Cruzando líneas: “Si me lo hubieran…”

"Pienso en George Floyd y en los otras tantas víctimas de las injusticias, que no tienen ni tumbas ni cruces ni funerales. Pienso en los niños enjaulados. Pienso en las madres migrantes torturadas..."

El pueblo protestando. FOTO: Wikimedia Commons

ARIZONA – Arde lavarse la cara después de tantas lágrimas; es la rabia, el calor o el gas lacrimógeno el que enrojece las mejillas y se cuela por el ceño y los párpados. Uno llora por la impotencia, por el miedo y por reacción. La adrenalina de las protestas no mitiga el dolor; la frustración aviva el fuego que se siente en los ojos, la piel, los labios y hasta el corazón.

No bastan las rodillas al suelo. No espantan las sirenas encendidas ni el toque de queda. Los uniformes ya no se imponen; ¡qué dificil es  respetar una placa! Tampoco aturden los gritos. Nos ponemos sordos cuando nos duele algo. Nada nos consuela. Nada creemos. Sentimos todo, de más. Exaltamos los extremos. ¿Qué es el bien? ¿Dónde empieza el mal? ¡Al diablo la fina línea que los separa!

Luego, irónicamente, nos ofende todo; lo que hacemos y lo que no, lo que somos y lo que jamás seremos… lo que otros se han atrevido a ser. Y luego hacemos.

Expulsamos las culpas de la conciencia en pancartas o en manifestaciones masivas; quizá con ventanas rotas y autos incendiados. ¿Demasiado? Algunos solo encuentran la paz combatiendo la violencia con violencia. Los condenamos a sabiendas de que nos dolería vernos en el mismo espejo. Nos (me) confundimos y no sabemos qué sentir, ¡qué ganas de  romperlo todo y a la vez no quebrar un cristal! ¡Qué jodido es creernos inocentes y a la vez sabernos culpables! Todos tenemos cruces en la conciencia y algunos hasta les contruimos altar.

Pienso en George Floyd y en los otras tantas víctimas de las injusticias, que no tienen ni tumbas ni cruces ni funerales. Pienso en los niños enjaulados. Pienso en las madres migrantes torturadas. Pienso José de Jesús. Pienso en las risas sarcáticas del privilegio blanco. Pienso en Envin. Pienso en una melena rubia despeinada al aire. Pienso en los que han sido asesinados, detenidos, deportados, abusados, pisoteados en silencio. Pienso en blanco y negro y la eterna escala de pieles café en medio. Pienso en los míos y no sé qué es lo que me da más miedo.

Si me los hubieran matado, lo incendiaría todo. Si me los hubieran asfixiado, no me callarían ni muerta. Si me los hubieran asesinado, no tendría la mesura de marchar en silencio. Si me los hubieran arrancado, no tendría paz. Si me los hubieran dejado… tampoco.

Si me los hubieran… -hubieran, siempre hubieran-… quizá moriría con ellos.

Si me los hubieran… no sabría sufrir a medias.

Si me los hubieran…

Duele mucho pensar.

Y vuelvo a las protestas. Me escudo (¿escondo?) en la cámara y disparo. Atrapo historias con ojos enrojecidos por la rabia, el calor o el gas lacrimógeno. Veo a los que sufren y a los que fingen hacerlo. Observo a los que han sufrido o a los que protestan con una empatía forzada por el privilegio. Capto a los que les pesa el uniforme, a los que lo portan con orgullo y a los que se jactan de su placa. Retrato familias. Fotografío unidad y desesperación. Documento la impotencia. También reconozco a los títeres del poder, los parásitos de la causa y los incitadores de una revolución planeada. Los hay de todo. Pienso en sus hubiera y vuelvo machacar el obturador.

El gas se irá después y el cuerpo sanará, pero seguiremos el fuego que se siente en los ojos, la piel, los labios y hasta el corazón; para eso no sirve el agua, si la conciencia no está lista para ser lavada.

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Maritza Félix
Maritza Lizeth Félix es una periodista, productora y escritora independiente en Arizona. Nació en Magdalena de Kino, Sonora, México. La frontera ha sido su hogar y su inspiración por más de 15 años. Su trabajo ha sido publicado en importantes periódicos de Estados Unidos, México y otros lugares del mundo, así como en las principales cadenas de televisión de habla hispana Univisión y Telemundo. Actualmente trabaja de manera independiente para la Organización Editorial Mexicana, Channel 4, Proyecto Puente, Uniradio Noticias, Telemax y Prensa Arizona. Fue reportera en el documental “Misterios de la Fe”, de Discovery Channel y fungió como productora del documental de la frontera de Estados Unidos y México para la serie televisiva “The Wall”, un trabajo investigativo mundial realizado por Rondo Media, del Reino Unido. También ha sido productora de proyectos especiales como coberturas políticas, electorales y de inmigración para Al Jazeera y fue la productora de investigación en el galardonado reportaje “Risking It All For America – Riding The Train Of Death”, de Channel 4 en Inglaterra. En 2011 fue nombrada por Chicanos Por La Causa como una de los “40 Líderes Hispanos menores de 40 años” en reconocimiento a su trabajo periodístico e influencia en el estado. Félix ha ganado cinco premios Emmy y fue la primera ganadora del premio a la “Mejor Crónica Escrita en Estados Unidos”, de Nuevas Plumas. También ha recibido múltiples galardones del Arizona Press Club por sus reportajes. En 2012 y 2013, la revista Phoenix New Times la nombró como la “Mejor Periodista de Habla Hispana” en Arizona. Maritza está felizmente casada y es mamá de unos mellizos curiosos que retan y alimentan su imaginación todos los días y llenan su vida de alegría, amor y carcajadas.

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