La alternancia política

Crecí en un pueblo en México marcado por las rivalidades políticas. Desde las contiendas por la dirección de los comités juveniles hasta las intensas carreras presidenciales, todo era un “estás con nosotros o estás contra mí”; plural y singular, como todo en campaña. No era el candidato, nunca; la fidelidad se le otorgaba al partido como la fe a los santos. Los tibios no cabían. Yo era tibia; nunca cupe ni quise caber. Además, era una niña demasiado ideológica, demasiado pensante. Sin embargo, fue la política la que me tiene hoy aquí escribiendo. Ironía.

Distintos nombres, iguales ideas

Por muchos años vi las mismas campañas con diferentes nombres. Las promesas eran siempre iguales y nunca cumplidas, como si fuera estatuto de partido heredarlas para asegurar el cargo. Era como un protocolo.

alternancia política
En el año 2012, grandes movilizaciones denunciaron en México, el fraude electoral.

Unos sabían que iban a ganar y otros que perderían; entonces, empezaban las negociaciones por debajo del agua, las que mantenían la balanza estable. Hasta que llegó la alternancia.

No hubo gran cambio en las contiendas. Los únicos que alternaron fueron los candidatos que se deslindaron del partido viejo y juraron apegarse a la ideología del nuevo; se fueron los que no pudieron nunca conseguir hueso en el de antes y cambiaron de camiseta, color y emblema, pero nunca de ambiciones. Luego vi nacer y morir otras afiliaciones. Y aquí seguimos, vendiendo, comprando y votando esperanza. Ciclados.

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La independencia en peligro

Estados Unidos no es tan distinto: dos partidos políticos que marcan pauta y ensanchan brechas sociales; alternancia casi programada por el hartazgo y nunca hay tregua. La bolita se la pasan entre ellos y todos los demás nos quedamos en medio, casi lelos, y pensamos que quizá si nos movemos haya un cambio. Pero ¡cuánto cuesta moverse! Al electorado pareciera solo empujarlo la ira, la indignación o las patadas. Se vota siempre en contra de algo.

Pero algo está cambiando aquí y allá. Un fenómeno electoral contradictorio. Muchos se bajan del barco del partido y comienzan a apoyar a candidatos. Esto no significa que Estados Unidos se convertirá pronto en un país púrpura, pero sí en uno donde no se le tenga devoción ciega a unas instituciones que han envejecido en el sistema. Uno tan obsoleto, en cuya democracia no gana el que tiene más votos, sino más cartuchos políticos. No gana el pueblo, siempre llega a la Casa Blanca el poder. Esto no es independencia.

También puede ser peligroso, como ejemplo, Florida, un estado en extremo conservador que en las pasadas elecciones primarias votó por la “alternancia”.

El representante estadounidense Charlie Crist ganó la nominación demócrata a gobernador en Florida el pasado martes. Ahora se prepara para desafiar al gobernador Ron DeSantis este otoño en una campaña que el republicano en funciones ve como el primer paso hacia una posible candidatura a la Casa Blanca.

No votó por el partido, pero sí un candidato abanderado por una oposición, pero con ideales del contrario. En palabras más sencillas, un exgobernador republicano ganó las primarias como candidato del partido demócrata. Ahora bien, el fenómeno Trump. Después de la investigación del FBI, miles han considerado que esa que llaman “cacería política” contra el expresidente es en realidad su fortaleza. Lo subieron a un pedestal y le refrendan su apoyo incluso sobre el partido republicano. Si Trump se lanzara para el 2024 como independiente, ¿sería alternancia?

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Perfil del autor

Maritza Lizeth Félix es una periodista, productora y escritora independiente en Arizona. Nació en Magdalena de Kino, Sonora, México. La frontera ha sido su hogar y su inspiración por más de 15 años.
Su trabajo ha sido publicado en importantes periódicos de Estados Unidos, México y otros lugares del mundo, así como en las principales cadenas de televisión de habla hispana Univisión y Telemundo. Actualmente trabaja de manera independiente para la Organización Editorial Mexicana, Channel 4, Proyecto Puente, Uniradio Noticias, Telemax y Prensa Arizona. Fue reportera en el documental “Misterios de la Fe”, de Discovery Channel y fungió como productora del documental de la frontera de Estados Unidos y México para la serie televisiva “The Wall”, un trabajo investigativo mundial realizado por Rondo Media, del Reino Unido. También ha sido productora de proyectos especiales como coberturas políticas, electorales y de inmigración para Al
Jazeera y fue la productora de investigación en el galardonado reportaje “Risking It All For America – Riding The Train Of Death”, de Channel 4 en Inglaterra.
En 2011 fue nombrada por Chicanos Por La Causa como una de los “40 Líderes Hispanos menores de 40 años” en reconocimiento a su trabajo periodístico e influencia en el estado. Félix ha ganado cinco premios Emmy y fue la primera ganadora del premio a la “Mejor Crónica Escrita en Estados Unidos”, de Nuevas Plumas. También ha recibido múltiples galardones del Arizona Press Club por sus reportajes. En 2012 y 2013, la revista Phoenix New Times la nombró como la “Mejor Periodista de Habla Hispana” en Arizona.
Maritza está felizmente casada y es mamá de unos mellizos curiosos que retan y alimentan su imaginación todos los días y llenan su vida de alegría, amor y carcajadas.

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