Organizaciones latinas, Anheuser Busch, WalMart, Coca-Cola

Sobre los hombros de gigantes

El Fondo Mexicoamericano para la Defensa Legal y la Educación (MALDEF), fundado en San Antonio, Texas, ha estado desde 1968 en el frente de las luchas legales por los derechos de los hispanos en Estados Unidos. Fácil saberlo: una rápida inspección en los sitios de internet de los más furibundos adversarios de los inmigrantes y los latinos arroja que su nombre es uno de los más odiados.

Algo bueno, entonces, están haciendo.

La semana pasada MALDEF tuvo su cena de 35 gala anual en el hotel Bonaventure de esta ciudad. Alrededor de mil personas –mi propio cálculo- llenaron la espaciosa sala: gran parte de la plana mayor del liderazgo latino en California. Ahí, la supervisora Gloria Molina; aquí el alcalde de Los Angeles Antonio Villaraigosa; en el medio, Kevin de León, quien encabeza el comité de apropiaciones de la Asamblea estatal. Y junto con ellos, la crema y nata de las corporaciones nacionales, algunas de las empresas más grandes del mundo. Y un nutrido grupo de activistas del presente y el pasado.

Como es de rigor en este tipo de eventos, políticos, pensadores progresistas y liberales y ejecutivos de grandes corporaciones que donan – libres de impuesto – parte de sus ganancias para el funcionamientos de estas organizaciones, se mezclan con entusiasmo y a viva voz, con trajes negros y atuendos brillantes, sonrisas rozagantes y la ayuda de vino y canapés de pollo.

En una simbiosis perfecta, premian a los ya reconocidos. Al mismo tiempo hacen justicia con alguna causa y mejoran aún más su imagen.

Esta vez, la atracción para muchos de los medios fue la entrega de un premio en reconocimiento a la labor comunitaria de la actriz Eva Longoria-Parker, quien explicó por qué le gustaba tanto ser filántropa, mientras un vídeo mostraba escenas gigantes de ella abrazaba con algunos de los infelices del mundo a quienes su organización socorría.  Un documental de Longoria revela a los niños latinos que trabajan en los campos.

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Longoria-Parker, escribió el presidente de MALDEF, Thomas Sáenz, “usó su talento y fama para apoyar a familias latinas en todo el país”.

Antes, una señora recibió, en nombre de Anheuser Busch, un premio por su generosidad con las causas latinas. En total, dice la presentadora Giselle Fernández con mucho énfasis, la empresa cervecera donó a lo largo de los años 58 millones de dólares. La alianza de la compañía con MALDEF data de muchos años, y su ayuda es una de las principales fuentes del presupuesto de esta institución.

Es tan interesante como cambian los tiempos. En noviembre de 1957, la NAACP inició un boycott de los 350,000 negros en Los Angeles contra Anheuser-Bush porque la empresa se negaba a emplear a afroamericanos como conductores de sus camiones, operarios en sus plantas o secretarios y secretarias en sus oficinas.

Y aquí está el dato: aunque los afroamericanos eran el 8.5% de la población general de la ciudad, representaban el 18% de los clientes de la cerveza. Buen negocio.

Para los latinos, como se sabe, la figura es mucho mayor así como mayor es la exposición a la poderosa propaganda del alcohol. E innumerables estudios (hallé 10 solamente en el portal http://www.prev.org del Prevention Research Center en Berkeley, California) hablan de la influencia de la propaganda sobre la tasa de alcoholismo de los menores.

La cerveza reina entre todas las formas de transfusión etílica. Un estudio de noviembre pasado publicado por el National Latino Addiction Treatment Community Network explica que entre los hispanos que beben cerveza, ésta constituye entre el 52% y el 72% de su consumo.

Ahora bien: las tres principales causas de muerte entre nuestros adolescentes son: accidentes automovilísticos, homicidios y suicidios. Y en todos ellos se puede hallar de alguna manera u otra,  al alcohol.

Como dato anecdótico, un sitio reconocidamente mantenido por la industria cervezera está repleto de gráficos, diagramas y datos interesantes, como por ejemplo: “El 87% de los jóvenes de 12 a 17 años no bebe”. ¡Ja, ja ja! ¡Lo que se llama manipulación de la información! Primero, alguien de 12 años no es un joven, es un niño. Lo sé, porque tuve cuatro que pasaron por eso. A los 16-17, son adolescentes. En fin. Pero la contraparte de esto que pretendía ser contraparte es que ¡el 17% de los niños de 12 a 17 bebe alcohol! ¡Y a la industria cervezera, a través de ese excelentemente mantenido sitio, le parece poco!

