Líderes inmigrantes se dicen «demócratas» en Estados Unidos, pero apoyan a la derecha en México

Diversos inmigrantes en el exilio que se vieron forzados a salir durante el periodo neoliberal, que dejó 60 millones de pobres, aún apoyan a la derecha en su país de origen, esa misma que les impidió lograr sus objetivos en su propia tierra

Parece que muchos de los líderes que dicen defender los derechos de los inmigrantes en Los Ángeles no se han dado cuenta que apoyan el mismo sistema de violencia y corrupción que los obligó a ellos mismos y a millones más a abandonar México.

Xóchitl Gálvez no representa a todos los mexicanos

Estamos hablando de inmigrantes en Estados Unidos que apoyan a la derecha en México, pero que en California se dicen “demócratas”. Eso sí, si son descritos como activistas con inclinaciones panistas o priistas —porque siempre apoyan las causas del Partido de Acción Nacional (PAN) o del Partido Revolucionario Institucional (PRI)—, inmediatamente brincan, se enojan y atacan al reportero, cuando en realidad son ellos quienes buscan engañar a la ciudadanía; es decir, se identifican ante los medios de comunicación locales como apartidistas en México, pero en cuanto vino Xóchitl Gálvez a Los Ángeles, representante del PRI y PAN para llegar a la presidencia en 2024, inmediatamente acudieron a su llamado, le pidieron ayuda y le dieron todo su apoyo, como si con ello quisieran dar a entender que “todos” los mexicanos estamos de acuerdo con esa actitud, tan sólo porque ellos son “líderes” de organizaciones. Nada más falso que eso.

Prueba de ello es que hace unas semanas, en la visita de Gálvez a la ciudad con más mexicanos fuera de México, algunos de ellos —por conveniencia o por negocios personales—, corrieron a mostrarle su apoyo y a ponerse a sus órdenes para, según ellos, mejorar la situación en México.

“Es por eso que necesitamos un nuevo gobierno, con dirección estratégica y como usted misma lo dice, sin recato y con muchos huevos…”.

Pero en la junta con la senadora Gálvez, esas palabras fueron de uno de los líderes de ese grupo de derecha, de los que se dicen imparciales políticamente en México, mientras andan con la bandera del progresismo democrático en Estados Unidos.

Privatizar todo «en nombre de la patria»

El problema no es que sean de derecha o veletas políticas. Lo que causa controversia es que lo oculten y traten de engañar a la gente, cuando en realidad apoyan al conservadurismo en México; pero no a cualquier conservadurismo, sino al estilo mexicano, que busca en México privatizar todo al mejor postor, pero con moche y con mucho apego al extranjerismo.

Si, a la derecha en México no le importa privatizar industrias estratégicas, aunque eso vaya en contra de la soberanía del país, áreas tan determinantes como la energía, el petróleo, el agua y los alimentos, sobre todo el maíz; rubros que ya han sido privatizados o estaban a punto de serlo, siempre a través de corrupción y contratos leoninos en donde los representantes del PAN, PRI y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) son los beneficiados.

No es sorpresa para nadie en México que hasta 2018, el PRIANRD, como se les conoce ahora a los tres partidos, mismos que son representados por la senadora Gálvez, había llevado a un pueblo petrolero a importar gasolina, y a un pueblo con un vasto terreno y manos para trabajar en el campo, a importar maíz transgénico, todo de Estados Unidos; además, esos partidos estuvieron a punto de privatizar la industria energética, reforma aprobada en 2013 a punta de sobornos, y que estuvo a poco tiempo de que una empresa extranjera (Iberdrola) controlara la mayoría de su producción. Por fortuna no lo lograron, gracias a una contrarreforma energética de la actual administración aprobada en 2021, sin un sólo voto a favor del PRI, PAN y PRD.

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La importancia de una soberanía energética

La importancia de que un país controle su propia energía en todo momento y en tiempos de emergencia es tal, que ahora hay naciones en guerra a causa del suministro de gas. Países desarrollados como Francia optaron por la nacionalización total de la energía eléctrica en julio de 2022, y lo mismo hizo Alemania unos meses después con la nacionalización de la empresa Uniper, la más grande suministradora de gas del país. Subrayamos que en esos países también hay partidos de derecha y de oposición, pero en cuestiones de seguridad nacional no hay controversia entre todos los legisladores, todos se unen por el beneficio de su pueblo.

