La misión de los medios escritos en el Valle Central de California

La misión de los medios escritos en el valle central de california
La misión de los medios escritos

VISALIA — Desde hace unos años, la audiencia de los periódicos en inglés está reduciéndose lentamente. Los lectores, especialmente los más jóvenes, prefieren otros medios de comunicación, como el internet.

Sin embargo, la importancia de esta clase de medios locales quedó demostrada este año en el Valle Central, cuando el diario de la ciudad de Visalia, el Visalia Times Delta, dió a conocer un caso de corrupción en el condado de Tulare que generó indignación en la ciudadanía y forzó un cambio importante en la política oficial.

Aumento de salarios secreto

Se trata de un aumento de salarios que los supervisores del condado de Tulare se habían otorgado a sí mismos sin que la comunidad supiera.

En enero de 2009, se publicó en este periódico que este año cumplirá 150 de existencia, un anuncio legal sobre decisiones oficiales. Alertada por una llamada, la reportera Valerie Gibbons leyó detenidamente el anuncio. Había algo referente a un aumento, pero no estaba claro.

Gibbons llamó al portavoz del condado por aclaraciones pero éste no pudo explicarle dónde hallar el tema del aumento salarial en la agenda de debates de los supervisores. De hecho, no se halló siquiera en la agenda pública del 30 de septiembre de 2008, cuando unánimamente los supervisores aprobaron su propio aumento.

“Ahí empezó nuestra investigación”, dijo Gibbons. “Nos quedó claro que ellos querían evitar hablar de esto”.

El 22 de enero de 2009, Gibbons publicó su primer artículo sobre el caso, “Los supervisores se otorgan calladitos un aumento salarial”. En la sección editorial, un comentario escrito por Paul Hurley —editor de la sección Diálogo Comunitario— complementó la nota: “Pasmados es la única palabra que podemos decir después de saber que los supervisores del condado se otorgaron un generoso aumento de salario hace cuatro meses… [esto ocurre] durante la peor crisis económica en 60 años, cuando mucha gente está perdiendo sus empleos, casas y negocios”.

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Reacción de la comunidad

La reacción de la comunidad no se hizo esperar y el sitio internet del periódico recibió más de 200 mensajes en poco tiempo, en su mayoría rechazando la actitud de los supervisores.

Pero lo que más sorprendió a Gibbons en ese momento es que nadie “sabía nada” en el gobierno del condado. Y que ni ella, que había estado presente en aquella reunión pública del 30 de septiembre, se dió cuenta que los supervisores se estaban aumentando allí los salarios.

“Entonces me di cuenta de que la cosa era más grave de lo que imaginé, y que mucha gente nos seguía”, comentó Gibbons, originaria de Oakland y quien estudió en las universidades estatales de Fresno y de Chico, donde obtuvo una especialidad en Ciencias Políticas. Trabajó en campañas políticas hasta que ingresó al periodismo “porque me gusta escribir”, para lo cual tomó clases adicionales.

Se revela la maquinación

¿Cómo fue posible mantener oculto el tema de un aumento de salario de supervisores de un condado? “Básicamente, se incluyó el tema bajo un nombre extraño (“cambios en grupos de empleados 9, 10, 11, 19, 20 y 21″) dentro de la llamada ‘agenda acordada’ de la reunión pública semanal”, explica Gibbons. La agenda acordada consiste en una serie de temas —algunos muy superficiales como por ejemplo, si se autoriza o no a un supervisor visitar una escuela— que se votan en bloque.

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Sólo los cinco supervisores del condado de Tulare sabían que se estaban aumentando el sueldo.

El periódico no se quedó ahí. Analizó la ley que regula las reuniones oficiales: el Acta Brown, en donde se especifica que los temas del día deben estar claramente en la agenda y que ésta debe estar a disposición del público. “Publicamos unos 13 artículos en igual número de días”, asegura Gibbons.

Esta labor fue complementada en español por el semanario El Sol, propiedad del Visalia Times Delta.

La investigación periodística —orientada principalmente por el veterano editor Jim Houck— incluyó detalles de los ingresos de los supervisores, beneficios, comparación con los sueldos de los supervisores de condados vecinos y más.

Se aprobaron aumentos

Según la reportera, lo que más irritó a la comunidad fue la forma y el contexto en los que tuvo lugar este aumento salarial del 4.56 por ciento: días antes, los supervisores impusieron un contrato a los 2,700 trabajadores representados por el sindicato SEIU y les dio 2.75 por ciento de aumento. Después aprobaron un 2.25 por ciento de aumento a jefes de departamentos y a aquellos en puestos de elección. Al mismo tiempo, empezaron a planificar despidos debido a problemas con el presupuesto.

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En un memorable comentario editorial del 28 de enero, el Visalia Times no solo pidió a los supervisores que anulen su propio aumento sino también que modifiquen el método por el cual se hacen dichos aumentos para que ésto sea tema de discusión pública.

Ante esto, los supervisores, molestos, aseguran que todos los aumentos deberían ser anulados debido a la crisis económica.

Sin embargo, los trabajadores del condado y gran parte del público rechazaron la idea.

Victoria del periodismo

La indignación general —expresada en mensajes y llamadas no sólo al periódico sinó también a los propios supervisores— rindió frutos. Finalmente las autoridades del condado dieron marcha atrás al autoaumento secreto de salarios en la reunión semanal del 10 de febrero de 2009.

“Creo que nuestro periódico jugó un papel fundamental en informar a su comunidad sobre lo que estaban haciendo los supervisores”, dijo Linda Green, editora ejecutiva del Visalia Times Delta. “Los medios tienen la responsabilidad de seguirle los pasos al gobierno”.

Green afirmó que el periódico no acusó a nadie, pero sacó a la luz pública un caso que no debió haberse manejado en secreto. “La gente paga esos salarios y debe saber qué se hace con su dinero”.

Eduardo Stanley
Acerca de Eduardo Stanley 85 Articles
Nacido en Rosario, Argentina. Después de graduar de la Escuela de Bellas Artes (área de cinematografía), de la Universidad Nacional de La Plata, realizó un curso de postgrado en la Universidad de Bucarest, Rumania, sobre teoría de la comunicación. Durante tres años impartió clases de Lógica y Semiótica en la Universidad Autónoma de Sinaloa (Culiacán, Sinaloa), México. A mediados de los 80 se trasladó a Estados Unidos. Durante más de 30 años realizó trabajos de periodismo y documentación en el Valle Central de California, desempeñándose en diferentes medios de comunicación —principalmente en español. Actualmente es colaborador de publicaciones nacionales e internacionales y autor de dos ensayos: “Latino immigrant Civic and Political Participation in Fresno and Madera, California” y “Proyecto Campesino - 60 Years of History and Commitment for Equality and Justice in the San Joaquin Valley, California”.