martes, julio 14, 2020
More
    Inicio Literatura Poesía Fecha de Vencimiento, seis poemas de Gabriel Lerner

    Fecha de Vencimiento, seis poemas de Gabriel Lerner

    Soy como los poemas que escribo
    o los que sueño
    nacido de una minúscula chispa
    en las estrellas
    una mirada fugaz
    un amor enardecido
    acallado por el oleaje
    de un millón de otros amores simultáneos
    el crujido crepitante de otras chispas
    que estallan al  unísono
    entre bancos de arena
    mujeres estancadas
    faros que se apagan cada noche.

    Estoy al volante de un escarabajo
    que se desbarranca cada día
    traga arena
    se mece al azar
    patalea como si riera
    a veces se desboca
    y tengo que manatiarlo
    otras me permite
    y es entonces cuando escribo.

    Y el crítico que me monta flota
    ajeno a mis espaldas de insecto
    me cepilla y yo le cuento lo que veo.

    En el frasco de mis poemas
    hay un expediente
    la fecha de vencimiento dice mañana
    en cualquier momento se detendrán
    boquiabiertos
    acabados exánimes
    porque se agotó el fluido de la energía
    y no les queda más que agua

    y su línea de flotación es ya vaga
    y se desdibuja contra el horizonte
    atormentada porque le falta coherencia
    y en la desolada pérdida de estilo y solidez.

     

    2. Los hombres que soy

    Enternecido por mis propios desvelos
    desventuras
    me doblo
    me vengo obediente
    giro acorde con el firmamento
    que alguna vez fue de cerezos y aguas lilas
    y hoy contiene tus ojos achinados
    por el deseo y el esfuerzo

    y a veces soy un montón de hombres
    o de pensamientos
    que duermen acosados
    se agitan sin aparente causa
    como tallos podridos
    por el eco de la miseria
    bajo la luz de la luna seca y tuerta
    en el estiércol
    en donde sea posible habitar la vida
    o al menos esperarla mientras  todo cambia

    soy un montón de hombres previstos        inocentes
    varones de barro
    seres traslúcidos
    soldados de papel
    que cruzan el pantano
    y que no se manchan
    sus manos resbalan
    no aguantan la pendiente
    tropiezan
    apresuran el paso y aligeran la carga
    porque huyen delante
    de perros famélicos
    y de otros hombres
    solos espantados inútiles sin aliento    insomnes
    vacíos como el viento que los crea.

    Ellos son como yo
    quienquiera que yo haya sido
    si tu versión de turrón y otras mentiras
    o yo ese cuento maravilloso
    que se contaba mi madre
    o la criatura plena
    que se sienta contigo a la mesa
    se duerme a jirones después de amarte
    todos son como el triste consuelo
    que resulta a la larga ser hombre
    tibios blandos cansados
    demasiado pobres como para incurrir
    en los beneficios y conveniencias
    del ser vivo
    eso es inherente a la gente de mi raza
    que tengan
    el blanco del ojo brillante
    la cabeza agachada
    por el peso de la culpa
    el ceño fruncido
    y la mirada definitiva y triste
    en su semblante de cera.

     

    3. El fondo calmo de las trizas

    En el suelo quedan    deshojados
    sin usar mi toga de estudiante,
    mi habilidad de emisario hermano y carne
    la ponencia cancelada
    ante un aula de jazmines
    el reflejo de una barca que partió
    sin llevarme al otro lado
    desde donde se oye
    esa respiración pesada y calma y tiernísima
    de los niños dormidos a pleno sol.

    Queda un remanso allí donde estuve
    cuyas aguas redondas
    no son cristalinas ni puras
    ni siquiera son agua
    sino que crecen desafiantes
    desde un ámbito negro
    que pertenece al recuerdo
    como un trampolín abandonado
    donde nadie salta ni disfruta
    o un trompo que gira solo
    para no olvidarse
    de que existe girando
    sin usar
    como mi medalla herrumbre de soldado
    y en el fondo calmo de las trizas
    un instante de silencio
    hecho añicos en la playa.

     

    4. Las murallas del sopor

    Los hombres como yo
    no se pueden preocupar por la competencia
    no miden su altura ni su elegancia
    ni el tamaño de su miembro
    ni siquiera comparan
    su capacidad para enamorarte
    sino que visten la ropa que para ellos elegiste
    caminan porque van caminando.

    Te aman porque amarte
    es como si respiraran
    tan propio y sobreentendido que asombra
    quieren apuntalar las murallas del sopor.

