Nubes borrascosas en la economía
Para prevenir la estanflación es necesario reconocer los problemas existentes y no pretender que todo está bien
Hace un mes, la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS por sus siglas en inglés) publicó los números de nuevos empleos en el mercado laboral estadounidense. En junio, concluyó, la economía había agregado solamente 33,000 empleos. La tasa de desempleo estaba aumentando.
El hallazgo generó preocupación por el rumbo que está tomando nuestra economía. Para la administración federal, no pasaba nada. Según el Presidente, era una mentira.
En lugar de asumir responsabilidad por la parte que le toca Donald Trump como es su costumbre calificó los datos de engaño (hoax), y para que no quepa duda de la gravedad del asunto, despidió sin miramientos a la jefa de la agencia Erika McEntarfer, a quien acusó falsamente que estaba manipulando los datos de empleo para servir a los demócratas. El nombramiento de McEntarfer había sido aprobado por el Senado pocos meses antes. Había sido seleccionado, como todos los nombramientos del mandatario, por su fidelidad personal a Trump. No le sirvió de mucho, porque tuvo que decir la verdad.
Pero el viernes 5 de septiembre, la misma oficina, bajo nueva administración, publicó datos aún más preocupantes. La economía, anunció, agregó solamente 22,000 empleos y el índice de desocupación subió al 4,3%. En junio, detalló, se perdieron 13,000 plazas, la primera vez que ello sucede desde la crisis del COVID en 2020.
Y ayer, en la mayor revisión de su tipo en la historia, la BLS informó que durante los 12 meses que finalizaron en marzo la economía había agregado 911,000 menos empleos de lo que había dicho inicialmente.
En su mayoría, estos datos no conciernen la labor económica de Trump sino la de su antecesor Joe Biden. Pero para Trump todo es imagen e impresión, pose y simulacro, y no la realidad. En lugar de usar los datos como un punto de partida para mejorar, atacó por ello a su predecesor Joe Biden. Y por supuesto, a Jerome Powell, el presidente del Banco de la Reserva Federal, quien ha estado en la mira de Trump por meses.
Como se recordará, Trump ha estado presionando a Powell y otros directivos del FED para que bajaran las tasas de interés. Esa presión se concentró inicialmente en publicaciones por los medios sociales, párrafos llenos de mayúsculas y signos de exclamación, en insultos y ataques verbales e incitación contra Powell. Luego, Trump despidió de su puesto a Lisa Cook, integrante de la Junta de Gobernadores de la FED. Este martes 9, un tribunal federal decidió, en procedimiento de emergencia que Cook puede seguir en funciones hasta que se decida su destino.
Y si bien los preocupantes datos reflejan una tendencia ya existente, las acciones actuales de la administración empeoran la situación.
El número de empleos perdidos crece también por los insensatos despidos de 290,000 funcionarios profesionales y calificados en dependencias federales. Estos empleados no encuentran trabajo desde hace meses.
Y contribuye a la desestabilización la detención y deportación de decenas de miles de trabajadores indocumentados, en empleos que no son reemplazados por mano de obra local por falta de incentivos suficientes.
Además, la lluvia de aranceles que de manera irregular y antojadiza Trump lanzó sobre las importaciones – 50% sobre productos de la India porque su líder se negó a apoyar la candidatura de Trump al Premio Nobel de la Paz – ha empeorado la situación al generar incertidumbre respecto a nuestro futuro. Y a medida que estas tarifas se generalizan aumentan los costos para empresas que venden aquí productos producidos en el extranjero y naturalmente para los consumidores que los compran.
En consecuencia, BLS dice, hay 200,000 más personas buscando trabajo que empleos disponibles.
A Donald Trump, a pesar de haber sido por décadas un magnate de bienes raíces, no le interesa el verdadero estado de la economía y mucho menos las perspectivas futuras de los trabajadores estadounidenses. Solo le importa la reacción que esos números pueden tener en la gente que lo apoya y en su bolsillo.
El primer paso para solucionar un problema de esa magnitud es reconocerlo. No está sucediendo.
Desgraciadamente, Trump está rodeado de funcionarios serviles que compiten en adularlo en lugar de mostrarle la verdad por miedo a causar su cólera. Quienes eran capaces de independencia, pensamiento original y crítica, ya fueron alejados de sus puestos de responsabilidad.
En ese contexto es necesario que los principales creadores de empleo en el país y los representantes de los sindicatos hagan saber sus opiniones de manera contundente y demanden del gobierno los pasos necesarios para detener la caída en una recesión acompañada por aumentos de precios.
Es que los últimos informes agregan a la preocupación una posible “estanflación”, una combinación de aumentos de precios y el estancamiento del crecimiento.
Lamentablemente no hay al timón del país un capitán que pueda apreciar la situación y ofrecer soluciones que impidan las peores consecuencias, sino un personaje de impulsos cambiantes, temeroso de su popularidad y su fortuna personal.



