Abya Yala América, un poema de Valentín González-Bohórquez

Abya yala américa, un poema de valentín gonzález-bohórquez

                                     “Todo gira, y al girar, las cosas cambian de rostro”
                                     —Del poema nahua “Kauitl Iixayak”,
                                        de Delfino Hernández Hernández

Cuando digo América no digo el nombre de un país
Digo la vastedad de un continente
Tiene que ver conmigo y con todos
Los que la habitamos desde el polo norte hasta el sur
Con migrantes de todos los espacios de la tierra
Tiene que ver con espolio saqueos invasiones
Poblamiento muerte dominación esclavitud
Con la supresión —y el intento de supresión—
De los primeros pobladores
Tiene que ver con la implantación y el traslado
De la cultura europea a una tierra ya ocupada
Por innumerables pueblos
Tiene que ver con Europa en esta tierra
A la que le impusieron el nombre América
Con la huella que esta recién estrenada y antigua América
Dejó en Europa y transformará a Europa

Cuando pronuncio escribo leo la palabra América
Pronuncio escribo leo un acto de suplantación:
El borramiento de Abya Yala
Que nunca fue para los pobladores originales un continente
Sino una parte del todo: Borinquen Aztlan Uxmal Tikal Ñuke Mapu
(y todos los demás nombres en la memoria de los vivos
los moribundos los resucitados y los muertos)
Hablo de la América de José Martí de Andrés Bello
de José Vasconcelos de José Enrique Rodó
que la vieron como una construcción múltiple fecunda de pasado
cargada de futuro de lenguas ansiosas en el exilio y la agonía
de pueblos nuevos que todavía no se encuentran
que coexisten separados en sus dilemas e identidades
que sobreviven enfrentados dóciles resignados resistentes a la nación
que les usurpa también el nombre impuesto la fortuna y la historia

Cuando murmuro el nombre América hablo de los pies cansados
que han recorrido esa misma ruta
Por milenios en todos los destinos de esta tierra
Unos se dirigen al norte y el este, otros al occidente y al sur
La ruta es solo un camino de escape
Y sus pies son una suma infinita de pisadas
Incansable arqueológica herida como el desasosiego y la orfandad
Cuando digo América pienso en el mundo antes de los mapas del mundo
En las geografías inexistentes en los verdes templados bajo el sol
Y en la caricia implacable de los océanos
Pienso en la ondulación de tu pelo en el aire frío de enero
Y en tu risa que desborda todas las porciones de la tierra

Cuando pienso pronuncio escucho y escribo este nombre
Es también un nombre como otro nombre
Como Alberto Julio María Madre líbranos con tu fertilidad
De las plagas del etnocidio   de todas las guerras
Menos de la guerra del amor que gesta la música y las palabras
Yo no digo América como una mantra ni como un amuleto
Lo digo como el segundo o el tercero de un nombre superpuesto
Como una denominación desbordada de prefijos y sufijos
Para la ganancia y la usurpación de los viejos y los nuevos imperios
Digo tu nombre asociado con otras voces
Las de los pájaros y los jaguares —los asesinados y los vivos
Las de los recién nacidos y los que nacerán
Que inundarán el aire una y otra vez de canciones risas gritos
Y nos devolverán la rabia y la esperanza
Cuando digo América también digo tu nombre
Como un escudo que compartimos en las noches de invierno
Digo esta canción que se parece a ti en todos sus versos:
Despojado nombre que nos contiene a todos

(Los Ángeles, 10 enero 2020

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