jueves, mayo 6, 2021

Ángel García, un ´dreamer´ que trabaja por los ´dreamers´

Rio Hondo College, en Whittier, California, tiene un claro compromiso con los estudiantes indocumentados. Hasta tiene una oficina, el Student Success & Dream Center, que está enfocada en proveer una variedad de servicios a esta comunidad.

Ángel García, graduado de la Universidad de California Irvine. FOTO: A.G.

Una persona clave en esta oficina es Ángel García, asistente de servicios estudiantiles.

“Buscamos crear un espacio seguro para estudiantes indocumentados”, explica García quien junto a administradores y educadores ayudó a crear el centro.

Considerando que en esta universidad alrededor de un 80% de los estudiantes son latinos, los estudiantes indocumentados que más se benefician de los servicios del centro son evidentemente latinos, seguidos por los asiáticos.

El centro, que se estableció en 2016, apoya a estos estudiantes a través de una red de educadores, consejeros y otros profesionales que buscan educar y guiar a los estudiantes en lo que hace a sus derechos a una educación universitaria y la asistencia financiera a la que pueden acceder.

“Tenemos recursos para todos, pero nos concentramos en estudiantes del primer año y estudiantes indocumentados”, aclara García.

A través del centro, los estudiantes pueden contactar consejeros que ayudan a explorar objetivos académicos, se los asiste con la registración, se les ofrece talleres informativos y explicaciones de cómo llenar los complicados formularios para recibir asistencia financiera.

En abril, por ejemplo, el centro programó actividades relacionadas con la ansiedad que provocan los exámenes, cómo controlar el enojo y sobre la motivación necesaria para confrontar obstáculos. Pero también hay actividades relacionadas específicamente con los indocumentados, tales como UndocuTalks Self-Care, Surviving the UndocuHustle y una UndocuScholar Conference.

Una cuestión personal

García, de 26 años, sabe mucho de los desafíos que los estudiantes indocumentados confrontan, no solo porque escucha las historias y dramas de muchos de ellos sino porque él mismo es indocumentado.

“Vine a los Estados Unidos cuando tenía ocho años”, explica. “Vivíamos allí (en México) en extrema pobreza y sabíamos que no había forma de lograr nada si todavía viviese en ese lugar”.

Pero a pesar de todos los obstáculos que confrontó, Ángel García está encaminado a alcanzar ese American Dream que atrae a tantos a esta tierra de esperanza, pero de tantas contradicciones. García terminó sus estudios en Rio Hondo College en 2014 y después obtuvo una licenciatura en la Universidad de California Irvine y una maestría en la Universidad Estatal de Long Beach. Ahora ha sido aceptado en un programa de doctorado en la Universidad de Claremont.

García quiere obtener la mayor experiencia posible para ayudar a estudiantes que viven en situaciones marginales. Profesionalmente espera ser consejero y algún día administrador. Y, quien sabe, tal vez hasta presidente de una universidad. Mientras tanto, su preocupación está centrada en mejorar la realidad de los estudiantes indocumentados y esto requiere a veces tener que exponerse a ciertos riesgos.

“No tengo miedo de revelar mi estatus migratorio”, dice el joven. “La razón es porque quiero educar a otros… Pienso que nuestra comunidad inmigrante ha estado oprimida por tanto tiempo… que es tiempo que salgamos de las sombras…”

Registrado en D.A.C.A. (el programa que introdujo la administración de Barack Obama con el objetivo de dar residencia temporaria a jóvenes que habían sido traídos a Estados Unidos por padres indocumentados), García no puede ser deportado. Pero sabe que esto es una decisión ejecutiva que puede ser removida en cualquier momento, a voluntad de quien tenga las riendas del poder político.

Por eso para García es importante resaltar que más allá de programas temporarios como D.A.C.A., es fundamental resolver permanentemente la situación de los aproximadamente 700,000 jóvenes que se encuentran en esa situación.

Tal vez, sus deseos se vean cumplidos, ya que hay un proyecto de ley que fue aprobado por la Cámara de Representantes, el “American Dream and Promise Act of 2021”, que los legitimaría. Pero la ecuación política actual, sugiere que su futuro es más que incierto en el Senado Nacional.

Ciudadanía para todos

Los jóvenes de D.A.C.A., los ´dreamers´ como los llaman, son parte de los 11 millones de personas indocumentadas que residen en Estados Unidos con experiencias marcadas por la incertidumbre, el abuso y el riesgo de que en cualquier momento pueden ser arrestados y deportados.

Por eso García va más allá de los ´dreamers´, más allá de D.A.C.A. y sugiere que es fundamental encontrar una solución legislativa que regularice la situación de los 11 millones de indocumentados, incluyendo sus padres, quienes él considera los verdaderos ´dreamers´ ya que vinieron a este país hace tanto con el sueño de darle una vida mejor a sus hijos.

“Necesitamos un camino que conduzca a la ciudadanía que no sea solo para personas con el estatus D.A.C.A. sino que para nuestros padres y otros individuos que están indocumentados. Necesitamos una solución apropiada porque ya basta, ya basta… Somos seres humanos”, dice García.

ACLARACIÓN: El autor es profesor adjunto en Rio Hondo College y es parte de la UnAfraid List que incluye educadores y trabajadores de Rio Hondo que apoyan a los estudiantes indocumentados.

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Co-editor de HISPANIC LA y profesor adjunto de sociología en Rio Hondo College, Whittier, CA.

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