Asesinatos de cristianos en el siglo XXI, por Cesar Leo Marcus
Mientras el mundo observa los grandes conflictos geopolíticos del siglo XXI, una tragedia invisible cobra miles de vidas cada año. Es la persecución y asesinato sistemático de cristianos en manos de extremistas musulmanes en varias regiones del Medio Oriente.
Esta violencia, a menudo silenciada por los grandes medios internacionales, ha reducido a cenizas comunidades enteras, borrado rastros de civilizaciones milenarias y sembrado el miedo entre millones de fieles que no pueden profesar su fe en libertad.
Según el informe 2024 de Open Doors, más de 5,000 cristianos murieron por su fe solo en ese año, muchos de ellos en países como Nigeria, Siria, Egipto, Yemen e Irak. En Medio Oriente, donde el cristianismo floreció en sus primeros siglos, los creyentes han sido perseguidos, ejecutados, desplazados o forzados al silencio.
Yemen, donde la fe cristiana se vive en secreto
Sumido en una guerra civil desde 2014, Yemen representa uno de los contextos más extremos de opresión religiosa. Ocupa el tercer puesto en la lista de países donde ser cristiano es más peligroso, según Open Doors.
Uno de los casos más atroces ocurrió el 4 de marzo de 2016, cuando cuatro atacantes armados ingresaron al hogar para ancianos de las Misioneras de la Caridad en Adén, asesinando a 16 personas, entre ellas cuatro monjas católicas. El sacerdote salesiano nacido en la India, Tom Uzhunnalil, fue secuestrado durante el atentado.
Además de estos ataques puntuales, en Yemen la conversión del islam al cristianismo es considerada un delito capital. Convertirse significa perder la familia, la comunidad, y muchas veces la vida. Líderes cristianos han sido torturados, colgados durante horas, o simplemente asesinados en silencio, sin que el Estado intervenga.
Siria, Iglesias destruidas y pueblos borrados del mapa
Antes de la guerra civil que comenzó en 2011, Siria tenía una de las comunidades cristianas más antiguas y robustas del mundo. Hoy, esa herencia milenaria está al borde de desaparecer.
El 23 de febrero de 2015, la organización del Estado Islámico lanzó una ofensiva contra más de 30 aldeas cristianas asirias en la región del río Khabur. Secuestraron a más de 200 personas, asesinaron a decenas y destruyeron varias iglesias. La mayoría de los secuestrados nunca regresaron.
En ciudades como Raqqa y Deir ez-Zor, los cristianos fueron ejecutados públicamente o forzados a pagar impuestos religiosos humillantes, a convertirse al islam o a abandonar sus hogares.
En 2024, la comunidad cristiana siria, que antes del conflicto superaba los dos millones de fieles, ha caído a menos de 300,000. El temor persiste hoy, incluso en las zonas no controladas como Idlib, donde el gobierno impone duras restricciones a las prácticas religiosas no musulmanas.
Egipto: coptos entre el martirio y la resistencia
En Egipto, los cristianos coptos representan alrededor del 10 % de la población. Aun así, viven bajo la amenaza constante de la violencia sectaria.
Entre 2010 y 2021, se registraron múltiples atentados de alto perfil contra comunidades coptas, por ejemplo:
- 6 de enero de 2010: Un ataque tras una misa en Nag Hammadi dejó siete muertos y nueve heridos.
- 7 de mayo de 2011: Salafistas atacaron iglesias en Giza, provocando 15 muertos y 232 heridos.
- 9 de abril de 2017: Domingo de Ramos, atentados suicidas en Tanta y Alejandría mataron a 45 fieles.
- 26 de mayo de 2017: Un autobús con cristianos que se dirigían a un monasterio fue atacado por ISIS, 28 personas murieron.
Pese a las promesas del gobierno egipcio de proteger a sus ciudadanos cristianos, muchos de estos crímenes quedan impunes. Las iglesias incendiadas, los linchamientos en pueblos rurales y los asesinatos “por honor” siguen marcando la vida de los coptos.
Irak: El éxodo de un pueblo milenario
Irak, hogar de algunas de las comunidades cristianas más antiguas del mundo, ha sido testigo de una migración forzada masiva. Desde la caída de Saddam Hussein en 2003, la población cristiana se redujo de 1,3 millones a menos de 300,000. La causa principal fue la violencia de Al Qaeda e ISIS.
Durante la ocupación del Estado Islámico en Mosul y la Llanura de Nínive (2014-2017), las puertas de las casas de los cristianos fueron marcadas con la letra ن (N de «nazareno»). Fueron forzados a elegir entre pagar tributo, convertirse o morir. Un gran número de ellos fueron ejecutados públicamente; otros esclavizados. Decenas de iglesias históricas fueron destruidas, y las reliquias cristianas saqueadas o vendidas en el mercado negro.
Libia: Muerte en las costas del Mediterráneo
El caso de Libia estremeció al mundo en febrero de 2015, cuando el Estado Islámico publicó un video mostrando la decapitación de 21 cristianos coptos egipcios en la costa de Sirte. El acto, con claras intenciones simbólicas, buscaba mostrar el alcance del poder del califato incluso fuera del Levante. En 2016, una segunda fosa común reveló los cuerpos de al menos 34 cristianos etíopes que habían sido ejecutados por su fe.
En Libia, donde todavía reina el caos tras la caída de Gadafi en 2011, los cristianos son víctimas frecuentes de secuestros, violaciones, torturas y asesinatos, especialmente entre migrantes subsaharianos.
Arabia Saudita: represión legal y fe clandestina
En el reino saudí, no hay asesinatos masivos documentados en el siglo XXI, pero la persecución adopta formas estructurales. En 2011, 35 cristianos etíopes fueron arrestados violentamente mientrsa celebraban una oración privada en Yeda. Las mujeres fueron forzadas a desnudarse durante las inspecciones y los detenidos presionados a convertirse al islam.
Arabia Saudita prohíbe toda manifestación pública del cristianismo. No hay iglesias, ni biblias permitidas. Las reuniones no son legales y la fe, si existe, debe vivirse en la clandestinidad absoluta.
Genocidio del cristianismo
Como vemos, existe un lento genocidio del cristianismo en su cuna, sin manifestaciones en las grandes ciudades de occidente, sin que los grandes lideres se horroricen, sin que los estudiantes, las grandes universidades del mundo tomen posiciones, sin que El Vaticano emita una sola encíclica al respecto.
Hace apenas un siglo, los cristianos representaban cerca del 20% de la población del Medio Oriente. Hoy apenas alcanzan el 4%. No es solo un cambio demográfico, es el resultado de una persecución continua, multifacética y sostenida en el tiempo.
La persecución de cristianos en el Medio Oriente adopta distintas formas: asesinatos directos, bombardeos, desplazamientos forzados, acoso legal, estigmatización social, destrucción del patrimonio. En lugares como Yemen, la violencia se naturaliza y, en otros como Egipto o Siria, se ejerce a la luz del día con impunidad. En Arabia Saudita se institucionaliza. En Libia o Irak, se ejecuta con crueldad medieval.
Detrás de cada cifra hay un nombre, una familia, una historia. Detrás del silencio global, hay una complicidad peligrosa. Mientras se reclama tolerancia y libertad en otras esferas, el cristianismo es arrancado de raíz de los mismos suelos donde nació.
No se trata de una guerra entre religiones, sino del derecho humano a creer, rezar, vivir y morir sin temor, porque hoy, millones de cristianos en Medio Oriente aún esperan que el mundo abra los ojos.