En México, esa es la diferencia con la derecha a la mexicana; sus miembros, lejos de luchar por la seguridad del pueblo mexicano, defienden los intereses corporativos, en la mayoría de las veces extranjeros.

Desafortunadamente esto es lo que apoyan, algunos sin conocimiento de causa, los líderes en Los Ángeles que dicen amar a su país, pero que luchan para que regrese un gobierno que ha servido más a intereses extranjeros, olvidando a los sectores más desprotegidos de su propio pueblo.

Efectivamente, gracias a la contrarreforma aprobada por los legisladores del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) sin ningún voto del PRIARD, se pudo contener la privatización del gas y ahora la Comisión Federal de Electricidad (CFE), propiedad del estado mexicano, es la principal productora de gas. A raíz de esa votación, en las redes sociales no bajaron a los representantes del PRI, PAN y PRD de traidores a la patria; desafortunadamente, Gálvez representa a esos partidos y es a ella a quien los líderes angelinos brindan su lealtad. Increíble.

Un conservadurismo a la mexicana

Aunque esas actitudes de la derecha no son nuevas, históricamente los políticos más conservadores del PRI y del PAN no han mostrado mayor sobresalto al entregar los recursos mexicanos al corporativo de Estados Unidos, España, Canadá y China, entre otros.

Recordemos que algunos de los líderes intelectuales de derecha no han tenido empacho al solicitar en diferentes columnas y comentarios la intervención estadounidense en México, desde Enrique Krauze, Beatriz Pagés y Jorge Castañeda, este último, canciller durante el gobierno de Vicente Fox; incluso, el mismo expresidente Felipe Calderón recientemente pidió al gobierno de EE.UU. vigilar las elecciones de 2024 porque la democracia y los intereses del vecino del norte estaban “en riesgo”. Y lo dice quien cometió un escandaloso fraude electoral en 2006.

A la izquierda Jorge Castañeda, exministro de Relaciones Exteriores de México Alfonso Quiñónez, Secretario de Relaciones Exteriores de la OEA, Irene Klinger, Directora del Departamento de Asuntos Internacionales de la OEA, José Miguel Insulza, Secretario General de la OEA.
24 de enero de 2011

Cuando digo un conservadurismo a la mexicana es porque muchas de las decisiones del PRIANRD se realizan en forma fraudulenta y firmando negocios leoninos. Afortunadamente, uno de sus autores que sobornó a legisladores del PRI, PAN y PRD en la Reforma Energética del 2013 ya está en la cárcel.

También se oponen a los programas sociales

Recordemos que estos partidos políticos de oposición en México también se oponen y han votado anualmente contra los programas de apoyo a la tercera edad, a los jóvenes y a otros sectores y grupos que han encontrado la esperanza y herramientas para salir adelante, luego de haber sido abandonados por décadas, o por toda su vida.

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Desde 2018, los Programas de Bienestar se condujeron con tal éxito que recientemente se anunció que 8.9 millones de mexicanos habían salido de la pobreza en los últimos cinco años, en medio de una pandemia, una guerra e inflaciones sin precedentes.

No obstante, hace unas semanas el expresidente Vicente Fox (2000 -2006) exjefe de Gálvez, calificó a la población que recibe apoyos del gobierno como “huevones”, y le ha pedido a Gálvez que elimine dichos programas si llega a la presidencia. Al mismo tiempo, le pidió que reestablezca la pensión presidencial millonaria que eliminó el presidente López Obrador.

Si, así de cínicos son algunos de los líderes de derecha en México que ya ni siquiera esconden su avaricia rapaz, a costa de lo que sea, incluso de infligir más dolor y pobreza al pueblo que representaron, con tal de beneficiarse ellos mismos; aunque no lo necesiten, como sí lo necesitan los 60 millones de pobres que dejó el periodo neoliberal (1982-2018), y que el mismo Fox encabezó por seis años.

El apoyo de los damnificados por el neoliberalismo 

Regresando al audio, así termina su participación otro de los líderes reunidos en la junta con Gálvez en un restaurante en el sur de California, con aplausos de la mayoría o de todos los reunidos.

