Quieren saber los nombres de los sacerdotes abusadores

Aumenta la presión para que el arzobispo de Nueva York revele los nombres de los religiosos acusados.

Quieren saber los nombres de los sacerdotes abusadores

Mientras en El Vaticano el propio Papa Francisco lidera una cumbre de cuatro días con el fin de analizar y prevenir el abuso sexual del clero, explicándoles a los obispos católicos que el problema es mundial y que el encubrimiento tendrá consecuencias, en Nueva York la presión para que la Arquidiócesis publique los nombres de los sacerdotes acusados continúa en aumento.

Nuevos pedidos se hicieron este viernes, luego que la semana pasada las cinco diócesis católicas de Nueva Jersey dieran a conocer la identidad de casi 200 sacerdotes y diáconos acusados ​​de abusar sexualmente de niños, incluido el exarzobispo de Newark, Theodore McCarrick, y pocos días después de que la Diócesis de Brooklyn publicara su propia lista con 108 nombres de pederastas.

Acusan al arzobispo de no revelar nombres

Pese a que representantes de la Arquidiócesis de Nueva York no han dado detalles de los pederastas reportados en su jurisdicción, el abogado Jeff Anderson, que trabaja con víctimas de abuso, publicó una lista este jueves y culpó al cardenal Timothy Dolan por no revelar los nombres primero.

“Lo estamos publicando porque el arzobispo cardenal se ha negado”, apuntó Anderson. “El arzobispo cardenal ha tomado una decisión consciente y calculada de mantener en secreto sus archivos, la identidad de los delincuentes que él sabe que han sido acusados de manera creíble”.

Anderson aseguró que la lista, con más de 100 nombres, publicada en su página de internet, se elaboró recabando información de varias fuentes de acceso público a nivel nacional, donde se exponían denuncias contra religiosos y fueron luego analizadas con datos de la misma Arquidiócesis de Nueva York.

No se ha hecho mucho contra los acusados

El abogado señaló que en la mayoría de los casos, o no se hizo nada contra los acusados o alcanzaron algún tipo de acuerdo. De ahí que, según explicó, sea tan importante que Dolan entregue información detallada de estos procesos.

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Tras la publicación, un portavoz de la Arquidiócesis respondió diciendo que “La Arquidiócesis de Nueva York ha publicado constantemente los nombres de los sacerdotes que tienen acusaciones creíbles y fundamentadas de abuso contra ellos”.

La declaración agregó que “las denuncias se remiten al fiscal de distrito apropiado y se notifica a los feligreses cuando un clérigo es removido de su cargo dentro de la iglesia. Si se determina que la acusación está fundamentada por nuestra junta de revisión, también se notifica a los feligreses del sacerdote o al ex diácono, siempre con una solicitud para que las personas se comuniquen con su fiscal de distrito para informar sobre cualquier conducta delictiva, así como nuestro Programa Independiente de Reconciliación y Compensación y el Coordinador de Asistencia a las Víctimas para que también podamos ofrecer nuestro apoyo y ayuda”.

La presión sobre el cardenal Dolan no es nueva

En 2013, según una investigación del New York Times, el cardenal se vio envuelto en otra polémica relacionada con el abuso del clero, en la cual, con base al análisis de archivos publicados por la Arquidiócesis Católica Romana de Milwaukee, se reveló que en 2007, Dolan, entonces arzobispo de esa ciudad, solicitó permiso del Vaticano para transferir casi $57 millones a un fondo fiduciario de cementerio, todo con el fin de proteger los bienes de la Igleisa y bloquear que víctimas de abusos sexuales del clero que exigían indemnización pudieran acceder a ellos.

En ese momento, el cardenal negó enfáticamente las acusaciones y reiteró que solo fueron “ataques antiguos y desacreditados”. Sin embargo, el informe del New York Times descubrió que los mismos archivos contenían una carta de 2007 al Vaticano en la que Dolan explica que al transferir los activos, “preveo una mejor protección de estos fondos de cualquier reclamo legal y responsabilidad”. El Vaticano aprobó la transferencia a los pocos días.

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Diez años antes, en 2003, Dolan escribió al cardenal Joseph Ratzinger, quien luego se convirtió en Papa entre 2005 y 2013, para despedir a Daniel Budzynski. Las acusaciones de abuso contra Budzynski se remontan a la década de 1970, y Dolan le dijo a Ratzinger que “a medida que las víctimas se organizan y se hacen más públicas, el potencial de un verdadero escándalo es muy real”.

Pero, en medio de la polémica actual, aún se espera que la investigación interna anunciada por Dolan en septiembre de 2018, cuando el líder religioso nombró a la exjueza federal Barbara Jones como cabeza de la investigación, y quien tiene acceso directo a grabaciones, personal y a él mismo, presente algún resultado.

Entretanto, en las últimas semanas el cardenal ha estado en los medios de comunicación debido a una pugna que mantiene con el gobernador Andrew Cuomo y el grupo de legisladores demócratas que desde comienzos del año han impulsado leyes progresistas a favor del aborto y de la ampliación del estatuo de limitaciones en caso de abuso sexual.

Vergonzoso

El silencio en la Iglesia Guadalupe, ubicada en la calle 14 y la avenida Octava, en Manhattan, uno de los centros religiosos más concurridos por hispanos en la Gran Manzana, se interrumpió cuando el párroco anunció la despedida.

En orden y sin prisa, de a uno a uno fueron saliendo los feligreses que diariamente asisten a la misa que se realiza en español a las 12 del mediodía. Para algunos de ellos la polémica por la que atraviesa la Iglesia Católica “es vergonzosa”.

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Luis Barzallo, un ecuatoriano de 38 años que lleva 15 viviendo en Nueva York, dijo: “¡Es algo vergonzoso!”. El feligrés católico agregó que “escuchar que un cura haga algo así es terrible”.

Para el padre de un menor y en espera de un bebé, y quien se definió como “defensor y creyente en Dios”, la disciplina debe también ser importante dentro de la iglesia, “porque la verdad como padre no me gustaría en ningún momento escuchar que a mi hijo le pase algo así, sobre todo porque uno viene a la Casa de Dios confiado y que pase algo así, es algo frustrante”.

Y Barzallo no es el único que piensa que es hora de que la Iglesia responda. Para Carlos Duque, un colombiano de 48 años que lleva 30 viviendo en Queens, la cumbre Papal dedicada al abuso del clero “es vital porque esto viene pasando por años”.

“Siempre me estoy preguntando, ¿por qué siempre son los curas? yo no me explico y siempre le comento a mi novia, ¿por qué siempre los curas están haciendo esto?” insistió el feligrés. “Ya era hora que hicieran algo sobre esto y el hecho de que den los nombres de los curas abusadores, es para que lo hubieran hecho hace mucho tiempo, porque no entiendo, ¿por qué la Iglesia oculta todo esto?”

Duque, padre de tres menores fue más allá al agregar: “A ellos deberían darles una pena, no es posible que solo porque son curas entonces pueden abusar de un niño y ya, se quedó eso así, no, eso no debería ser así”.