Por la independencia del pronóstico económico

Desde el comienzo de su segundo período de gobierno, Donald Trump se dedicó de lleno a un objetivo principal, por encima de todos los demás,  que está desarrollando a ojos vistas y a una velocidad pasmosa: la permanencia en el poder. Lo que implica el desmantelamiento de los controles y contrapesos que garantiza la Constitución. 

El hecho no nos tomó de sorpresa – aunque sí lo hizo la temeridad y desparpajo con el que el nuevo régimen se ha dedicado a derrumbar los instrumentos que velan por la continuidad de la democracia. Tanto los rivales de Trump como los medios responsables, entre ellos esta publicación, advirtieron que una victoria del magnate sería una catástrofe de magnitudes históricas. 

Una de las víctimas en este proceso es la situación económica de Estados Unidos y el empobrecimiento de su población entre ahora y el fin del período de gobierno. 

Las decisiones del ejecutivo, tomadas sin planificación y a menudo contra los consejos de los expertos, contienen elementos múltiples que nos acercan a una recesión acompañada por inflación. 

Empeora el panorama la incertidumbre arancelaria. 

La reacción ha sido negar la realidad, culpar a los mensajeros de la información, tergiversar los datos, mentir en cada oportunidad, engañar al electorado. 

Para conseguirlo, el gobierno se está dedicando con creciente entusiasmo a debilitar los vehículos informativos y analíticos independientes. 

En enero, una orden ejecutiva de Trump afirmó su autoridad “absoluta” sobre agencias como la Comisión de Bolsas y Valores (SEC) y las subordinó a su voluntad. 

En marzo disolvió dos comités que analizaban los números de la economía y ofrecían conclusiones. 

En agosto, Trump despidió a Erika McEntarfer, comisionada de la Oficina de Estadísticas Laborales por publicar un informe que demostraba la desaceleración de la contratación, y la acusó de haber manipulado los números. Luego redujo su personal en más de 20%. Su sucesor es un inexperto aliado partidista de Trump.  El mismo mes el secretario de Comercio Howard Lutnick dijo al personal de su ministerio que la independencia de las agencias estadísticas federales es un cuento de hadas. 

En los últimos meses ha presionado al Banco de la Reserva Federal para que reduzca los intereses, con el fin de crear la ilusión de dinero fácil y enmascarar la realidad de la crisis que podría sobrevenir. La independencia de esta institución está a punto de caer, ya que en enero próximo Trump designará a uno de sus colaboradores para someter el banco central a sus designios. 

Asimismo ha recortado en 30% al personal de la oficina de Investigación, Análisis Aplicado y Estadísticas.  

Mientras tanto, está por entrar a su segundo mes el cierre de gobierno, lo que en una situación normal haría sonar todas las alarmas a nivel federal e intensificar los esfuerzos entre republicanos y demócratas para llegar a una solución. Pero hoy el caos reemplaza la planificación y es bienvenido cuando fortalece los poderes presidenciales. No solamente que no existen negociaciones para llegar a un acuerdo presupuestario que permita el retorno de centenares de miles de empleados federales a sus funciones: el presidente de la Cámara de Diputados Mike Johnson, por servilismo al Presidente, ha simplemente cerrado con llave el Congreso. No hay deliberaciones, ni nuevas leyes que discutir, ni votaciones, ni cambios. 

La tendencia muestra que a partir de mayo la inflación ha venido acelerándose mes tras mes, llegando al preocupante 3% interanual en septiembre, cuando el objetivo de la Reserva Federal es de 2%. 

Los precios al consumidor están subiendo y ese aumento se está acelerando. Según el Centro para el Progreso Americano, el 65% de los 107 millones de usuarios de electricidad y 59% de 47 millones de gas natural son sorprendidos con aumentos de tarifas. 

La  confianza del consumidor cayó a 92,9 puntos, el nivel más bajo desde enero de 2021. La cesantía, sin llegar a los excesos de la era del Covid, sube paulatinamente de mes a mes. 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) predice que nuestra deuda aumentará del 125% al ​​143% de los ingresos anuales en 2030, un porcentaje mayor al de países en crisis como Italia y Grecia. 

Pero en lugar de estabilizar la economía, el Presidente aprovecha el momento para afianzar los recortes de impuestos que pagaban los más ricos e incrementar el gasto nacional en defensa. Consecuencia de ello es un inevitable aumento en el endeudamiento nacional, del que el gobierno depende para financiar el gasto anual. 

Por encima de todo, se dedica a desprestigiar y debilitar los elementos que cuantifican el desempeño económico. 

Cuando asumió la presidencia en enero, Trump prometió bajar los precios de los artículos de primera necesidad casi de inmediato. No ha sucedido. Él y los republicanos están cometiendo el mismo error que los demócratas con Joe Biden antes de 2024: pintar la economía de rosa independientemente de la verdad. 

Para poder enfrentar los difíciles meses que se vienen, las herramientas de análisis y control y la independencia de las agencias financieras son elementos cruciales. Su eliminación impacta negativamente en la credibilidad de Estados Unidos y nos acerca más al caos económico y la aplicación de mano dura a nivel doméstico. 

Autor

  • Fundador y co-editor de HispanicLA. Editor en jefe del diario La Opinión en Los Ángeles hasta enero de 2021 y su actual Editor Emérito.
    Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y editor de noticias, también para La Opinión. Anteriormente, corresponsal de radio.
    --
    Founder and co-editor of HispanicLA. Editor-in-chief of the newspaper La Opinión in Los Angeles until January 2021 and Editor Emeritus since then.
    Born in Buenos Aires, Argentina, lived in Israel and resides in Los Angeles, California. Journalist, blogger, poet, novelist and short story writer. He was editorial director of Huffington Post Voces between 2011 and 2014 and news editor, also for La Opinión. Previously, he was a radio correspondent.

    Ver todas las entradas

Muestra más
Botón volver arriba