Trump y la Biblia: El asesinato de George Floyd

El presidente de Estados Unidos Donald Trump se tomó una foto con una Biblia frente a la Iglesia Episcopal de St. John ubicada al cruzar la calle de la Casa Blanca. La foto ha dado la vuelta al mundo, y ha creado una serie de reacciones de parte de líderes religiosos.

Hay muchos indignados y señalan una estrategia publicitaria y oportunista frente a la tragedia del asesinato de George Floyd, un hombre afroamericano de 46 años de edad, que fue asfixiado por el oficial de policía Derek Chauvin quien presionó su rodilla en el cuello de Floyd por 8 minutos y 46 segundos, mientras aquel estaba esposado y tendido en el suelo sin poder defenderse, ante la mirada complaciente de otros policías. Los hechos ocurrieron en Minneapolis, este pasado 25 de Mayo, lo que ha generado protestas pacificas y violentas en muchas ciudades de Estados Unidos.

Si bien es cierto que una foto solo registra un momento específico y no nos indica lo ocurrido antes o después del momento en que se tomó , muchos han cuestionado las motivaciones anteriores y las acciones posteriores del presidente Trump, quien al parecer escogió la iglesia San Juan por la cercanía a la Casa Blanca y adonde se pudo dirigir caminando, como si la situación fuera uno de esos reality shows en los que estaba acostumbrado a participar antes de ser elegido presidente.

Mi amiga la Rev. Marissa Galván, pastora de la Iglesia Presbiteriana de Beechmont en Louisville KY, reflexionó en la ironía de la iglesia que selecciono Trump, ya que la iglesia episcopal es una de las denominaciones mas progresistas de los Estados Unidos y que en la entrada de la iglesia San Juan hay un letrero que indica que los cultos son en línea, es decir para esa congregación reunirse en persona en medio del COVID-19 no es esencial.

Por otra parte, continúa la pastora Galván indicando que el letrero da la bienvenida a la Iglesia a todas las personas sin importar el color de piel, identidad sexual, estatus social o económico. Esa bienvenida es todo lo contrario a muchas de las políticas establecidas por la administración de Trump, de exclusión, discriminación y rechazo en contra de las minorías.

Para que el Presidente pudiera posar para su show fotográfico, la policía tuvo que utilizar gases lacrimógenos y balas de goma para desalojar a los manifestantes en las cercanías de la Casa Blanca y de la iglesia. Por cierto, esta tuvo que interrumpir el ministerio de diaconía, que en ese momento daba agua y alimentos a las personas que estaban levantando su voz ante la injusticia.

“Es una demostración visual de la ineptitud de este presidente, solo para tomarse una foto y aparentar valentía y fortaleza”, concluye diciendo la Reverenda Galván.

Las palabras y acciones de Trump trascienden a  Estados Unidos. Desde Chile, el teólogo y sociólogo argentino Nicolás Panotto, director del Grupo de Estudios Multidisciplinarios sobre Religión e Incidencia Publica, (GEMRIP), refiriéndose al uso de la Biblia para una foto de esa naturaleza expreso lo siguiente:

“El problema no es la Biblia, sino una versión colonial y perversa del cristianismo que la usa como símbolo para legitimar a través de la violencia una visión sesgada y excluyente de la realidad en nombre de Dios. La resistencia se hace desde la misma fe, desde el mismo creer, desde la misma Biblia. La resistencia también es teológica”.

La activista Tamika Mallory, una de los dirigentes que surgieron en esta lucha

En esa misma Biblia que Trump sostiene en la mano, en el libro de los Proverbios está escrito:

“El que es malvado y canalla siempre anda diciendo cosas perversas; guiña los ojos, mueve los pies, hace señas con los dedos; en su corazón solo hay perversidad, y todo el tiempo anda pensando en el mal. ¡Siempre anda sembrando discordias! Por eso, cuando menos lo espere, le sobrevendrá la ruina sin que pueda evitarlo.” (Proverbios 6:12-15).

La joven teóloga y sicóloga social Yenny Delgado a quien sigo en las redes sociales, y de quien aprendo mucho acerca de lo que las generaciones más jóvenes están diciendo y haciendo para responder a los nuevos paradigmas que se están presentando en nuestra sociedad, escribe desde Washington DC en su blog llamado PUBLICA y nos dice que:

“cuatro siglos de supremacía blanca ahora pesan en los hombros de los jóvenes que siguen viviendo la violencia institucionalizada en el país. Durante décadas, el sistema económico ha seguido ampliando la brecha ente los enriquecidos y empobrecidos, ente los privilegiados y los oprimidos, las protestas masivas que se llevan a cabo desde el lunes 26 de mayo responden a 400 años de abuso”.

