La comunidad trans, uno de los grupos más acosados

«Mis amigas trans han sido perseguidas por hombres que les gritan ‘esa mujer es un hombre o un transexual, marica o puto'», dice una joven trans que prefirió no revelar su nombre, por temor o desconfianza.

Cómo mantenerse segura

Agrega que “en ese momento, la mujer trans acosada busca un espacio lleno de gente para mantenerse segura o hace todo lo posible para abandonar el área de peligro”, explica. “Es un acoso constante, pero por miedo o desconfianza, muchas de ellas prefieren no reportar la situación a las autoridades”.

De acuerdo con el último reporte Stop The Hate o Deten al odio, en el condado de Los Ángeles, 41 personas fueron asesinadas en 2021 por individuos que no toleraban la identidad de género.

El mismo estudio detalla que otras 10 mujeres fueron asesinadas por individuos misóginos. Además, se subraya que el nivel de violencia utilizado en ambos delitos fue exageradamente alto, 93 por ciento.

Las 41 víctimas mortales casi alcanza las 42 muertes que fueron registradas en el 2019, año que se tiene registrado con el más alto número de víctimas de este grupo.

Esta joven trans de unos 27 años que accedió a hablar con HispanicLA en los alrededores del centro de Los Ángeles, expresó que esos números encontrados en el informe no le asombran; es más, casi le sorprende que no sean más altos.

“Como mencioné, la mayoría de las experiencias por los que pasamos yo, mis amigas y muchas conocidas en la comunidad trans, generalmente comienzan con comentarios misóginos y sexistas que se mezclan con algún tipo de comentarios de odio a la comunidad queer”, expresa la joven.

El uso de ‘queer’

La palabra queer es un término genérico que representa a las personas que no son heterosexuales o cisgénero. Originalmente el significando es ‘extraño’ o ‘peculiar’, pero la palabra queer llegó a usarse de forma peyorativa contra aquellos con deseos o relaciones con personas del mismo sexo a fines del siglo XIX. Actualmente la palabra es más común y no tiene el peso negativo que anteriormente tenía.

La joven agrega que ella nació con el cuerpo de hombre, pero recién cuando llegó a la universidad pudo armarse de valor y enfrentar su realidad tanto en su hogar como en la escuela e identificarse como una persona no binaria.

Agrega que no ha sido nada fácil ya que, por momentos, en el pasado sintió las ganas de quitarse la vida ante el rechazo e incomprensión de la gente, en ocasiones, hasta de su propia familia.

Ella explica que desafortunadamente se estigmatiza a las personas en todos lados por su apariencia, afectando a este grupo en muchos aspectos, inclusive para encontrar trabajo, para utilizar los baños públicos o por el simple hecho de que una persona que no nació mujer se vea femenina.

“El punto es que las mujeres trans somos el blanco de las personas sin importar su género”, explica. “Nuestra presencia hace que las mujeres teman por su seguridad y que los hombres se sientan inseguros, simplemente por ser nosotras mismas”.

Agrega que desafortunadamente ha escuchado que la mayoría de las malas experiencias pasan más en la ciudad, así que para prevenir que las situaciones odio escalen a delitos mayores, ella solo asiste a lugares y espacios donde la comunidad transgénero es bienvenida.

El estudio también señala que la mayoría de los delitos cometidos contra la comunidad trans suceden en lugares residenciales, un 37 por ciento; en lugares públicos, un 29 por ciento; y en los lugares de trabajo, un 17 por ciento.

Entre las víctimas, los latinos siguen siendo el grupo más grande. En este informe se encontró que el 51 por ciento de las víctimas identificadas fueron latinas, seguido de un 31 por ciento blancas y el 18 por ciento afroamericanas.

Uno de los delitos documentados en el estudio fue el que sucedió en North Hills el 29 de agosto del 2021, cuando una mujer trans latina fue acosada por otro latino que ya la había molestado antes. La joven caminaba rápido a su hogar, mientras el sospechoso gritaba:

“¡Te quiero, maldito maricón!» «¡No eres una mujer, eres un hombre!”

El sospechoso le dio un puñetazo en un costado de la cabeza. La víctima cayó afectada y sintió que el individuo le dio tres golpes más en la cabeza.

Un aspecto sobresaliente en el informe es que el 93 por ciento de este tipo de delitos de odio es cometido por hombres. La mayoría de ellos no conocían a la víctima, aunque también hubo casos donde las víctimas fueron agredidos por vecinos, compañeros de clase y pandilleros.

No se reporta el delito

La joven trans con la que HispanicLA platicó, recalcó la falta de denuncia de la comunidad trans a las autoridades; desafortunadamente, subrayó, cuando el reporte llega a las autoridades es porque hubo mucha violencia.

Las autoridades de Los Ángeles han mencionado una y otra vez que no todos los delitos de odio se reportan, en muchas ocasiones, porque las ofensas verbales no se consideran como tal. No obstante, muchos de esos comentarios pueden tener cargas pesadas de discriminación y odio.

Para contrarrestar el incremento de delitos de odio en los últimos años, el condado estableció la primera línea directa para reportar incidentes y crímenes de odio (211); y ya existe una red de agencias comunitarias que brindan servicios de respuesta rápida, apoyo, sanación, defensa y prevención del odio.

Para más información visite el portal L.A. vs Hate o hrc.lacounty.gov.


Este artículo fue apoyado en su totalidad, o en parte, por fondos proporcionados por el Estado de California y administrados por la Biblioteca del Estado de California.

Perfil del autor

Agustín Durán es un inmigrante que ha ejercido el periodismo en diferentes medios de Los Ángeles por 23 años y actualmente es editor de Metro de La Opinión. Es graduado de Ciencias de Comunicación en Ciudad de México y tiene una maestría en Comunicación Masiva de la universidad de Northridge. Es padre, esposo y es tan escéptico que no le cree ni a su madre cuando le dice ´te quiero´, se lo tiene que probar.

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