Por la independencia del banco central
Y contra la intervención del Fede por Trump

En Estados Unidos, el banco central – la Reserva Federal o Fed – determina la política monetaria, a través de las tasas de interés a corto plazo. Sus decisiones influyen en los mercados financieros y determinan la dirección e intensidad de las tasas a largo plazo, incluyendo los intereses de hipotecas, compras de autos, financiamiento de empresas, etc.
Esas decisiones interactúan con las expectativas de los inversores y las decisiones de endeudamiento y gastos. Los resultados fluctúan entre la inflación y la tasa de cesantía.
Para asegurar la estabilidad del país, uno de los principios de las sociedades democráticas es la existencia de un banco central independiente de los caprichos de los gobiernos de turno.
Y a la inversa, una sociedad deriva hacia el autoritarismo si el gobernante de turno se hace del control del banco central.
Así ha sucedido recientemente en al menos dos países: Hungría y Turquía.
En el primero, Viktor Orbán cumplió 15 años en el poder. El segundo, Recep Tayyip Erdoğan, domina los destinos de su país desde 2003.
Ambos líderes aplastan a la oposición, encarcelan a sus rivales, controlan los medios de comunicación y celebran elecciones amañadas. Sus cárceles están llenas de presos políticos.
Y controlan el banco central, donde forzaron la disminución de las tasas de interés, alegando que con ello lograrían un desarrollo económico sin precedentes.
Pero la economía es mucho más compleja que ello y los resultados de su gestión han sido desastrosos para ambas economías.
En consecuencia, Turquía tuvo que subir las tasas de interés en un gigantesco 50%. Hungría está en recesión técnica desde fines del año pasado.
Es por este camino que nos podría llevar el presidente Donald Trump si controla la Fed.
Como esos líderes y desconociendo la realidad del mercado Trump anhela el beneficio político de las tasas bajas.
Quien lo previene es el presidente del Fed, Jerome Powell, que fue instaurado por el mismo Trump en 2018 en reemplazo de Janet Yellen. Su gestión finalizaría en mayo de 2026.
Desde enero, Trump presiona para que Powell – y los 12 directores de los Bancos regionales de la Reserva Federal – accedan a bajar la tasa de interés. los intereses. Ante su negativa, ha optado por insultos personales y finalmente, amenazas de destitución.
Pero Trump no puede despedir al presidente del banco federal sin “causa suficiente”. A fines de mayo, así lo indicó la Suprema Corte al establecer que en general, el mandatario carece de la autoridad de remover de sus puestos a voluntad funcionarios federales a menos que tenga una “causa justificada”.
Un precedente de 1935 detalla esas “causas”: bajo desempeño en el ejercicio de sus funciones; negligencia en el cumplimiento de sus deberes, y malversación en el ejercicio de sus funciones.
La Casa Blanca inventó entonces un caso público para desacreditar a Powell. Trump ha redactado una carta en la que acusa a Powell de gestionar mal las renovaciones en la sede del banco, gastando $2,500 millones y luego mentir al Congreso al respecto, lo que podría constituir causa de despido. Trump incluso consultó a varios líderes republicanos al respecto, y obtuvo su aprobación. Pero es un pretexto débil e incorrecto, y Powell ha desmentido uno por uno los alegatos. Trump espera que la andanada de insultos podría llevar a la renuncia de Powell.
La mera información filtrada sobre la existencia de la carta bastó para sacudir los mercados financieros, que sin embargo se repusieron después de que Trump aclaró que no se disponía a enviarla.
Mejor que no lo haga. Un análisis del Deutsche Bank calcula que de ser despedido Powell, “En casos extremos, tanto la moneda como el mercado de bonos pueden colapsar a medida que aumentan las expectativas de inflación”. Otros actores financieros tienen perspectivas similares.
Es dudoso que la perspectiva de un derrumbe financiero convenza a Trump. La oportunidad de demostrar y extender su poder le atrae. Es un peligro.
Por encima de todas las consideraciones, para el resto del país es importante que se detenga el deslizamiento del país hacia un régimen autocrático, que el Banco Central mantenga su independencia y que formule sus decisiones sin considerar las inclinaciones políticas del momento del mandatario.



