Redefinir la frontera: la identidad migrante

Les quiero pedir que cierren los ojos por un instante. Quiero que piensen en la frontera. ¿Qué ven? ¿A qué huele? ¿A qué suena? ¿Qué les hace sentir? ¿A cuál frontera se fueron en su mente o sus recuerdos?

La identidad de nuestras geografías

Cuando pienso en la frontera, me voy a casa. A la mente se me vienen los saguaros floreciendo y el olor de tacos de carne asada, los perros ladrando, los autos que hacen cola para cruzar de un lado a otro, pienso en mi infancia y mi madurez, en la compra de mi vestido de novia y el nacimiento de mis cuates. Para mí, la frontera es amor, familia, sudor, calor intenso, música a todo volumen, contrastes, muchas sombras, sí, pero también tanta luz; es ruidos y muchos silencios. Yo soy fronteriza.

Pero ¿qué es la frontera? ¿Quién nos la cuenta? ¿Quién la vive? ¿A quién le duele? ¿De quién es? ¿Quién migra y qué nos migra?

Cuando me presento me identifico como mexicana, latina y migrante, tres palabras que son un puente a mi identidad.

Cuando acepté mi fronteridad, me reconocí, me descubrí y me encontré.

Nuestra identidad migrante
«Encuentro» en la región fronteriza de Arizona ya lo largo del muro fronterizo de Nogales tanto en Estados Unidos como en México. Organizado por School of the Americas Watch (SOA Watch).

Me crié con el privilegio de cruzar fronteras de ida y vuelta. Veía a Estados Unidos siempre como un lugar de paso, como un destino temporal, por días y horas, antes de volver a casa. Hasta que migré. Llegué en 2006 con el ímpetu que da el amor y la ignorancia de los muchos privilegios que me acompañaron en este camino. Cambié mi visa de turista por una de esposa y después a una de trabajo. Recorrí el sistema migratorio y sus múltiples visas de empleo y descubrí que a veces la lucha por la legalidad es también una forma de esclavitud moderna.

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Validar nuestras vidas y nuestros aportes

Por años trabajé sin parar, para probarle a Estados Unidos que me estaba ganando mi sitio. Me dediqué a probar que valía la pena, a otros y a mí misma. Tuve que justificar ser y estar en una nación que sentía siempre ajena, prestada, en donde me convertía a ratos en impostora. Y en un sistema migratorio obsoleto y enmarañado, donde se tiende a premiar el sufrimiento, me gané la medalla de mi libertad.

Ahora soy residente permanente y sigo siendo migrante. También soy frontera, pero de puentes, no de muros. Ahora sé que pertenezco, que soy de aquí y de allá.

Nuestra identidad migrante

Con esa conciencia de ser y estar, de migrar, te cuento la frontera… mi frontera. Te la cuento porque la vivo, aunque a veces -confieso- la maldigo y otras las romantizo. No es solo un espacio geográfico ni un muro, es todo lo que se cuela con el viento. Y yo también soy viento. ¿Cuál es tu frontera? ¿Qué cuenta tu viento?

Perfil del autor

Maritza Lizeth Félix es una periodista, productora y escritora independiente en Arizona. Nació en Magdalena de Kino, Sonora, México. La frontera ha sido su hogar y su inspiración por más de 15 años.
Su trabajo ha sido publicado en importantes periódicos de Estados Unidos, México y otros lugares del mundo, así como en las principales cadenas de televisión de habla hispana Univisión y Telemundo. Actualmente trabaja de manera independiente para la Organización Editorial Mexicana, Channel 4, Proyecto Puente, Uniradio Noticias, Telemax y Prensa Arizona. Fue reportera en el documental “Misterios de la Fe”, de Discovery Channel y fungió como productora del documental de la frontera de Estados Unidos y México para la serie televisiva “The Wall”, un trabajo investigativo mundial realizado por Rondo Media, del Reino Unido. También ha sido productora de proyectos especiales como coberturas políticas, electorales y de inmigración para Al
Jazeera y fue la productora de investigación en el galardonado reportaje “Risking It All For America – Riding The Train Of Death”, de Channel 4 en Inglaterra.
En 2011 fue nombrada por Chicanos Por La Causa como una de los “40 Líderes Hispanos menores de 40 años” en reconocimiento a su trabajo periodístico e influencia en el estado. Félix ha ganado cinco premios Emmy y fue la primera ganadora del premio a la “Mejor Crónica Escrita en Estados Unidos”, de Nuevas Plumas. También ha recibido múltiples galardones del Arizona Press Club por sus reportajes. En 2012 y 2013, la revista Phoenix New Times la nombró como la “Mejor Periodista de Habla Hispana” en Arizona.
Maritza está felizmente casada y es mamá de unos mellizos curiosos que retan y alimentan su imaginación todos los días y llenan su vida de alegría, amor y carcajadas.

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