    Pero no saben correr
    descalzos sobre las rocas
    con sus gélidos pies de sílice
    ni atravesar el wadi volando
    o simplemente saltar los cercos
    seguido por la metralla
    ni llorar de alegría
    Son prolíficos arquitectos prolijos condescendientes amables

    todos creciditos santurrones
    desinflados de jolgorio y borracheras
    de cuando jugaban a jugar
    que eran grandes.

     

    5. Mi toalla de navegante

    Asumiendo que ahora salgo de la deriva
    que ya tengo trabajo y que pago las cuentas
    o compro mi propio alimento
    duermo en la misma cama cada noche
    que ya es mía mi toalla de navegante
    que no he roto aún mi nueva vasija de lodo
    que mi estómago acumula
    una larga semana de ausencias
    que tengo el lomo barrido de cardos frescos
    y esperanzas de unas merecidas
    vacaciones que mi alma pide a gritos
    me preparo para ajustar
    los cinco relojes de mi casa
    vuelvo el tiempo atrás
    en hábil maniobra de serpiente
    chupo semillas al tiempo
    para que dure y se estire
    porque es materia conocida
    fibra y poros y hierbas dulces
    y para vivirte
    gozarte
    practico una incisión de cirujano
    en la costra que me contiene
    y el rocío se condensa entonces
    sobre mi piel cremosa granulada y casi tibia.

    Pero el tiempo no es abierto ni responde
    ni la razón ni la vista responden
    aunque traiga de testigos a este claro
    costillas buenas de padre abnegado
    un canto salvaje de cuando yo era hoguera
    la historia de una espiguita alegre
    en el matorral más alto

    o la internacional manera de hacer justicia.

     

    6. El escarabajo que monto

    Los días transcurren distinto
    y mi cara es más larga que antes
    así de viejo se clausura el castillo
    qué dirán otras nubes cuando me vean
    con sus breves vidrios quebrados en la mano
    surcando un camino sin placer
    que se enrosca y se equivoca
    a partir de mi concepción de fósforo.

    Qué diría mi compañero
    tragado por su cuello
    ahogado en la dulce necedad
    de los que no tomaron prisioneros
    cuando adivine que lo notorio de la infancia
    igual se había perdido
    que él no trascendió
    en la curva del abismo
    y que igual hubiese muerto.

    Hasta aquí la transitoriedad de mi inquilino
    esqueleto de causas
    amuleto del otro
    aquel que me habita y que ya no paga
    aunque ya pasó la fecha de vencimiento.

    Hasta aquí llega el escarabajo que monto
    el que me escribe
    y yo vuelvo a ti
    todavía todavía todavía
    las manos colmadas de miel y de testigos
    mis poemas estancados en la arena
    el intestino volcado en aquel gesto
    desconsolador que aborreces

    o el sexo pegado
    a un deseo verde
    y aún por
    germinar.

    Courtleigh Drive

    Gabriel Lerner
    Gabriel Lernerhttps://hispanicla.com
    Editor en jefe del diario La Opinión en Los Angeles. Fundador y co-editor de HispanicLA. Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California desde 1989. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y anteriormente editor de noticias, también para La Opinión.

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    Publicaciones recientes

    Reclusos: Historia emocional de un confinamiento (Video)

    La experiencia del aislamiento por el Coronavirus de 23 personas en 15 ciudades repartidas por el continente europeo y americano.

    Las escuelas de Los Ángeles seguirán con clases online

    Las presiones del poder político no pueden estar por encima de la evidencia científica que muestra una ciudad con el virus resurgiendo.

    Las 10 mejores ofertas en vehículos poco usados

    Un nuevo estudio realizado por el motor de búsqueda de automóviles iSeeCars.com, nos revela qué automóviles poco usados presentan las mejores ofertas para los consumidores

    Estamos en Facebook y Twitter

    8,501FansMe gusta
    2,450SeguidoresSeguir

    Publicaciones al azar

    Ese poeta que soy yo es un antipoeta, por Oxc Lebrán

    A veces Quisiera ser Ese poeta Al que le vale madre la vida Poder corromper a la poesía, desnudarla, hacerla mía. Practica con Ella en Kama Sutra...

    El beso de Eurídice

    El beso de una mesera ateniense en un café de Barcelona deja un recuerdo lleno de pureza y nostalgia.

    Otra vez hasta la madre

    El dolor de un padre presentado en horario triple A ha logrado derramar un vaso que parecía no tener fondo, y la sociedad vuelve a reaccionar.