martes, diciembre 1, 2020
Más

    En pesero y Metrobus en el DF

    Acompaño de mañana a mi hermana Magdalena. “Es cerca,  iremos en el pesero hasta el Metrobus” me dice. Tomamos el pesero –le llaman así porque en algún tiempo se pagaba un peso por el servicio, es transporte publico concesionado a particulares por el gobierno del Distrito Federal- sobre la avenida México-Tacuba.

    Mi hermana me instruye en el uso: hay que tener una tarjeta que sin crédito cuesta poquito más de un dólar. Nuestro destino la estación Piedad frente al Centro Cultural Siqueiros e Insurgentes.

    El viaje es rápido, se me recomienda pisar con cuidado al subir y al bajar, correrme al centro del autobús – esta repleto de gente, no hay asientos disponibles- por si se desocupa algún asiento cuando alguien se baje.

    Ya en la marcha, veo los cambios que la ciudad ha tenido desde que me fui. Veo muchísima más gente en las calles, en los transportes. Los pasos de peatones están repletos. Los árboles han crecido, se ve el color verde por todas partes. Al cruzar Avenida Reforma, pregunto a mi hermana por qué está una señora sentada en un monumento que está casi al ras del suelo.

    “Son bancas artísticas, hay muchas por toda la avenida Reforma, embellecen, adornan la ciudad, y sirven para sentarse, fueron hechas y colocadas con esos propósitos”.

    Al llegar a la glorieta de Insurgentes casi toda la gente baja. Nos sentamos finalmente y un número mayor de usuarios sube, todos van al sur de la ciudad como nosotros. Quizá un 80% de los que ahí viajamos somos de cuarenta años de edad o menos. Mujeres y hombres por igual. Los más jóvenes traen puestos audífonos conectados.

    Recuerdo al llegar a la estación Campeche el departamento donde viví en mi juventud,  los paseos diarios con mi madre al mercado Medellín a comprar nuestro “mandado”, y las visitas que hacíamos con mi hermana los fines de semana al puesto donde se comen cócteles de camarón, muy al estilo chilango con mucha salsa catsup, limón, cebolla, cilantro, y la insustituible salsa Valentina.

    Así, recordando el pasado, llegamos a nuestro destino. Pasamos por esquinas repletas de comensales que ingieren tacos de guisado y al pastor. Son oficinistas del área, haciendo lo que es aquí normal, comer en puestos instalados en plena calle. Todos, ricos y pobres lo hacen. No existen clases sociales para los tacos, ahí si, a la hora de comer todos comen parejo, al pasar escucho las voces: “¿Me da dos de asada y tres al pastor?”

    Y recuerdo de pronto Los Ángeles. Aquí como allí se vende fruta picada en las esquinas con su chile piquín, limón y sal. Aquí también está repleto de mexicanos y se habla español.

    Algunos días después hago mi primer viaje sola, al entrar pido a un jovencito -no debe tener mas de veintiuno, usa su cabello cortado en gajos y el largo casi le cubre la cara, si puedo darle el dinero de mi pasaje en efectivo por carecer de la tarjeta. Accede, caminamos juntos hacia el autobús y la plática comienza al preguntarle si ese autobús es el Caminero, el que llega hasta mas allá de la UNAM.

    “¿No es de aquí?”, me pregunta. Sí, solo que regresé hace apenas unos días de California. Sus ojos se iluminan: “yo también estuve viviendo en California  por tres meses,  mis tíos viven allá por el condado de Ventura. Se vive bien. Trabajé con ellos.

    “Por nada del mundo se regresarían a México. Los entiendo, no ganarían acá lo que allá ganan en construcción. Ya se acostumbraron. Yo no pude, en cuanto mi familia llegó siguiéndome en mis vacaciones, yo ya estaba listo para regresarme. Me urgía regresar al DF. Aunque hay allí muchos mexicanos,  la vida es otra. Además, aquí estoy estudiando,  volvi a la universidad.

    “Que bueno que usted también se regresó”. Y si, estoy de regreso, a veces me sueño allá y cuando despierto me asusto al darme cuenta que no estoy en mi cama, que la ventana no da al jardín y que la gente que quiero está lejos, a mas de mil kilómetros de distancia. Me pasaba mucho pero a la inversa antes de venir, pero allá mis sueños eran felices, soñaba que mi familia entera llegaba a despertarme, entraban todos en fila, sonriendo. Y yo les preguntaba: ¿Cómo pasaron sin papeles?

    Ellos respondían: “Así nada más”, ahí frente a mi estaba mi padre, mi mama, y todos mis hermanos. Decían que nadie los había detenido, que no encontraron fronteras ni autoridades y el despertar era de contento, sonriendo, carcajeándome de mis sueños, y de lo que hasta ahora se me ha hecho imposible: unir las ciudades, hacer de dos una y juntar a todos los que quiero en el mismo terruño.

    Publicado originalmente el 30 de septiembre de 2009.

    Lee también

    Sábado recostado, un poema de Hernán Granovsky
    El milagro de la Calle Central: el Festival de Jazz
    Cuadernos de la pandemia: Este no es un país de inmigrantes

    Saraí Ferrer Cervantes
    Saraí Ferrer Cervantes
    “Librera”, estudiante, Mexicana orgullosa de sus raíces indígenas en la indómita San Salvador Atenco, de padre "bracero" Firme creyente en la pluralidad, el consenso y la tolerancia, idealista por naturaleza, transplantada a los Estados Unidos con todo y raíces desde la ciudad de México. Tomó la encomienda de usar habilidades aprendidas allí para servir a la comunidad hispana en el Inland Empire como activista de inmigrantes. Desde 2000 relacionó grupos como Estamos Unidos y Hermandad Mexicana con la gente inmigrante en busca de una voz y con los medios de comunicacion en beneficio de las causas de Licencias para todos (2001), Paro Económico Latino (2002), Lucha contra las redadas (2004) y finalmente las históricas Marchas de Los Angeles (2006).

