Los medios sociales censuran el derecho al aborto

Las gigantescas empresas de medios sociales se erigen en “árbitros paternalistas de la moralidad” y pretenden limitar información que puede salvar vidas

Como ya se sabe, en los últimos meses sectores fundamentalistas y reaccionarios que ocupan posiciones de poder han iniciado lo que esperan sea el golpe de gracia contra el derecho al aborto, considerado legal desde hace casi 50 años. Desde entonces han erosionado este derecho, especialmente en aquellos estados donde los republicanos tienen la suma del poder. 

En estas semanas, la Suprema Corte considera dos intentos adicionales, una ley de Texas que prohibe asistir en el aborto, y otra de Mississippi, un ataque abierto destinado a revertir Roe v Wade.

Cuando mujeres y organizaciones defensoras de sus derechos reaccionan y montan resistencia, han sido a su vez agredidas por los gigantes de las redes sociales que ejercen ahora censura a textos explicativos y métodos auxiliares que son absolutamente legales en nuestro país. 

Esto no se circunscribe a Estados Unidos. Facebook, YouTube e Instagram  han sido acusados de censura en otros países con menos tradición de derechos humanos que el nuestro. 

En las Filipinas, Nigeria o Myanmar, entre otros, Facebook prohibió información educativa sobre la salud vaginal y el sistema de ovulación; anuncios de anticoncepción de emergencia y condones se etiquetaron como explícitos. Censuraron en línea la planificación familiar.

La información sobre el aborto seguro es regularmente marcada como «explícita», al igual que las imágenes de condones. 

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En agosto, You Tube rechazó un video informativo en español sobre píldoras que inducen el aborto como «Política dañina y peligrosa», aunque fueron aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), que ahora permite que se dispensen por correo. 

También en nuestro país, activistas acusan a los medios sociales de eliminar rutinariamente la publicación de recursos educativos sobre píldoras abortivas. Cuando tratan de publicar sus servicios, sus anuncios son rechazados. Estas empresas privadas hacen uso de su monopolio de la comunicación social.

Por otra parte, los gigantes tecnológicos permiten la proliferación de información falsa, nociva y hostil a las mujeres, denunciaron activistas. 

Este comportamiento sobreviene cuando existe un peligro claro y presente de que la Corte Suprema ratifique las estrictas prohibiciones contenidas en edictos estatales. 

Además, el COVID-19 ha desanimado a las mujeres y niñas que generalmente visitan clínicas médicas buscando información, por lo que sube la importancia de la información en Internet.

La información sobre abortos seguros es vital. Cada año, más de siete millones de mujeres de países de bajos y medianos ingresos son hospitalizadas por complicaciones de abortos, dice la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Una cosa es limitar contenido que incita a la violencia, opiniones políticas extremas o información falsa, como que el aborto es reversible o que causa cáncer. Pero es bien distinto cuando estas empresas gigantescas se erigen en “árbitros paternalistas de la moralidad” y pretenden limitar información que puede salvar vidas.

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