El Premio Nobel de Economía 2025: un reconocimiento a las destrucción creativa
Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt han sido galardonados por sus aportes a la comprensión del crecimiento económico impulsado por la innovación
Como se esperaba, la expectativa ha sido grande con motivo de la adjudicación de los Premios Nobel 2025 en general y del correspondiente a Economía en particular. Este año se premió a los esfuerzos por conocer la “destrucción creativa” de la innovación, de los cambios que mejoran procedimientos, mecanismos productivos y condiciones generales de contextos de vida.
Las economías de mercado versus el estancamiento
El término “destrucción creativa” fue acuñado por el economista austríaco y quien realizó aportes en la escuela neoclásica, José Schumpeter (1883-1950). Fue de los primeros en estudiar las innovaciones, es decir los cambios que mejoran, ya sea de una manera disruptiva o continua.
Schumpeter desarrolló sus ideas de la innovación para describir cómo en las economías basadas en el mercado y no en la planificación centralizada, los nuevos productos desplazan a los anteriores, generando un proceso continuo de cambio económico que, aunque puede causar perturbación en el corto plazo, es el motor fundamental del progreso y crecimiento económico de largo alcance.
Es en este sentido que, en 2025, la Real Academia Sueca de Ciencias ha reconocido a tres economistas cuyas investigaciones han transformado nuestra comprensión de cómo funciona el crecimiento económico en las sociedades modernas. Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt han sido galardonados por sus aportes a la comprensión del crecimiento económico impulsado por la innovación. Se trata de un reconocimiento que subraya la relevancia de entender los mecanismos que impulsan la prosperidad sostenida.
El premio reconoce a tres enfoques económicos que convergen en una conclusión fundamental: el crecimiento económico no se puede dar por supuesto, y debemos apoyar los mecanismos que subyacen a la destrucción creativa para no caer en el estancamiento.
Los economistas galardonados
Joel Mokyr, un israelí-estadounidense profesor de la Universidad Northwestern en Estados Unidos, ha aportado una dimensión histórica única a este campo de investigación. Su enfoque se fundamenta en un profundo análisis de los procesos económicos a lo largo del tiempo, demostrando que el crecimiento económico sostenido es un fenómeno característicamente moderno.
Lo más notable de su contribución radica en establecer que la innovación no surge espontáneamente, sino que requiere de bases sólidas en conocimiento científico para tener verdadero éxito y perdurabilidad.
Mokyr ha trabajado durante muchos años en función de demostrar cómo las revoluciones tecnológicas del pasado se cimentaron en avances científicos previos, un argumento que subraya la importancia de invertir en educación y desarrollo científico fundamental. Su perspectiva histórica proporciona un contrapeso valioso a los modelos teóricos, recordándonos que la economía no existe en el vacío, sino que se desarrolla en contextos específicos, culturales e institucionales, que favorecen o dificultan la innovación.
Philippe Aghion, quien trabaja en instituciones de prestigio como el Collège de France, INSEAD y la London School of Economics, junto con Peter Howitt de la Universidad Brown, han desarrollado el marco teórico que moderniza el análisis económico de la innovación. En 1992, propusieron un modelo matemático para explicar el proceso de «destrucción creativa», concepto que describe cómo los nuevos y mejores productos reemplazan a los anteriores.
Este modelo ha sido la base para desarrollar otros planteamientos dinámicos que han influido en políticas económicas, especialmente en temas de productividad, innovación y empleo. La contribución de Aghion y Howitt es particularmente valiosa porque transforma el concepto descrito originalmente por Schumpeter en un instrumento analítico riguroso que permite a los gobiernos y organizaciones entender, predecir e influir en los procesos de innovación y cambio tecnológico.
La situación mundial y sus enormes desafíos
Es importante tener en mente que este premio ocurre en un contexto global donde muchas economías enfrentan desafíos de estancamiento y competitividad decreciente.
Esta es una de las razones por las cuales este reconocimiento llega en un momento particularmente significativo. La investigación de estos tres economistas subraya una verdad elemental pero frecuentemente ignorada en las políticas públicas: el crecimiento económico no es un resultado automático de la acumulación de capital o trabajo, sino que depende críticamente de la innovación tecnológica y de los procesos que la facilitan.
Es un concepto clave la evidencia de que, con el fin de que emerjan nuevas empresas innovadoras, con productos superiores, en muchas ocasiones, las empresas establecidas deben ser desplazadas. Esto genera perturbación en el corto plazo, pero es el motor fundamental del progreso económico de largo plazo. Comprender este proceso ha permitido a los formuladores de políticas distinguir entre intervenciones que genuinamente fomentan la innovación y competencia saludable, frente a aquellas que meramente protegen intereses establecidos y que tratan de beneficiarse de palancas del Estado.
El Premio Nobel de Economía 2025 otorgado a Mokyr, Aghion y Howitt representa un reconocimiento al hecho de que la investigación rigurosa sobre los mecanismos de la innovación y el crecimiento económico es no solamente algo académicamente valioso, sino, en especial, algo práctico y necesario.
Sus contribuciones han proporcionado tanto perspectiva histórica como herramientas analíticas para enfrentar uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo: cómo mantener el crecimiento económico en un mundo competitivo. Este reconocimiento es una validación en el sentido de que comprender los procesos innovadores, es comprender mecanismos que sustentan el desarrollo del futuro económico en nuestras sociedades.



