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Por los ‘Tennessee Three’

Al expulsarlos por protestar, los convirtieron en un símbolo de la resistencia contra el ataque frontal, implacable e incesante contra la democracia que traman los republicanos

El 6 de abril, la Legislatura de Tennessee  expulsó de su seno a dos de sus miembros. Una tercera representante sobrevivió la votación por un solo voto. Los tres son demócratas. Los republicanos tienen allí una “súper mayoría” de dos tercios.

Los expulsados, Justin Pearson y Justin Jones son jóvenes afroamericanos y la legisladora así “indultada”, Gloria Johnson, es blanca. 

Anteriormente se les había prohibido el acceso al recinto y retirado sus asignaciones de comité. 

Fue la cuarta vez que un parlamentario elegido democráticamente por los ciudadanos de su distrito es expulsado en Tennessee desde la Guerra Civil. 

Los otros tres casos fueron por votar contra la ciudadanía para esclavos libertos en 1866, luego por soborno y finalmente por mala conducta sexual. 

¿Cuál fue el delito de los ahora llamados los Tres de Tennessee, The Tennessee Three? 

Expresar su opinión con firmeza y aplomo. 

Manifestarse dentro del recinto en Nashville contra la violencia armada y por un cambio en las regulaciones de tenencia de armas a manos del público. Clamar “Sin acción no habrá paz”.

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Días antes,  un sujeto con armas compradas legalmente había asesinado a tres niños y tres adultos en una escuela. Luego, mil alumnos de secundaria protestaron en el recinto de la Legislatura. Pidieron literalmente por sus vidas. Los invitaron los Tres de Tennessee.

Para los autores de esta medida, sin precedentes en todo el país, los legisladores castigados alteraron el orden y violaron las reglas de procedimiento y “decoro”. Pero su castigo no guarda ninguna relación con su supuesta falta. 

De la misma manera es sin precedentes la ola de violencia armada que hace de las escuelas un campo de exterminio. Y la insistencia de un partido que parece haber perdido los cabales en facilitar aún más el acceso a las armas para cualquiera cada vez que se repiten estas carnicerías.

Los promotores de la expulsión no esperaban la reacción pública. Pearson y Jones ahora adquirieron fama y apoyo nacional e internacional. Al expulsarlos por protestar, los convirtieron en lo que son: un símbolo de la resistencia contra el ataque frontal, implacable e incesante contra la democracia que traman los republicanos, estado por estado. 

Afortunadamente los concejos municipales y juntas condales de las áreas que enviaron a los expulsados a la Legislatura se reunieron para elegir sustitutos que ejerzan hasta las elecciones especiales convocadas para reemplazarlos. Unánimemente, decidieron que esos sustitutos serían los mismos expulsados, por lo que los legisladores ahora vuelven al recinto victoriosos, en andas y seguros de ser reelectos.

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Justin Pearson y Justin Jones seguirán luchando por los intereses de la comunidad y contra la demencia armada, alimentada por la industria de las armas de fuego. En el estrado y en la calle.

Este escándalo debe, una vez más, alertarnos del peligro que la ofensiva antidemocrática republicana constituye para nuestro país, y de la necesidad de unirnos para prevenir los regímenes autoritarios. 

 

Perfil del autor

Fundador y co-editor de HispanicLA. Editor en jefe del diario La Opinión en Los Ángeles hasta enero de 2021 y su actual Editor Emérito.
Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y editor de noticias, también para La Opinión. Anteriormente, corresponsal de radio.
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Founder and co-editor of HispanicLA. Editor-in-chief of the newspaper La Opinión in Los Angeles until January 2021 and Editor Emeritus since then.
Born in Buenos Aires, Argentina, lived in Israel and resides in Los Angeles, California. Journalist, blogger, poet, novelist and short story writer. He was editorial director of Huffington Post Voces between 2011 and 2014 and news editor, also for La Opinión. Previously, he was a radio correspondent.

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