La cripto-guerra entre Rusia y Ucrania

Las criptomonedas son parte sustancial del conflicto Ruso-Ucrania. Entre el 23 de febrero y el 7 de marzo, han entrado a Ucrania más de cincuenta millones de dólares en criptomonedas para apoyar al ejército y a los grupos activistas.

Asímismo, muchos ucranianos están recurriendo a las criptomonedas, como alternativa a las instituciones financieras, que limitan el acceso de las personas a cuentas bancarias y moneda extranjera. En un escenario de guerra y caos, es difícil confiar en los bancos tradicionales; por eso resulta atractivo un sistema anónimo en el que no participe ningún gobierno.

En el siglo pasado el dólar, el oro y los diamantes eran bienes preciados para épocas de caos y guerra, pero son bienes materiales que necesitan ser transportados físicamente. En cambio en el siglo XXI muchos creen que las criptomonedas cumplen la misma función, sin necesidad de transportación.

Beneficios y Perjuicios

En esta guerra las criptomonedas son atractivas para los dos bandos. Sirven tanto a los ucranianos para recibir donaciones y comprar armas, como a los rusos para evitar sanciones impuestas por occidente.

El problema es que en el mundo virtual proliferan los hackers, que hacen blanco de ataques cibernéticos tanto a unos como a otros, aprovechando sus dos supuestos atractivos: el anonimato y la confiabilidad. Digo supuestos, ya que en muchos casos se ha demostrado que las criptomonedas no son totalmente anónimas ni totalmente seguras.

Debemos sumar a esto que en realidad son bastantes volátiles, porque pierden su valor ante la incertidumbre global, y no sirven para rápida compra y venta, ya que pueden perder más de la mitad de su valor en 24 horas.

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Los ucranianos

En este momento muchos ucranianos de clase media y alta buscan salir del país “llevando” sus criptomonedas que esperan convertir en euros o dólares al pisar suelo extranjero. Buscan así sostener su patrimonio a medida que la economía de Ucrania se derrumba, tomando en cuenta que el banco central de Ucrania suspendió las transferencias electrónicas de efectivo, al comienzo de la invasión.

Actualmente, el banco está impidiendo que los ciudadanos ucranianos retiren moneda extranjera.

El problema es que utilizar criptomonedas en medio de una crisis no es fácil. Como mínimo se necesita una conexión a Internet y un dispositivo que funcione, aparte de saber cómo usar la criptografía. Implica una curva de aprendizaje pronunciada y es algo que las personas no podrán aprender rápidamente en medio de una guerra, considerando que hay miles de criptomonedas y no todas funcionan de la misma forma.

Recordemos que Ucrania, en febrero del 2022, previendo la invasión rusa, aprobó la legalización de las criptomonedas, por esa razón actualmente ocupa el cuarto puesto mundial en tenencia de estas.

Los ucranianos que aún no han comprado criptomonedas se encuentran con el problema que primero deben descongelar sus activos para transferirlos a moneda digital, en medio de bancos cerrados y una de las invasiones más sangrientas de los últimos 80 años.

Los rusos

A Estados Unidos le preocupaba que Irán utilizara la minería de bitcoins para eludir los embargos comerciales, pero ahora esto mismo ocurre con Rusia, en forma potencial. Como destaca el New York Times, el gobierno ruso ha desarrollado un “Rublo-Coín”, (para inventar un nombre), que busca ocultar los orígenes de las transacciones digitales, mover dinero sin ser detectado y eludir así las sanciones internacionales.

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Hoy se estima que los millonarios rusos pueden tener más de doscientos mil millones de euros en criptomonedas, según una estimación del Kremlin, realizada antes de que Rusia invadiera Ucrania. Por eso dicen que el 23 de febrero del 2022 comenzó «la primera cripto-guerra del mundo».

Por esa razón el ministro de transformación digital de Ucrania, Mykhailo Fedorov, ha pedido que las plataformas de criptomonedas y blockchain bloqueen las direcciones de los usuarios rusos. Pero esta idea va en contra de la finalidad de las criptomonedas: “seguridad y confiabilidad”. Incluso varios senadores de Estados Unidos han consultado al Departamento del Tesoro para saber cómo las criptomonedas están afectando la aplicación de sanciones, considerando que Rusia es el tercer minero mundial de bitcoins. La mala noticia es que el primero es China.

No es oro digital

El ECB, Banco Central Europeo, advirtió que quienes ahorran en criptomonedas pueden convertirse en víctimas de la guerra cibernética, no solo en el conflicto de Rusia y Ucrania, sino en otros conflictos cibernéticos, porque se arriesgan a convertirse en un objetivo de esos conflictos.

Los defensores de la criptomoneda sostienen que es una forma práctica de protegerse contra la inflación o el colapso del mercado de valores, por lo tanto lo denominan el “oro digital”, pero en realidad el conflicto actual ha resaltado la volatilidad de las criptomonedas. Para dar un ejemplo, el Bitcoin cayó cuando Rusia invadió Ucrania, igual que el S&P 500, y a medida que el S&P 500 se recuperó, también lo hizo Bitcoin.

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Estamos en un punto sin retorno respecto al dinero digital. Las personas que huyen de las zonas de guerra pueden encontrarles un uso único, pero primero deberán descubrir cómo funcionan.

No hay duda de que las criptomonedas son un factor real en las economías globales y en los conflictos, y los gobiernos del mundo deberán analizar esta transformación, para no quedar atrapados en el ciberespacio.

Perfil del autor

Cesar Leo Marcus, nació en Buenos Aires, Argentina.
Doctor (PhD) en Logistica Internacional y Comercio Exterior, y Máster (MBA) en Sociología Económica, fue profesor de ambas cátedras en las Universidades de Madrid (España) y Cordoba (Argentina).
Periodista, publica en periódicos de California, Miami y New York. Escritor, publico 12 libros, y editor literario, director de Windmills Editions. Actualmente reside en California.

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