México acuerda con Estados Unidos: la Caravana no pasa

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La caravana de migrantes y el pánico de trump
Más de 5,000 migrantes esperan en Tijuana con la intención de pedir asilo en Estados Unidos.

La Caravana de Migrantes ya está en la frontera méxico-estadounidense. Ante la urgencia de la situación, la Administración Trump habría llegado a un entendimiento con el presidente-electo mexicano Andrés Manuel López Obrador. El acuerdo, de acuerdo al Washington Post,  implicaría que los migrantes que pidan asilo en Estados Unidos aguardarían la resolución judicial en México.

Pedir asilo y mientras tanto quedarse en EEUU

El plan, denominado Permanecer en México, significa un cambio substancial en el sistema de procesamientos de asilos. Hasta ahora, si una persona llega a la frontera y pide asilo, típicamente, es entrevistado por un funcionario de migraciones que determina la credibilidad del peticionante. En un 80% de los casos, se acepta esta petición preliminar.

Como las cortes migratorias tienen pocos recursos, pueden pasar años antes que el caso llegue ante un juez. El número de peticiones que esperan una resolución ya ha pasado los 750,000. Eso significa que mientras esperan el dictamen judicial, los inmigrantes pueden residir en Estados Unidos. Y cuando llega la decisión judicial, a pesar de que vienen escapando de la miseria y la violencia, menos del 10% reciben asilo. Muchos de los otros, que terminan con una orden de deportación, nunca abandonan el país.

Táctica para disuadir a otras caravanas

La Administración Trump quiere acabar con esto que define como un abuso que motiva a más gente a organizar caravanas. Por eso la necesidad de un acuerdo con México para, en última instancia, impedir que lleguen a Estados Unidos. Si diese resultado, estratégicamente serviría para disuadir a otros centroamericanos y mexicanos que podrían estar considerando unirse a futuras caravanas.

Una frontera peligrosa

En México aseguran que hay miles de trabajos disponibles para los migrantes. Pero algunas organizaciones que protegen los derechos civiles se encuentran preocupados porque los migrantes quedarían estancados en estados fronterizos en donde son muy activas las organizaciones criminales que controlan el tráfico de drogas.

La frontera se ha transformado en una zona de guerra con miles de soldados enviados por orden del presidente estadounidense, agentes de la patrulla de fronteras y funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional. Docenas de estos últimos han arribado a San Ysidro para asistir en el procesamiento de los pedidos de asilo que, se estima, son alrededor de 60 por día. Del otro lado de la frontera, hay más de 5,000 hombres, mujeres y niños ansiosos por conocer el destino que los aguarda.

Un López Obrador contradictorio

Las críticas contra López Obrador comenzaron apenas se supo del arreglo. Lo que muchos no entienden es cómo el presidente-electo, que alguna vez caracterizó a Donald Trump como un neo-fascista y dijo que las autoridades mexicanas hacían el “trabajo sucio” de los estadounidenses, ahora está elaborando este acuerdo que contradice sus posiciones anteriores.

Si el plan da resultado en San Ysidro, que es el puerto de entrada de inmigrantes más importante del país, Estados Unidos buscaría extenderlo a otras seis ciudades fronterizas.

Sin embargo, horas después que el Washington Post reportara sobre el acuerdo con citas de Olga Sánchez Cordero, designada como ministra del Interior de la próxima administración mexicana, ésta negó que existiera tal entendimiento.

 

Esta nota ha sido actualizada a las 8:37 del domingo 25 de noviembre de 2018 para reflejar que las futuras autoridades mexicanas han negado la existencia del acuerdo.