    Notas relacionadas

    Los dos Diegos, por Liza Rosas Bustos

    A los Dos Diegos: Ahora que caminas libre de tu cuerpo que se hizo esclavo del ritmo de la adicción y no pudo esquivar los goles que hizo a tu cuerpo, tu ejemplo es nuestro de todo y de todos

    8 poemas de César Vallejo para días de soledad y muerte

    HispanicLA presenta ocho poemas de César Vallejo, entre los más queridos del escritor peruano, con el texto completo y cada uno leído por artistas; para gozar en estos días taciturnos de soledad y muerte

    Coronavirus en México: los cabalísticos 100,000 muertos

    La andanada de críticas al gobierno por su gestión de la pandemia del coronavirus en México no tiene mucha base real, es alboroto político, cacerolismo puro y, aunque ocupe un lugar prominente en los medios, dudo que sea una mayoría la que piensa así

    7 COMENTARIOS

    1. En Tijuana hay un Parque, que comparte terreno entre Estados Unidos y Mexico. Este parque, recuerdo que en algun momento de mi infancia, no estuvo cercado como hoy dia. Quienes hayan visto las fotos donde la barrera fronteriza llega hasta el mar, ahi mismo se encuentra este parque. Es doloroso ver a familias, separadas por un documento, como se encuentran en ese punto, y entre la malla de alambre se saludan, se tocan las manos, se platican, se tratan de besar, es simplemente devastador. Mi madre sigue en Mexico, y para darles un ejemplo de como pesa en el subconsiente esta malla divisora, les platico que aunque tiene visa para venir a visitarnos cuando le venga en gana, hace un par de semanas tuvo un sueno, donde tenia que reunirse en ese punto con nosotros, ella de lado de Mexico y nosotros en el americano, separadas por una malla. Dice que se desperto llorando.

      • Querida Marga,

        Conozco el sitio que nos describes, -estuve ahí en 2007- es cierto, estaba ahí una familia teniendo un dia de campo unos en el lado mexicano y los demas en el lado estadounidense, reían, y comían alegres todos al mismo tiempo, quiza venciendo la conciencia de que en realidad estaban separados.
        Lamento el dolor de tu madre. La mía casi perdía la razón cuando emigramos cinco de los ocho hermanos a California.

    2. He tenido el mismo sentimiento de cercanía o lejanía respecto a California y la familia que vive allá. Deseando además siempre que las dificultades de paso no fueran tan severas, y que fueran los impedimientos fueran sólo de distancia y de dinero, no de permisos o visas imposibles de conseguir.

      • La emigración hace escisiones, separa familias físicamente, lo único que a los emigrantes nos queda por hacer, por rescatar, cuidar, trabajar, es que esos cortes, no lleguen hasta nuestro corazón.

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí

    siete − 7 =

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    Lo más reciente

    Los dos Diegos, por Liza Rosas Bustos

    A los Dos Diegos: Ahora que caminas libre de tu cuerpo que se hizo esclavo del ritmo de la adicción y no pudo esquivar los goles que hizo a tu cuerpo, tu ejemplo es nuestro de todo y de todos

    8 poemas de César Vallejo para días de soledad y muerte

    HispanicLA presenta ocho poemas de César Vallejo, entre los más queridos del escritor peruano, con el texto completo y cada uno leído por artistas; para gozar en estos días taciturnos de soledad y muerte

    Coronavirus en México: los cabalísticos 100,000 muertos

    La andanada de críticas al gobierno por su gestión de la pandemia del coronavirus en México no tiene mucha base real, es alboroto político, cacerolismo puro y, aunque ocupe un lugar prominente en los medios, dudo que sea una mayoría la que piensa así

    El velatorio de Diego Armando Maradona, en directo

    Velatorio de Diego Armando Maradona: Cientos de seguidores comenzaron en la noche del miércoles a agruparse en las inmediaciones de la Casa Rosada para despedir a Diego Armando Maradona, velado desde las 6 en un salón de la Casa de Gobierno. La ceremonia pública se extenderá hasta las 16, hora de Buenos Aires.

    Estamos en Facebook y Twitter

    4,572FansMe gusta
    1,974SeguidoresSeguir

    Los 5 populares de la semana

    Esta fue la literatura precolombina: aztecas, mayas, incas (imágenes)

    Todavía queda algo, muy poco, de esos escritos aztecas, mayas e incas, que podemos leer y analizar

    Peronismo: democracia de masas o fascismo posible

    Si hay algo en lo cual detenerse a la hora de intentar comprender el fenómeno del peronismo es, a nuestro juicio, la heterogeneidad de sus componentes y de ideas propugnadas, según el problema que se enfrente y la coyuntura histórica por la que se atraviese

    Cuatro poemas de la revolución mexicana

    Pablo Neruda: A Zapata; Salvador Novo: Del pasado remoto; Salvador Novo: Del pasado remoto; Manuel Maples Arce: Vrbe, superpoema bolchevique en 5 cantos

    El Cuervo de Edgar Allan Poe, traducción de Julio Cortázar

    “Es —dije musitando— un visitante tocando quedo a la puerta de mi cuarto. Eso es todo, y nada más.”

    Esperando a Godot en EE.UU. o una democracia en vilo

    Las lágrimas del mundo son inmutables. Por cada uno que empieza a llorar, en otra parte hay otro q...