La inconformidad que pica

El 2024 es el año perfecto para retomar la fórmula del cambio que nos permita lograr representación y equidad

Muchos hablan por y de nosotros; por nosotros, entiéndase las comunidades de color, de bajos recursos, migrantes, de diversidad sexual, con discapacidad, los diferentes o peculiares, en fin, todos aquellos a los que la sociedad mayoritaria ha querido ignorar, porque al privilegio le molesta mucho querer cambiar el status quo. Ellos, los otros, vociferan en nuestro nombre. No son aliados; son los que soban el caballo porque quieren montarlo.

Es tiempo de lograr una transformación real

Pero a nosotros nos llegó el hartazgo. No hay mal que dure 100 años. Queremos poder y justicia, tenemos hambre de representación y equidad. Y eso no llega solo. El hastío nos provoca el cambio.

La metamorfosis comienza siempre con una insatisfacción, con esa molestia que nos hace sentir ganas de vomitar, con el hartazgo que nos da la rabia y la impotencia y con las ganas de quemarlo todo o enviarlo al carajo. Pero esa inconformidad tiene que ser tan grande que nos impulse y nos obligue a movernos. Si la molestia se queda solo así, en furia por canalizar, no pasa nada.

Para lograr una transformación real no basta con el coraje, es necesaria la voluntad y un mapa; es combinarlo todo en una fórmula: lo bueno lo malo, lo que pasó y lo que viene; es decir, el cambio es el resultado de la ecuación de la insatisfacción multiplicada por la visión y el proceso.

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Por años nos hemos acostumbrado a vivir ahí en inconformidad, la hemos convertido en nuestra zona de confort político y social, y despertamos solamente cuando nos echan un cascabel; luego vuelve la calma. Somos como ciclones temperamentales, de esos que cuando despiertan revolucionan y destruyen y yacen en la calma de la reconstrucción obligada. Por un momento lo movemos todo y luego soltamos el cuerpo en el confort y nos olvidamos de qué nos asqueó tanto para empezarlo. Con el tiempo, dejamos que nuestras puertas del arma rechinen y nunca aceitamos las ventanas del deseo. Nos cobijamos en paredes tan frágiles como nosotros mismos. Somos tan imperfectamente humanos como el ahorita, el Dios proveerá, el todo estará bien y el ya pasó.

La lucha migratoria lleva años sin solución. Esta foto es un documento de la larga lucha. Fue tomada el 5 de octubre de 2013 en el Día Nacional de la Dignidad y el Respeto a los Inmigrantes. Foto: Michael Fleshman

Además, están los otros, esos que hablan de y por nosotros; ¡qué cansado es vivir en defensa todo el tiempo! Si no fuera suficiente nuestra inconformidad y nuestra desidia, el barco del cambio se siente más pesado cuando abordan los que reman en nuestra contra, los agentes de choque, a los que no les conviene que cambie tu situación actual, a los partidos políticos que no les favorece el despertar ajeno, a los funcionarios que se han enriquecido con tu miseria, a los intereses especiales para los que sigue siendo un mercado muy lucrativo, a los amores tóxicos que te sofocan hasta apenas dejarte respirar, a los que les conviene que nada cambie… a los que suplican que te canses.

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Foto: Ted Eytan

El 2024 es el año perfecto para retomar la fórmula del cambio, aquí y allá, con y sin ellos. Porque, no sé tú, pero a mí se me revuelve el estómago cuando pienso que somos un temporal solo cada cuatro o seis años y que mientras son los otros los que nos montan o nos ordeñan sabiendo que el coraje nos durará muy poco.

Perfil del autor

Maritza Lizeth Félix es una periodista, productora y escritora independiente en Arizona. Nació en Magdalena de Kino, Sonora, México. La frontera ha sido su hogar y su inspiración por más de 15 años.
Su trabajo ha sido publicado en importantes periódicos de Estados Unidos, México y otros lugares del mundo, así como en las principales cadenas de televisión de habla hispana Univisión y Telemundo. Actualmente trabaja de manera independiente para la Organización Editorial Mexicana, Channel 4, Proyecto Puente, Uniradio Noticias, Telemax y Prensa Arizona. Fue reportera en el documental “Misterios de la Fe”, de Discovery Channel y fungió como productora del documental de la frontera de Estados Unidos y México para la serie televisiva “The Wall”, un trabajo investigativo mundial realizado por Rondo Media, del Reino Unido. También ha sido productora de proyectos especiales como coberturas políticas, electorales y de inmigración para Al
Jazeera y fue la productora de investigación en el galardonado reportaje “Risking It All For America – Riding The Train Of Death”, de Channel 4 en Inglaterra.
En 2011 fue nombrada por Chicanos Por La Causa como una de los “40 Líderes Hispanos menores de 40 años” en reconocimiento a su trabajo periodístico e influencia en el estado. Félix ha ganado cinco premios Emmy y fue la primera ganadora del premio a la “Mejor Crónica Escrita en Estados Unidos”, de Nuevas Plumas. También ha recibido múltiples galardones del Arizona Press Club por sus reportajes. En 2012 y 2013, la revista Phoenix New Times la nombró como la “Mejor Periodista de Habla Hispana” en Arizona.
Maritza está felizmente casada y es mamá de unos mellizos curiosos que retan y alimentan su imaginación todos los días y llenan su vida de alegría, amor y carcajadas.

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