La disrupción en los tiempos de Trump
El presidente estadounidense ha roto la dinámica migratoria y la brutalidad policial deja víctimas civiles en medio de la impunidad total
Hablo con mis amigos israelíes y les parece que Trump ha hecho mucho por Israel. Mis amigos españoles están molestos con Trump y en Estados Unidos están entre espantados y furiosos.
Cada quién habla de cómo le fue en la feria
Algunos sostienen que no todo lo que ha hecho Trump es negativo. Que inclusive la política de aranceles se justifica en cierta medida, para reducir el déficit comercial, aunque bien visto, una buena parte de ese déficit, se debe a las empresas estadounidenses que se mudaron para aprovechar bajos salarios, pocas regulaciones ambientales, muchas facilidades locales que van desde impuestos pocos o nulos, energía y agua baratos y hasta terrenos regalados y así exportan hacia Estados Unidos.
Véase el ejemplo de Tesla en Nuevo León, que por fortuna para Monterrey no sucedió.
El paquete de incentivos para esa planta está valorado en aproximadamente $153 millones de USD. Una parte significativa de ese paquete financiero se destina a la «habilitación» del sitio. El estado financia las obras públicas necesarias para que la fábrica sea viable. Construcción de nuevas carreteras, puentes, ampliación de autopistas (específicamente cuatro vías principales) para gestionar la logística y el flujo de miles de empleados. Provisiones para nuevas rutas de transporte público y un posible enlace ferroviario para conectar la planta con la red logística regional.
Ampliación de las redes de agua potable y tratada: dada la situación hídrica de Nuevo León, el estado invierte en plantas de tratamiento para asegurar que Tesla utilice agua reciclada en sus procesos.
El principal mecanismo fiscal utilizado por el estado es la reducción del Impuesto Sobre Nómina (ISN). Para fomentar la contratación local, el estado otorgó una exención parcial o reducción del impuesto estatal sobre la nómina (que es del 3%).
Además, apoyo para programas de formación con el fin de especializar a la fuerza laboral local en electromovilidad y manufactura avanzada.
Los vehículos y piezas producidos en Monterrey califican para entrar sin aranceles a Estados Unidos y Canadá, siempre que cumplan con los requisitos de contenido regional. Bajo la Ley de Reducción de Inflación (IRA) de EE.UU., los vehículos fabricados en México pueden calificar para el crédito fiscal federal de $7,500 USD, ya que México es un socio de libre comercio. Esto actúa como un incentivo financiero «indirecto» masivo.
Las políticas migratorias y el nuevo orden geopolítico
Los aranceles son sin duda un disruptor para las cadenas de producción y una alteración económica, agravado por la forma caprichosa de su aplicación y que se mueve más como castigo que por buscar una lógica económica. Por ejemplo, el anuncio de Trump de que aplicará aranceles de 100% contra Canadá por firmar un acuerdo comercial con China.
Trump ha roto con la dinámica migratoria y ha lanzado operativos militarizados contra comunidades de migrantes o ciudades que son santuario para los migrantes, coincidentemente son gobernadas por demócratas, con lo que trata de crear una imagen de desorden e ilegalidad en esos espacios. Pero aumentan las víctimas civiles y se demuestra la brutalidad “policíaca,” porque esos cuerpos están formados por ex militares, cuya cultura es salir a aplastar al enemigo a toda costa, y así, para ellos quienes protegen migrantes son enemigos y todo se vale: impunidad total.
La geopolítica de Trump también es disruptora porque el criterio politico, militar y, estratégico, se presenta con estricta ventaja para Estados Unidos, independientemente de sus aliados. El caso Groenlandia y las tensiones que causó en Davos, es un ejemplo brutal. Ahora Europa y Canadá levantaron la voz y se opusieron al manejo de la junta de paz para Gaza. Entre líneas leo, que si Trump quiere que se haga su voluntad, entonces que lo haga solo, lo que de paso impactará la guerra en Ucrania.
Jugando con la correcta opinión de Carney, el premier de Canadá, hay países que no están en el menú, y que están sobre la mesa, como México, que están desconcertados y no saben actuar. Es indudable que sueltos y bilateralmente, tienen pocas posibilidades de triunfo. Se debe pensar en forma colectiva para aprovechar la disrupción que abre opciones, caminos, alternativas y ventajas; podría crear otra mesa.
Hay un llamado para crear la Unión Iberoamericana, que llega en un momento apropiado, para buscar iniciativas de asociación, especialmente para los que reciben migajas de las mesas.
Esta noción debe penetrar en la conciencia de dos factores centrales: el capital y la política. Una unión de ese tipo sin la asistencia de los empresarios tiene pocas oportunidades de éxito, y su comportamiento histórico ha sido el contrario. Se requiere la concurrencia de la política, para formalizar marcos de acción y relaciones continentales. Aunque los liderazgos actuales son poco imaginativos, piensan convencionalmente y carecen de audacia.
Caminamos contra la corriente para construir un mejor futuro, lo que debe ser un acicate para llevarnos a invertir más energía e imaginación.



