El asesinato de Rob Reiner y la crueldad de Donald Trump
La reacción de Donald Trump al asesinato del director de cine Rob Reiner y su esposa, la fotógrafa y activista social Michele Singer Reiner es de una crueldad enfermiza. Toda persona de bien debe conocer y condenar su discurso de odio.
Trump atribuyó el asesinato de Rob Reiner de 78 años y su esposa de 70 al «síndrome de aversión a Trump», una enfermedad imaginaria que el magnate usa contra sus críticos.
Simulando ofrecer condolencias, escribió: “Rob Reiner, un director de cine y estrella de comedia torturado y luchador, pero que alguna vez fue muy talentoso… falleció, junto con su esposa, Michele, según se informa debido a la ira que causó a otros a través de su aflicción masiva, inquebrantable e incurable con una enfermedad paralizante de la mente conocida como SÍNDROME DE TRASTORNO DE TRUMP, a veces llamado TDS”.
Poco después, en una conferencia de prensa, repitió los mismos conceptos, la misma burla cruel.
Como se sabe, el hijo de 32 años de los Reiner fue detenido por asesinato y nada indica que las creencias políticas de la pareja tuvieran algo que ver con sus muertes.
Sí, Reiner, uno de los cineastas más conocidos del país, cuyas obras cinematográficas trascienden su época, fue un fuerte crítico del presidente, al igual que su cónyuge. Muchas de sus opiniones reflejan las de la mayor parte del público estadounidense, que según encuestas rechaza hoy la gestión de Trump.
Que la sed de venganza llegara a tal bajeza preocupa profundamente.
Trump alimenta con su odio inagotable el furor de millones de allegados de MAGA, para quienes su palabra es final. Muchos de ellos lo justificaron diciendo que los demócratas obraron igual tras el asesinato del activista de derecha Charlie Kirk.
En aquel entonces, los republicanos pasaron meses denunciando las reacciones que criticaban a Kirk. Si no son consecuentes con esas denuncias, ¿cuáles son sus principios?
En cambio, recopilaron las críticas de Reiner y las publicaron, repitiendo el mismo absurdo sinsentido demostrado por el Presidente.
Afortunadamente esta vez se han levantado numerosas voces republicanas que lo criticaron.
“Independientemente de cómo se sienta acerca de Rob Reiner, este es un discurso inapropiado e irrespetuoso sobre un hombre que acaba de ser brutalmente asesinado”, dijo el representante Thomas Massie, republicano de Kentucky, en un post en X. La también congresista republicana de Georgia Marjorie Taylor Greene escribió en X (Twitter): “Se trata de una tragedia familiar, no de política ni de enemigos políticos”. “Esta afirmación es errónea. Independientemente de las opiniones políticas de cada uno, nadie debería ser sometido a la violencia, y mucho menos a manos de su propio hijo”, escribió el republicano de Nueva York Mike Lawler en X. Y “Esto no es presidencial”, dijo el también congresista republicano Don Bacon de Nebraska. «Esperaría escuchar algo así de un borracho en un bar, no del Presidente de Estados Unidos,» agregó.
Lamentablemente, el común denominador de quienes se atrevieron a criticar al líder es que o bien no se postulan para la reelección, o proceden de distritos demócratas y temen la furia del electorado. Igual importan.
Este tipo de ataque irrespetuoso no fue el primero. En 2018, atacó de manera similar la memoria del Senador republicano John McCain en el día de su funeral. E insultó al fallecido congresista demócrata John Dingell alegando que estaba en el infierno.
Múltiples voces se han levantado, incluyendo en el seno del partido Republicano, aduciendo que Trump padece de senilidad, o distracción, o cansancio, o un dejo de genialidad, o todo eso junto, lo que supuestamente explica estas expresiones. Creemos que por el contrario, estas palabras reflejan su verdadero carácter y no constituyen una desviación. Su costumbre es distanciarse de la realidad para propagar sus propias mentiras.
Trump es quien incita a los ataques cometidos hoy por efectivos de ICE que detienen violentamente a indocumentados. Quien separó a miles de familias migrantes en la frontera, llevando al extravío de centenares de niños. Quien reaccionó fríamente a la epidemia del COVID que mató a 1,228,289 víctimas estadounidenses.
Este es el Trump elegido en 2024, quien para mantenerse en el poder fomenta la división, la deshumanización y el odio.
Quisiera, aunque con poca esperanza, que más republicanos abrieran los ojos a la verdad sobre su dirigente. Y que su protesta prevenga nuevas expresiones de odio y violencia.