“Señora senadora [Xóchitl Gálvez], es por eso que estamos aquí apoyándola y luchando porque las cosas cambien en México. Tenemos por ejemplo a El Salvador que bien o mal con mano férrea ha logrado en cuatro años lo que parecía imposible. Confiamos en usted y su equipo y esperamos lo mejor de usted, un México sin transas y un México sin violencia…”.

Casualmente, la senadora Gálvez ya tiene varias acusaciones en México por esa misma razón, por “transa”. Se le acusa de plagio, de otorgar contratos millonarios a empresas que contratarían a las compañías de la familia de la senadora cuando ella era representante de la alcaldía Miguel Hidalgo en la Ciudad de México; e incluso de vivir en una casa que hasta el momento no tiene el permiso de ser habitada por no cumplir con ciertos requisitos de construcción, mismos que ella aprobó, entre otras acusaciones.

Lo irónico de todo esto es que la mayoría de estos activistas angelinos o “representantes” de la comunidad, como les encanta llamarse ante las cámaras, salieron del país durante el régimen neoliberal (1982-2018) o antes, expulsados por la falta de oportunidades, por la violencia o porque simplemente ya era algo cultural en sus estados y solo se vinieron a reunir con sus familiares, que igualmente salieron por la falta de oportunidades que, en esos tiempos, el PRI no les ofreció.

En defensa de algunos líderes en el exilio, estoy seguro de que algunos han sido manipulados por los medios de comunicación masiva que en México no han dejado de mentir, inventar noticias y sacar realidades de contexto para debilitar a la presente administración y, para que así, en el 2024 la oposición tenga más oportunidad de regresar al poder. Otros líderes seguramente conocen la realidad, pero no les importa mentir, seguir la misma línea de sus líderes intelectuales y estar dispuestos a decir lo que sea con tal de agarrar un hueso en el gobierno de la senadora Xóchitl Gálvez.

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Avanzar no es regresar a las políticas del pasado

Desde esta tribuna de ninguna manera minimizamos la violencia en México, uno de los temas pendientes de este gobierno; pero no es en todo el país ni en todos los rubros, porque en la mayoría de los estados ha ido a la baja en casi todos los tipos de delitos.

Solo recordemos que algunos de los estados más violentos han sido los gobernados por el PAN, como Guanajuato, Chihuahua y Tamaulipas, y otros estados que ahora son gobernados por Morena, pero que hasta hace algunos años eran gobernados por el PRI, como Michoacán, Guerrero y Chiapas. Incluimos a Jalisco, gobernado por el Movimiento Ciudadano, donde también repunta en la violencia.

Desafortunadamente, los legisladores del PRIANRD se han comportado como los republicanos en Estados Unidos, y se han opuesto a todo lo que venga de López Obrador, incluyendo medidas de seguridad y la salud, dos aspectos fundamentales para una vida más tranquila y próspera de todos los mexicanos.

No olvidemos que tenemos cifras de empleo históricas, fortalecimiento de los derechos del trabajador, aumentos de un 100% al sueldo mínimo, un sinnúmero de construcciones de infraestructura y un peso fortalecido como nunca se había visto, todo eso y más ha contribuido para que la inmigración de México disminuya. Pero nada de eso toman en cuenta estos ‘líderes’ mexicanos en Estados Unidos cuando lo único que buscan es que regresen los partidos del pasado, etapa en la que se generó más desigualdad para la mayoría y riqueza para unos cuantos.

Sabemos que todavía hay mucho por hacer para generar un estado de bienestar más sólido para todos en México, pero oponerse a políticas a favor del trabajador, como la senadora Gálvez lo anunció recientemente, que se opone a una jornada laboral a la semana de 40 horas, es lo que retrasa ese bienestar de los mexicanos.

Sigamos luchando para que las cosas mejoren en México, pero no a través de los mismos grupos —PRIANRD—, que nos metieron en ese hoyo de pobreza, violencia y muerte que nos obligaron a salir del país.

Perfil del autor

Agustín Durán es un inmigrante que ha ejercido el periodismo en diferentes medios de Los Ángeles por 23 años y actualmente es editor de Metro de La Opinión. Es graduado de Ciencias de Comunicación en Ciudad de México y tiene una maestría en Comunicación Masiva de la universidad de Northridge. Es padre, esposo y es tan escéptico que no le cree ni a su madre cuando le dice ´te quiero´, se lo tiene que probar.

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