Concluye Yenny Delgado su reflexión expresando que:

“el asesinato de George Floyd esta intrínsecamente relacionado a la ideología de la superioridad blanca practicada por los cristianos puritanos que fundaron Estados Unidos y que se manifestaron en actos de violencia sistemática en contra de la población nativa americana y afro descendiente”.

En relación a la foto de Trump con la Biblia en su mano frente a la Iglesia Episcopal San Juan, la obispa de la diócesis de la Iglesia Episcopal en Washington, D.C. La Reverenda Marian Edgar Budde declaro:

“El presidente acaba de usar la Biblia y una de las iglesias de mi diócesis como telón de fondo para un mensaje antitético a las enseñanzas de Jesús y todo lo que nuestra iglesia representa”. “Para hacerlo, sanciono el uso de gases lacrimógenos por parte de los oficiales de policía con equipo antimotines para desalojar el patio de la iglesia”.
“Estoy indignada. El presidente no rezó cuando vino al templo de San Juan; tampoco reconoció la agonía y el valor sagrado de las personas de color en nuestra nación que legítimamente exigen el fin de 400 años de racismo sistémico y supremacía blanca en nuestro país.”

“De ninguna manera apoyamos la respuesta incendiara del presidente Trump a una nación herida y afligida. En fidelidad a nuestro Salvador que vivió una vida de no violencia y amor sacrificial, nos alineamos con aquellos que buscan la justicia por la muerte de George Floyd y muchos otros a través del acto sagrado de la protesta pacífica”.

El autor, Ricardo Corzo Moreno, en una protesta contra la brutalidad policiaca frente al cuartel del LAPD en el centro de Los Ángeles

Lamentablemente la Biblia ha sido utilizada históricamente por los opresores y saqueadores de pueblos, en su mayoría hombres blancos, para esclavizar, para someter, fue la “falsa teología e ideología de la superioridad blanca” de los cristianos del sur de los Estados Unidos la que se utilizo para justificar la esclavitud.

Desmond Tutu, primer obispo negro de la Iglesia Anglicana en Johannesburgo Sudáfrica, y a quien tuve el privilegio de escuchar en varias ocasiones en Washington DC, fue un teólogo y pacifista, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1984, refiriéndose a los misioneros norteamericanos y europeos que llegaron al África, pero que también aplica a los Estados Unidos y Latinoamérica en relación a la mala utilización de la Biblia para justificar situaciones de opresión, dijo:

“Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: Cierren los ojos y recen. Y Cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”.

Me pareciera oír las mismas palabras de sabiduría y rebeldía profética, que caracterizo al Obispo Tutu, en las recientes palabras de la joven activista afroamericana Tamika Mallor, cuando en una reciente conferencia de prensa expreso:

“Nosotros no somos libres, y estamos cansados. No nos hablen sobre el saqueo y fuego en la calle. ¡Ustedes son los saqueadores! ¡Estados Unidos ha saqueado a los negros! Estados Unidos ha saqueado a la población originaria robándoles la tierra, así que saqueo y violencia es lo que ustedes hacen. Entonces, si quieres que nosotros lo hagamos mejor, ¡maldición, ustedes, deben mejorar las cosas!

El evangelio que contiene la Biblia es precisamente lo contrario a la opresión y la manipulación que representa el presidente Trump y los grupos religiosos neoconservadores, y los grupos de ideólogos neofascistas y ultranacionalistas. Jesucristo según nos narra el evangelio de San Lucas, en su primera presentación pública acudió a una sinagoga y tomo el rollo de las escrituras antiguas del profeta Isaías y leyó lo siguiente:

“El Espíritu Señor esta sobre mí, porque me ha consagrado para llevar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a anunciar el año favorable del Señor”. (Lucas 4:18-19).

Desde Venezuela al Sur del continente, me uno en solidaridad a la comunidad afromericana de Estados Unidos, quienes justamente reclaman sus derechos a vivir en libertad y paz en su propio país y que exigen un alto a la violencia sistemática en contra de sus jóvenes y sus comunidades. La intención de este articulo que recoge mis opiniones y las de otros teólogos, sociólogos, pastores blancos, latinos y negros, es de aportar a la reflexión bíblica, teológica, sociológica y decir basta a la manipulación de la Biblia como medio de justificar ideologías políticas, racistas, patriarcales, y xenófobas.

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