El Salvador: más pobreza, más deuda, recortes en salud, educación y despidos
Economista Cesar Villalona: La migración vuelve a ser la válvula de escape para miles de salvadoreños. Entrevista y fotoreportaje de José Orlando Castro

San Salvador, EL SALVADOR.- En seis años de gobierno de Nayib Bukele, los salvadoreños enfrentan un incremento sostenido en el costo de vida, con una canasta básica alimentaria que ha subido 25% en el área urbana y 24% en la rural.
El alza, que afecta los 22 productos básicos en las ciudades y 15 en el campo, se suma al encarecimiento de servicios como energía, agua y transporte, golpeando de lleno la capacidad de consumo de la población, dijo el economista Cesar Villalona.
La consecuencia directa de ello ha sido un deterioro en la calidad de vida y un aumento de la pobreza. Según cifras oficiales, la pobreza pasó de 22.8% de la población en 2019 a 27.3% en 2023, lo que significa que unas 127,000 personas más cayeron en esa condición. Particular preocupación genera la duplicación de la pobreza absoluta caracterizada por la falta de alimentos, que pasó de poco más del 4% a cerca del 8%, sostuvo Villalona.
Villalona es un reconocido economista dominicano salvadoreño con 40 años de investigación económica y social y docencia universitaria. Ha publicado varios libros, entre ellos Disputas en el CAFTA y Declive de la hegemonía de Estados Unidos.
El panorama se agrava por el fuerte endeudamiento estatal. La deuda pública, que en 2019 era de 19,800 millones de dólares, supera hoy los 33,000 millones, un incremento de más del 60%. Solo la deuda, afirmó Villalona, con los fondos de pensiones, se duplicó de 5,000 a 10,700 millones. El pago de la deuda consume ya el 30% del presupuesto nacional, el doble de lo destinado conjuntamente a salud y educación.
Villalona recordó que en un intento por estabilizar las finanzas, el gobierno firmó un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 1,370 millones de dólares, condicionado a un severo plan de ajuste. Esto incluye recortes en 15 ministerios —solo Defensa vio incrementado su presupuesto— con reducciones de 150 millones de dólares en salud y 108 millones en educación. Además, se registran 8,000 despidos en el sector público, el cierre de 72 escuelas y 50 unidades de salud comunitarias.
El FMI también exigió detener las compras de bitcóin, transparentar el uso de préstamos y aplicar una ley anticorrupción. Sin embargo, la economía sigue mostrando debilidad estructural: un crecimiento de apenas 2.2% en 2023, el más bajo de Centroamérica en casi dos décadas, escasa inversión extranjera y caída en la producción agrícola, lo que obliga al país a importar 70% de sus alimentos, según el economista.
Con una economía contraída, más desempleo y servicios públicos debilitados, El Salvador enfrenta un círculo vicioso: recauda menos de lo esperado, se endeuda más y depende cada vez más de los préstamos externos para sostener su gasto. La migración vuelve a ser la válvula de escape para miles de salvadoreños que no encuentran en su país estabilidad económica ni oportunidades, explicó Villalona.
El agro también se deteriora: la producción de granos básicos cayó y el país depende cada vez más de las importaciones. Hoy, siete de cada 10 alimentos vienen del extranjero. Con una economía estancada, servicios debilitados y menos empleos, miles de salvadoreños buscan en la migración la única salida, declaró el experto en economía César Villalona.



