el racismo es racismo», los delitos de odio incrementaron en un 35% y fueron principalmente motivados: un 68% por la raza, la etnicidad y la nacionalidad; un 21% por motivos religiosos y un 11% contra la comunidad LGBTQ.

Estos números van en la misma dirección que las estadísticas estatales que revelan que los delitos de odio se incrementaron en forma general en un 33% el año pasado; incluyendo los delitos contra la comunidad LGBTQ en un 50%.

Debido al crecimiento de este delito, Camacho-Van Dyke subrayó la importancia y la necesidad de hacer más para ayudar a la comunidad a reportar y evitar este tipo de delitos, es por eso que con la nueva campaña lanzada por el condado «El Odio nos afecta a todos», se espera un aumento en las denuncias, pero al mismo tiempo, poder ayudar a más víctimas en una forma más directa.

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No nos podemos quedar callados

Jocelyn Gómez (she, her, ella), asistente del programa juvenil de la misma organización, indicó que le gustaría que la gente entienda que más allá de un centro, son seres humanos, comprometidos y dispuestos a escucharlos y apoyarlos para evitar que más crímenes de odio que le quitan la vida a las personas y vuelvan a suceder. Es por eso que no nos podemos quedar callados, enfatizó.

“Estamos colaborando con varias organizaciones para trabajar en equipo porque verdaderamente el odio nos afecta a todos”, explicó Gómez. “En el centro tratamos de proveerles los recursos, servicios y la ayuda que necesitan, pero si no la tenemos, los conectamos con organizaciones que sabemos que los pueden ayudar”.

odio LGBTQ

Agregó que también se está apoyando a las comunidades más jóvenes en las escuelas para tratar de detener el acoso a temprana edad en los planteles educativos.

Gómez explicó que utilizan las redes sociales y participan en eventos para llegar a la comunidad y facilitarles el acceso a recursos que las víctimas de un delito o incidente de odio pueden tener; además de que hay un sitio web https://hatehurtsusall.org/ en ocho idiomas donde las personas puede reportar un delito o incidente de odio en su propia lengua.

Aunque subrayó que de no tener acceso a una computadora, simplemente pueden marcar en el teléfono el 211 y enseguida el #6 para hablar con alguien y ser escuchado.

“Cuando escuchamos de un caso, tratamos de reunirnos con la víctima y ver qué tipo de ayuda necesita, si no le podemos ayudar nosotros, lo referimos a una organización que lo pueda hacer”, explicó Gómez, quien mencionó que hasta ahora han recibido más llamadas de víctimas de odio donde también se requiere apoyo de salud mental, vivienda e inmigración.

Normalización de un delito

Es precisamente donde Luis Gómez, director de recursos migratorios, explicó la diferencia entre los crímenes y los incidentes de odio; subrayó que generalmente la policía puede darle seguimiento a un crimen de odio, pero no necesariamente a los incidentes.

“Desafortunadamente el discurso de odio está protegido por la Primera Enmienda y no siempre se reporta a las autoridades; incluso, en muchas ocasiones se normaliza”, explicó Luis.

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“Muchos de los miembros de la comunidad LGBTQ crecieron con un tipo de discurso de odio ya sea en la escuela o en el hogar y lo normalizaron, es por eso que ahora puede ser complicado reportarlo; además, no se confía en las autoridades”, expresó Luis, quien recordó que los inmigrantes sin documentos que sean víctimas de un crimen de odio pudieran calificar para la Visa U, lo que les daría la residencia de este país.

Otro de los problemas que tienen para visualizar más el delito o incidentes de odio, particularmente con los latinos, es que todavía existe un estigma negativo contra las personas identificadas como LGBTQ.  Por este motivo, en muchas ocasiones prefieren no revelar su identidad, es por eso lo complicado de cuantificar a este grupo y de saber qué tan grandes son los retos al que enfrentan. Aunque espera que con este trabajo de acercamiento a la comunidad, la información que se comparta con las familias pueda ayudar a visibilizar el problema y darle a la gente herramientas para ayudarlos mejor.

De acuerdo con el reporte «Tolerar el racismo, es racismo», el crimen de odio se define como un acto delictivo cometido, en su totalidad o en parte, debido a uno o más de los siguientes características: discapacidad, género, nacionalidad, raza o etnia, religión, orientación sexual, o asociación con una persona o grupo de personas con una o más de las anteriores características reales o percibidas.

Un incidente de odio es un comportamiento motivado por el odio o sesgo, real o percibido hacia una persona con discapacidad, identidad de género, nacionalidad, raza o etnicidad, religión u orientación sexual, pero no es de carácter delictivo. Por lo general, estos comportamientos de libertad de expresión son protegidos por la Primera Enmienda.

Los activistas expresaron que todavía están en el inicio de esta colaboración con la Comisión de Relaciones Humanas del condado de Orange y esperan convertirse en el punto de enlace entre la comunidad y las autoridades para conocer qué tan profundo es este delito en la comunidad para contrarrestarlo, por lo pronto, se sabe que ha ido incrementando.

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Cerrar la brecha, es el objetivo

Leonel Talavera, especialista en relaciones humanas del condado de Orange, explicó que se está trabajando con organizaciones que trabajan con la comunidad como el Centro LGBTQ para minimizar el problema de los delitos de odio en la zona.

Explicó que el condado aprobó un millón de dólares en fondos para crear una campaña que contrarreste el incremento de delitos de esta naturaleza. Es por eso que ahora tienen un equipo de mediación y solución para ayudar a las personas que son víctimas de un crimen o situación de odio en la comunidad.

“Antes cuando recibíamos una llamada, simplemente dirigíamos a las víctimas a una línea de relaciones humanas, pero ahora con los fondos hemos podido crear una página web que es parte de una campaña «El odio nos afecta a todos», expandir los programas y redirigir los esfuerzos tomando en cuenta a otras organizaciones que nos ayudan a combatir el problema”.

odio LGBTQ

Talabera subrayó que están conscientes que en muchas ocasiones los crímenes de odio no son reportados hasta en un 25%, pero debido al incremento en los últimos años, el objetivo es cerrar la brecha y ayudar a la gente a no quedarse callada.

Para reportar un delito de odio visite https://hatehurtsusall.org/ o llame al 211 y luego marque el #6. En la página web las personas podrán reportar el delito o incidente hasta en ocho idiomas, incluyendo el inglés y el español.

Este artículo fue apoyado en su totalidad, o en parte, por fondos proporcionados por el Estado de California y administrados por la Biblioteca del Estado de California.

Perfil del autor

Steven Muñoz es un periodista radicado en Los Ángeles por las últimas tres décadas.

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