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¿Es contradictorio entonces que una fabricante de cerveza, un vehículo del alcoholismo que diezma y destruya infinidad de familias hispanas, sea premiada por un grupo de litigios en pro de la misma comunidad? Depende a quién se pregunte. O quien haga el balance entre la ayuda y el daño. Anheuser por su parte, es verdad, es muy criticada por oponentes de los inmigrantes por la ayuda monetaria que provee.

Poco antes, un joven y enérgico representante de WalMart, también merecedor de honores por los anfitriones, decía que estaba allí representando al gigante de ventas “y a su millón y medio de asociados”, eufemismo que WalMart confiere a empleados que ganan salarios bajísimos (en promedio nacional alrededor de $10 la hora; California, casi $11, según datos de Payscale, un consorcio con sede en Seattle, Washington que afirma tener la base de datos más grande del mundo para comparar ingresos).

Entre vino y bocaditos, mil personas aplaudieron.

En un folleto, se reconoció también a McDonald’s, co-presidente de la cena.

Fue premiado el profesor Rudy Acuña, adalid de los estudios chicanos y del orgullo de la raza, por la labor de su vida. Otro premio lo recibió Anthony Solana Jr., quien promueve el éxito de estudiantes de derecho hispanos y negros.  Más aplausos, plenamente justificados.

Pero nada se comparó al reconocimiento deparado a Dolores Huerta, enérgica, relevante como siempre a sus 79 años. Huerta, legendaria líder de los trabajadores del campo junto con César Chávez, fue larga y emotivamente ovacionada.

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En el podio hizo lo que quiso: olvidó algunos nombres, dejó de leer del teleprompter y luego animó a los presentes a dar “que viva” a los homenajeados.

¿Por qué? ¿Qué nos movió a ser sus efusivos admiradores?

Quien lo explicó bien fue el alcalde Antonio Villaraigosa.

Sí, estoy parafraseando al alcalde, son muy lindos estos trajes de ustedes y sus bebidas y éxitos. Pero ninguno de nosotros, dijo, hubiésemos estado aquí de no ser porque nos montamos en los hombros de gigantes como Huerta y Chávez.

Villaraigosa recordó llegar a UCLA en 1972; venía del colegio comunitario del Este de Los Angeles. Entró gracias a las leyes de Acción Afirmativa posteriormente anuladas por el votante de California, y que favorecían el ingreso de hispanos y afroamericanos a la educación superior.

“Yo no estaba allí pensando qué inteligente que soy por haber ingresado, sino que lo había logrado gracias a aquellos que lucharon por esas leyes”, es decir, por integrar a los latinos a la sociedad estadounidense, con sus derechos y  reponsabilidades.

Desde los años de Dolores Huerta y César Chávez cuando lideraban a miles de trabajadores en busca de mejorar sus míseras condiciones, inspirando a otros tantos activistas en todo el país; desde que los grupos estudiantiles chicanos – hasta Mecha, mencionó Rudy Acuña – buscaron el camino del orgullo, una parte de los latinos ha llegado a puerto seguro. Están en el gobierno, los tribunales, los negocios, Hollywood y Beverly Hills.

Con mucha satisfacción.

Pero saben, o deberían saber que sus logros no valdrán de mucho ni por mucho tiempo si no se preocupan por los centenares de miles de latinos en LA en situaciones de desocupación, cesantía, pobreza, discriminación y acosopor parte de las autoridades. Para que también ellos se suban, a su vez a sus hombros y normalicen su propia situación.

Porque para eso están los que ya llegaron.

Gabriel Lerner
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Editor en jefe del diario La Opinión en Los Angeles. Fundador y co-editor de HispanicLA. Nació en Buenos Aires, Argentina, vivió en Israel y reside en Los Ángeles, California desde 1989. Es periodista, bloguero, poeta, novelista y cuentista. Fue director editorial de Huffington Post Voces entre 2011 y 2014 y anteriormente editor de noticias, también para La Opinión.