Socialismo en EEUU: otra vez nos asustan, por Agustín Durán

Las encuestas sobre socialismo y capitalismo sirven para dividir y dar miedo a los votantes. En realidad la gente quiere un capitalismo menos salvaje, un capitalismo que sea más equitativo y que por lo menos permita pagar la renta, la educación a los hijos y no tener que preocuparse a diario por poner comida en la mesa

En una sociedad donde la única idea del socialismo se tiene la imagen de la actual situación en Cuba y Venezuela, o las violaciones y muertes en la China comunista o la Rusia totalitaria, es normal que la mayoría de la gente diga que está en contra del socialismo. Me sorprende que el número de personas que prefieren el capitalismo (60%) al socialismo (39%), según la encuesta Gallup publicada el 18 de noviembre, no sea mucho mayor.

El problema es que el término socialismo ha sido demonizado por nuestros sucesivos gobiernos a lo largo de la historia. Su imagen negativa fue propagada a través de los medios de comunicación masivos. Sería difícil encontrar a una persona que explique lo que significa el socialismo sin mencionar a cualquiera de los cuatro países mencionados. Sin embargo; cabe decir que Rusia y China ya no pueden ser considerados ni totalitarios ni comunistas. Y la paupérrima Cuba y la convulsionada Venezuela, no pueden utilizarse como ejemplos de lo que deja el socialismo, hasta que el yugo de las sanciones económicas estadounidenses no sean levantadas.

Es más, la formación de una opinión pública negativa tal como lo detectan las encuestas es usada por la clase dominante para infligir miedo y dividir a la clase media que está inconforme con el sistema. Lleva a la gente a concluir que no importa cuán desigual sea la sociedad actual, siempre será mejor el capitalismo que cualquier sistema que lleve la palabra socialismo.

Estados Unidos tiene elementos sociales como el seguro social, el desempleo, el welfare, las estampillas de comida, propios de una sociedad socialista. Pero como país, Estados Unidos nunca será socialista. Es imposible.

Sin embargo recordemos que la mayor parte de la riqueza del país más poderoso y rico del mundo está en manos de unos pocos. Y que la brecha de desigualdad se ha venido intensificando. Es por eso que en las elecciones del 2016 tanto con Trump como con el precandidato Bernie Sanders surgieron movimientos masivos que buscaban un cambio del actual sistema.

En este caso, cuando me refiero a un cambio, no me refiero a cambiar el capitalismo por el socialismo. A lo que me refiero es que la gente quiere un capitalismo menos salvaje, un capitalismo que sea más equitativo y que por lo menos permita pagar la renta, la educación a los hijos y no tener que preocuparse a diario por poner comida en la mesa.

Pero con Trump nada cambió y la inconformidad sigue. Es por eso que ahora lo último que quieren las corporaciones -dueñas del país- es que llegue a la Casa Blanca un socialdemócrata como Sanders y luche por un capitalismo menos salvaje. Es por eso que los republicanos, demócratas y gente de poder, utilizan ese tipo de encuestas para dividir, espantar a la gente y que no vote por un candidato que lleva la palabra socialista en su campaña.

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