Las armas y el terror

Basta solo un minuto para perder el aliento. Yo he dejado de respirar casi siempre de amor y emoción, pero hace poco lo hice por miedo. Las armas, el terror que  siento y del que aún no me recupero.

Una realidad de Estados Unidos

Hace unos días estaba cenando con mi familia en un restaurante de Phoenix cuando me enfrenté con la realidad a la que la mayoría en Estados Unidos teme: un hombre armado y violento en un centro comercial lleno de gente. Lo que empezó como una discusión se convirtió en trifulca; unos dicen que disparó; otros no están seguros. Solo sé que el trauma social que vivimos tras tanta tragedia a causa de las armas y el terror que nos cobra factura.

No vi el pleito ni al agresor. Solo vi una estampida humana con rostros desfigurados por el miedo. Los gritos eran como alaridos. Apenas distinguí que exclamaban arma y balazos en inglés. La imagen que aún le da vueltas a mi cabeza es la de un hombre corriendo despavorido, aventando sillas y mesas en busca de una salida, detrás de él decenas más amontonadas en una cocina convertida en un resguardo.

Lo dejamos todo y corrimos al baño. Atranqué la puerta con un bote de basura y nos escondimos en el último de los sanitarios, abrazados, respirando fuerte y entrecortado. Se oían aún gritos y desesperación. Mis hijos preguntaban qué pasaba, pero lo hacían quedito y con calma, una que no les había visto antes. Están entrenados para estos casos. Permanecen con la cabeza fría, listos para escuchar. Yo, que tiendo a paralizarme en situaciones de riesgo, mantuve la mente clara, quizá gracias a los entrenamientos en zonas de conflicto que he recibido como periodista.

¿Es sólo un incidente?

Pasaron unos 10 minutos, tal vez más, y empezó el silencio… ¡ah!, ese traicionero que puede cargar la peor de las noticias o el alivio más poderoso. El “incidente” no pasó a mayores, pero nosotros no lo sabíamos. Cuando la policía abrió con fuerza la puerta del baño, yo contuve el aliento; hasta aquí, pensé. Vi el uniforme de fuerzas especiales y solté cuerpo en lágrimas.

Las armas y el terror

Uno nunca sabe cuántos traumas propios y ajenos carga hasta que explotan. Mis demonios salieron todos en ese instante que me quedé sin aliento. Vi el instinto de supervivencia agonizar en el rostro de quienes saben que es cuestión de segundos para que llegue lo inevitable. Vi lo que he reportado tanto; pero lo vi cerquita, por primera vez. Y tuve mucho miedo.

A los pocos días volví al centro comercial con mis hijos. Fuimos al cine. Yo sentí escalofríos. Busqué con desesperación las salidas de emergencia y escogí los asientos que, según yo, más alejados estarían de un agresor armado. Recordé el tiroteo de Aurora en el estreno de “Batman”; luego en mi mente me fui a Uvalde, Búfalo, Orlando, El Paso, Tucson, La Mora y otros tantos más que me ha tocado cubrir de cerca y de lejos. Pensé que, a pesar de haber visto tanto, nunca había sentido miedo; hoy pienso que quizá por eso, lo tengo.

las armas y el terror
El 13 de febrero del año 2007, un centro comercial de Salt Lake City, Utah, se convirtió en una galería de disparos. El saldo fueron 5 muertos. A más de 15 años, el terror no cesa.

Uno no sabe hasta dónde llega. En ese momento sentí que tenía las cuentas hechas con la vida y me podría ir en paz. Pero luego los vi a ellos, a los que amo más que a mí y todo lo que pueda describir con palabras, y sentí pavor. Sí, acá de este lado, también nos secuestra el miedo.

Perfil del autor

Maritza Lizeth Félix es una periodista, productora y escritora independiente en Arizona. Nació en Magdalena de Kino, Sonora, México. La frontera ha sido su hogar y su inspiración por más de 15 años.
Su trabajo ha sido publicado en importantes periódicos de Estados Unidos, México y otros lugares del mundo, así como en las principales cadenas de televisión de habla hispana Univisión y Telemundo. Actualmente trabaja de manera independiente para la Organización Editorial Mexicana, Channel 4, Proyecto Puente, Uniradio Noticias, Telemax y Prensa Arizona. Fue reportera en el documental “Misterios de la Fe”, de Discovery Channel y fungió como productora del documental de la frontera de Estados Unidos y México para la serie televisiva “The Wall”, un trabajo investigativo mundial realizado por Rondo Media, del Reino Unido. También ha sido productora de proyectos especiales como coberturas políticas, electorales y de inmigración para Al
Jazeera y fue la productora de investigación en el galardonado reportaje “Risking It All For America – Riding The Train Of Death”, de Channel 4 en Inglaterra.
En 2011 fue nombrada por Chicanos Por La Causa como una de los “40 Líderes Hispanos menores de 40 años” en reconocimiento a su trabajo periodístico e influencia en el estado. Félix ha ganado cinco premios Emmy y fue la primera ganadora del premio a la “Mejor Crónica Escrita en Estados Unidos”, de Nuevas Plumas. También ha recibido múltiples galardones del Arizona Press Club por sus reportajes. En 2012 y 2013, la revista Phoenix New Times la nombró como la “Mejor Periodista de Habla Hispana” en Arizona.
Maritza está felizmente casada y es mamá de unos mellizos curiosos que retan y alimentan su imaginación todos los días y llenan su vida de alegría, amor y carcajadas.

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