Los niños deben vacunarse aunque muchos padres se opongan

El 18 de junio la Administración de Alimentos y Medicinas (FDA) autorizó vacunar a niños de todas las edades contra el COVID-19. En buena hora, porque el número de contagios y hospitalizaciones – aunque no el de muertes – ha subido exponencialmente a raíz de la expansión de la variante BA.5. Vacunar a la población es la mejor manera para reducir esa expansión. 

Sin embargo muchos – demasiados – padres se niegan a vacunar a sus hijos, asumiendo así un riesgo de que enfermen, contagien a otros en la familia e incluso arriesguen la vida. 

Según un nuevo sondeo nacional de Kaiser Family Foundation, el 43% de los padres de niños de 6 meses a 4 años se niegan a suministrar la vacuna. Un 27% adicional está indeciso. 

Cuando se trata de padres de filiación republicana la oposición sube de 43% a 67%.

Entre padres de hijos ya mayores, de 5 a 11 años y 12 a 18 los porcentajes de rechazo, aunque menores, involucran a la tercera parte de esa población. 

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En consecuencia el número de niños vacunados sube muy lentamente. Solo 18% la recibieron, y para los más pequeños, si son republicanos, sólo el 3%. 

Lamentablemente, estos padres prefieren que sus hijos contraigan el coronavirus  a que se den la vacuna. Ignoran no solamente el riesgo de enfermar hoy sino los daños que el COVID causa a largo plazo. 

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¿Por qué no proteger a los niños?

Dicen que la vacuna es muy nueva, que no existen pruebas de su eficacia, que los efectos secundarios son devastadores, que no es segura, que su hijo no la necesita, que el COVID no les preocupa. 

Incluso aducen que la vacuna no previene sino que causa el Covid. 

Es un grave error, que puede costar vidas. 

Es necesario recalcar una vez más: la vacuna salva vidas y permite seguir con el tren de vida normal. Es la mejor manera de proteger a los niños. 

La situación plantea graves disyuntivas. Naturalmente, la sociedad confía en que los padres quieran lo mejor para sus hijos y que harán todo lo que esté a su alcance para protegerlos. Pero la desinformación, prejuicios contra la ciencia, las teorías conspirativas y la incitación contra el gobierno han contribuido a un cuadro en el que sin quererlo, muchos padres desprotegen a sus hijos. 

Nuestra comunidad y la vacunación

La negativa a vacunar a los hijos también es frecuente en las familias latinas. 

Un 45% de los padres hispanos dicen que les preocupa que no puedan vacunar a su hijo en un lugar en el que confían. Una proporción similar teme que sus hijos sean vacunados contra su voluntad. A un tercio de ellos les preocupa que les pidan pagar por la vacuna. 

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Los latinos continúan experimentando barreras para el acceso a la vacunación, incluyendo información errónea, confusa, o no traducida; preocupaciones por su estatus migratorio y temor a perder su empleo si se ausentan para la vacunación. 

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El alcalde de la ciudad de Nueva York, Eric Adams
recorre un sitio de vacunación contra el COVID-19 que atiende a niños de seis meses a cinco años en Times Square. Miércoles 22 de junio de 2022. Michael Appleton/Oficina de Fotografía de la Alcaldía.

Los gobiernos deben organizarse mejor de lo que han hecho hasta ahora para que más padres latinos lleven a sus niños a vacunarse. Cuatro de cada diez no encuentran información suficiente sobre dónde vacunar. 

Es urgente entonces organizarse para que quienes gozan de su confianza informen a las familias de la comunidad: pediatras y otros doctores y enfermeras, líderes comunitarios y dirigentes electos, maestros de escuela, sacerdotes y los medios de comunicación hispanos. 

Perfil del autor

Fundador y co-editor de HispanicLA. Editor en jefe del diario La Opinión en Los Ángeles hasta enero de 2021.
Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y editor de noticias, también para La Opinión. Anteriormente, corresponsal de radio. Tiene tres hijos adultos que son, dice, "la luz de mi vida".

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