Barbarroja: la historia y la leyenda

Federico I de Hohenstaufen, llamado Barbarroja (por el color de su barba, claro), nació en el año 1122 en la actual Alemania. Era hijo de Federico II de Hohenstaufen, duque de Suabia y Judith de Baviera. Tras la muerte de su padre en el año 1147, Federico Barbarroja heredó su título convirtiéndose en Federico III.

De Rey a Emperador

Al poco tiempo Barbarroja fue proclamado primer Rey del Sacro Imperio Romano Germánico, en la asamblea de príncipes.
En los primeros días de reinado debió resolver las luchas internas entre dos facciones políticas, los güelfos de Bavaria y los gibelinos de Hohenstaufen. Los primeros apoyaban al Pontificado y, los gibelinos de Hohenstaufen al Rey.

Para dar una solución Barbarroja, cedió el ducado de Sajonia a su primo Enrique (duque de Baviera y el más poderoso de los jefes güelfos) y le confió la dirección de las campañas para conquistar Polonia.
Pero para Barbarroja no era suficiente ser Rey. Quería ser Emperador y, para ello necesitaba ganarse el favor del Sumo Pontífice. Le prometió al Papa Eugenio III que sofocaría la rebelión de los romanos. Para demostrarlo Barbarroja en 1154, invade con su ejército Italia, controlando la rebelión ciudadana. En consecuencia al año siguiente fue coronado en Roma Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico por el Papa Adriano IV.

Enfrentamiento con el Papa

Cuando llega a Emperador, Barbarroja demuestra su codicia, invadiendo Italia por la fuerza e intentando someter al Papa, mediante campañas militares. El Papa había concentrado sus fuerzas en la región de Lombardía.
El conflicto se agudizó en 1159, cuando Alejandro III fue nombrado Papa, quien excomulgó a Barbarroja que, en un acto de rebeldía, creo un pontificas alternativo, nombrando los antipapas Víctor IV (1159) y Pascual III (1164).
Como acto de fuerza, Barbarroja invade Milán, la ciudad mas poblada de la Lombardía. Le pone sitio y la destruye en 1162. Como acto de defensa, crean la Confederación de Ciudades Libres o Liga Lombarda.

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La Tercera Cruzada

Barbarroja comenzó a retroceder, ya que las enfermedades mataban más soldados que la guerra. Su primo Enrique, a quien había regalado un Ducado,rehusó acudir en su ayuda. Ante esta realidad, Barbarroja firma la paz con Venecia y reconoce a Alejandro III como Papa y, de esta forma consigue una tregua con la mayoría de las ciudades italianas.

La Piazza San Marco fue reestructurada para el encuentro del Papa Alejandro III y el Emperador Federico Barbarroja.

Cuando muere el Papa Alejandro III asume Gregorio VIII, a quien le interesaba más Tierra Santa que Italia, porque el general musulmán Saladino, había reconquistado Jerusalén. Por eso y para evitar que la región volviese a caer en manos del Islam, el Papa proclamó una nueva cruzada.
La Tercera Cruzada se inició el 23 de abril del año 1189 y fue dirigida por Barbarroja, Ricardo I de Inglaterra y Felipe II de Francia. El Emperador Germano aporto 13.000 soldados a su mando. Es en esa Cruzada que, mientras atravesaban el río Saleph en Anatolia, Barbarroja muere ahogado, en 1190, en circunstancias no muy claras.
Pero dice la leyenda que Barbarroja no murió, sino que sigue durmiendo en algún lugar de las montañas, esperando el momento para despertar y devolver a Alemania a su antiguo esplendor.

Perfil del autor
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Cesar Leo Marcus, nació en Buenos Aires, Argentina.
Doctor (PhD) en Logistica Internacional y Comercio Exterior, y Máster (MBA) en Sociología Económica, fue profesor de ambas cátedras en las Universidades de Madrid (España) y Cordoba (Argentina).
Periodista, publica en periódicos de California, Miami y New York. Escritor, publico 12 libros, y editor literario, director de Windmills Editions. Actualmente reside en California.

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